Sur de la Florida

¿Casitas para murciélagos? Esta propuesta al estilo Batman en Florida provocó una alada controversia

Casita para murciélagos comunal
Casita para murciélagos comunal Tomado de la página web de Florida Bat Conservancy

La propuesta de la comisionada del condado floridano Orange, Emily Bonilla, de construir casitas de madera para murciélagos como método de control de mosquitos ha disparado una peliaguda batalla, con expertos que la consideran poco realista y una alcaldesa que ha puesto el grito en el cielo.

“Los murciélagos no controlan mosquitos”, dijo Jorge Rey, director del Laboratorio de Entomología Médica de Florida y profesor de la Universidad de Florida. Los mosquitos constituyen menos del 1 por ciento de la dieta de un murciélago, agregó. Según Rey, estos mamíferos alados prefieren comer polillas o escarabajos, que tienen contenidos calóricos más altos.

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Murciélago de nariz de jabalina. Ron Magill / Miami Metrozoo Ron Magill / Miami Metrozoo

“No hay duda de que los murciélagos comen mosquitos, pero utilizarlos como la única medida de control sería una locura, especialmente teniendo en cuenta la capacidad de los mosquitos y los murciélagos para transmitir enfermedades”, indica la Asociación Americana de Control de Mosquitos en su página web.

La noticia de la controvertida propuesta de Bonilla fue difundida la semana pasada por el Orlando Sentinel, de acuerdo con un memorando que el equipo de Bonilla envió a la oficina de la alcaldesa del condado Orange, Teresa Jacobs.

El memorando, compartido con el Nuevo Herald por la oficina de Bonilla, informaba de una asociación del Distrito 5 de Bonilla con el grupo de Preservación de Murciélagos de Florida para construir casas para esos mamíferos insectívoros y así reducir la población de mosquitos en la zona. Asímismo, manifestaba su deseo de asociarse con Health Services and Mosquito Control (Servicios de Salud y Control de Mosquitos) para lograr su objetivo.

Sin embargo, la reacción de la alcaldesa fue contundente: “Prefiero que me pique un mosquito a que me dé rabia”, dijo al Sentinel. “Hay un riesgo y ese riesgo es mortal”. Indicó que el condado ya seguía un protocolo reconocido nacionalmente para combatir los insectos.

Aunque Bonilla mencionó en el memorando que estaba trabajando en “asociación” con el grupo de Preservación de los Murciélagos, Shari Blissett-Clark, directora de ese grupo, aclaró que Bonilla nunca había trabajado con ella. “No la había visto hasta hoy”, dijo.

Blissett-Clark aclaró que su grupo tenía planeado desde hace tiempo solicitar una donación de un instituto conservacionista de carácter privado para construir e instalar 30 casas para murciélagos en el condado Orange.

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Zorro volador, la especie más grande de murciélago en Australia. Mark Baker AP


La oficina de Bonilla supo de la existencia del grupo de preservación y su proyecto por medio de una voluntaria que trabajó en ambos lugares, explicó Blissett-Clark. Cuando pasó a trabajar para Bonilla, la voluntaria le comentó del proyecto que, aparentemente, fue del agrado de su nueva jefa.

Para aplacar la polémica, Bonilla dijo que no usaría personal del condado en la construcción de casas para murciélagos, como había propuesto. “Independientemente del financiamiento”, dijo una portavoz de la oficina de Bonilla, “nosotros continuaremos apoyando su causa.”

Los murciélagos: “criaturas poco comprendidas”

El científico Merlin Tuttle, un especialista que ha dedicado su vida a la causa de los murciélagos, apoya la idea de usar los murciélagos para combatir las plagas de mosquitos. Tuttle considera que esos mamíferos alados son criaturas poco comprendidas y frecuentemente mal representadas.

Una de las más grandes exageraciones, dijo Tuttle, es la que concierne a la transmisión de la rabia. En Estados Unidos sólo hay una o dos muertes anuales causadas por rabia transmitida por un murciélago, apuntó.

“Aquí en Austin --ciudad donde vive Tuttle—tenemos un millón y medio de murciélagos viviendo bajo un puente en medio de la ciudad. En 35 años de personas que han venido a ver ese espectáculo, no ha habido una sola que haya sido mordida”, dijo el experto.

Para Tuttle los pesticidas son un problema mucho más grave que el de los mosquitos, ya que causan enfermedades como el cáncer e incluso matan a otros insectos que comen mosquitos.

Aunque el científico concuerda en que los murciélagos no son la clave para controlar las poblaciones de mosquitos, dice que la información más reciente apunta a que comen muchos más mosquitos de los que antes se pensaba.

“De cualquier forma, los controles naturales son preferidos a las alternativas químicas”, dijo Tuttle.

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