Sur de la Florida

Electores de Miami decidirán si se construye hotel en Jungle Island

Los electores de Miami tendrán que decidir si permite que Jungle Island construya un hotel de 300 habitaciones en Watson Island.
Los electores de Miami tendrán que decidir si permite que Jungle Island construya un hotel de 300 habitaciones en Watson Island. Jungle Island

En el comienzo de una abultada temporada electoral con varias preguntas en la boleta sobre el arriendo de terrenos públicos para proyectos privados, los electores de Miami tendrán primero que decidir si permiten la construcción de un hotel en una isla de propiedad pública donde históricamente los grandes planes y el dinero de los contribuyentes no llegan a nada.

Los dueños de Jungle Island, ESJ Capital Partners, con sede en Aventura, quieren lograr una meta que parece imposible: un nuevo proyecto en un terreno propiedad de la ciudad de Miami conocido por emprendimientos fracasados y promesas incumplidas. Para que ESJ siquiera intente construir el hotel, los electores tienen que aprobar la eliminación de una licitación abierta para prorrogar el arrendamiento de la isla al 2099, con una opción de prórroga adicional a 15 años, y permitir a los dueños construir un hotel de 13 pisos y 300 habitaciones en el lugar.

La pregunta está incluida en la boleta de la primaria del 28 de agosto para los electores de Miami. La votación adelantada comienza el lunes.

La propuesta prórroga del arrendamiento contempla que Jungle Island entregue beneficios públicos a la ciudad si el hotel se llega a construir, como $700,000 para reparaciones de mantenimiento en el parque adyacente, el Ichimura Miami-Japan Garden, y $750,000 para un fondo destinado a construir viviendas asequibles. Los propietarios tendrían el derecho, pero no la obligación, de construir un hotel.

Jungle Island dispondría de cuatro años para conseguir el permiso general de las obras y seis años adicionales para construir el hotel. Si los propietarios no cumplen ninguna de las fechas tope, la prórroga del arrendamiento del terreno quedaría sin efecto.

Tras la inauguración, el hotel tendría que pagar un alquiler anual de $250,000 durante tres años. Esa cifra aumentaría a $1.22 millones, o 5 por ciento de los ingresos brutos, la cifra mayor, aunque el aumento de alquiler pudiera concretarse más rápido si los ingresos brutos del hotel llegan a $23 millones antes de los tres años.

El hotel es parte de una visión más amplia para convertir el parque en una atracción con tema de aventuras, que los dueños esperan atraiga por igual a turistas y habitantes de la ciudad.

“Las mejoras en Jungle Island crearán un verdadero destino temático de aventuras ecológicas para los habitantes de Miami y los turistas, algo que no existe en la ciudad”, dijo John Dunlap, presidente ejecutivo de Iconic Attractions y presidente de Jungle Island. “En este momento la gente tiene que ir a lugares como Orlando para disfrutar de esta clase de experiencia. Pero si los electores respaldan esto, lo tendremos muy cerca”.

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El hotel que se propone construir en Jungle Island tendría un máximo de 300 habitaciones y no más de 130 pies de altura. Jungle Island

Las personas que viven cerca de Watson Island, en el sector de Venetian Islands, se han opuesto desde hace mucho tiempo a la urbanización de la isla debido a preocupaciones de tráfico y ruido, así como el mal historial de otros proyectos prometidos en la isla.

En el 2001, los electores aprobaron planes para un complejo de $1,000 millones que tendría un hotel, tiendas y una marina para yates llamada Flagstone Island Gardens, que se destaca solamente porque el concepto no se implementó. Abrumados por años de problemas jurídicos, financieros y políticos, los dueños de Flagstone han completado el espacio de atraque de la marina. Después de perder una demanda contra Flagstone hace unos meses, la ciudad pudiera tener que pagar decenas de millones de dólares, aunque la cifra definitiva se determinará en una audiencia en unos meses.

Dunlap reconoció el historial que apoya el escepticismo sobre el hotel y prometió que este proyecto sería diferente.

“Jungle Island reconoce lo que ha sucedido en Watson Island en el pasado, y como miembro de la comunidad durante más de un decenio, y con sus nuevos dueños y liderazgo, aseguramos que el proyecto se financiará privadamente y no se usarán fondos del contribuyente”, dijo.

Eso sería un cambio en comparación con el pasado financiero de Jungle Island. El parque, que antes se llamaba Parrot Jungle, se mudó a Watson Island en el 2003 de su ubicación original en Pinecrest con la ayuda de un préstamo de $25 millones del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano federal. Pero la poca asistencia afectó el crecimiento y llevó a que el parque incumpliera pagos del alquiler y el préstamo, lo que lo obligó a depender de fondos del Condado Miami-Dade y Miami para mantenerse abierto. El parque ha hecho sus pagos correspondientes desde el 2012.

Después que ESJ Capital Partners compraron el parque en el 2017, anunciaron que querían convertirlo en un parque temático de aventuras ecológicas. Dunlap dijo que el parque está comprometido con reducir la altura de algunas atracciones y añadir áreas verdes para reducir el impacto visual y el ruido.

Antes que los comisionados decidieran si incluían la pregunta en la boleta, los vecinos criticaron la redacción del texto. Los vecinos habían exhortado a los comisionados a posponer el referendo porque opinaban que no estaba claro en la pregunta si la aprobación de los electores permitía a Jungle Island construir un hotel pero los propietarios no estarían obligados a construirlo.

La pregunta en la boleta dice (versión no oficial en español):

Debe enmendarse la Carta de Miami para prorrogar el arrendamiento de Jungle Island por 39 años adicionales, más una opción de 15 años, no exigir una licitación abierta, permitir con financiación privada la construcción atracciones y un hotel con un máximo de 300 habitaciones y una altura de 130 pies a cambio de:

Un alquiler anual adicional de $250,000 por el hotel, que aumentaría a $1,220,000.00 o 5 por ciento de las ventas brutas del hotel, la cifra que sea mayor;

Contribuir $700,000.00 al parque municipal adyacente y $750,000.00 para viviendas asequibles.

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