Sur de la Florida

Declara desde Cuba misterioso testigo en juicio por accidente mortal en Hialeah

El abogado defensor Carlos González le ajusta la corbata al acusado Orlier Suárez antes del juicio, el 17 de agosto del 2018.
El abogado defensor Carlos González le ajusta la corbata al acusado Orlier Suárez antes del juicio, el 17 de agosto del 2018. ctrainor@miamiherald.com.

Según la fiscalía, Orlier Suárez Albo estaba completamente borracho cuando tras el volante de un Mercedes-Benz chocó contra otro automóvil en Hialeah en el 2012, provocando un aparatoso accidente donde pereció una mujer y el esposo de esta quedó gravemente lesionado.

Sin embargo, seis años después del incidente, ha aparecido un testigo sorpresa que afirma haber sido él quien conducía el vehículo.

El testigo de la defensa, un hombre llamado Alex Díaz que presuntamente estaba de visita en Miami, ahora afirma que el culpable fue él, que evitó que la Policía lo atrapara y que huyó de Miami. Díaz no regresó a Miami a enfrentar la justicia, sino que permitió que una jueza de Miami dejara que el jurado escuchara su testimonio que se grabó en Cuba, a través del popular servicio de mensajes WhatsApp.

“Si en estos momentos yo estuviera en Miami, me entregaría”, testificó Díaz, de 48 años, en un video borroso lleno de sombras y ante un micrófono ruidoso.

“¿Por qué no se entregó en el momento del accidente?”, le preguntó la fiscal Nardia Haye.

Lo que Díaz le respondió resultó ininteligible.

En una decisión realmente poco frecuente, la jueza del Circuito de Miami-Dade Marisa Tinkler Méndez permitió que se presentara el testimonio en un video de escasa calidad, a pesar de las protestas de los fiscales, quienes insistieron que Díaz había inventado la historia y nunca podría ser acusado por perjurio porque Cuba no tiene un tratado de extradición con Estados Unidos, ni tampoco si decía la verdad acerca de lo que realmente ocurrió.

“Usted sabe que no enfrenta ninguna consecuencia por mentir ya que no va a regresar a Estados Unidos, ¿no es así?”, le preguntó Haye en el video.

“No tengo dinero para volver a Estados Unidos”, le contestó Díaz.

“Usted está protegido en Cuba”, dijo Haye.

“Ojalá que existiera la extradición”, respondió él.

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Alex Díaz declara desde Cuba en un video que se mostró durante el juicio el 17 de agosto del 2018. CHARLES TRAINOR JR. ctrainor@miamiherald.com.

Suárez, de 33 años, enfrenta una condena de 50 años de cárcel si es hallado culpable de conducir en estado de embriaguez y de homicidio culposo, con serios daños físicos, además de abandonar el lugar de un accidente donde hubo un muerto. Con anterioridad, Suárez rechazó un acuerdo con la Fiscalía donde cumpliría unos 15 años de prisión.

Suárez salió de Cuba y se estableció en Miami, donde conoció a su esposa con la que tiene dos hijos. Después de su arresto tras el accidente, salió de la cárcel bajo fianza y terminó escapando a México y a Cuba, durante vivió varios años antes de ser capturado cuando trataba de volver a entrar a Estados Unidos a través de la frontera con México.

Las víctimas en el caso fueron Lisett Betancourt, de 41 años, que murió en el choque, y su esposo, Roberto Domingo Borbón Fundora, de 54 años, quien sufrió serias lesiones. La pareja viajaba en su Saab de color plateado por la 4ta. Avenida del Oeste en Hialeah a la 1:30 a.m. del 8 de abril del 2012.

De repente, un BMW 750i de color negro no se detuvo en una luz roja en la calle 29 del Oeste e impactó el Saab. Betancourt fue llevada de urgencia al Hialeah Hospital donde murió después. Borbón estuvo en coma durante cuatro meses.

La Policía de Hialeah dijo que en el BMW iban dos hombres que fueron capturados tras una breve persecución policial. Luis González, el pasajero de Suarez, le dijo la Policía que estaba dormido en el asiento trasero del auto. Pruebas de sangre arrojaron que Suárez tenía un nivel de alcohol casi tres veces el límite legal unos 90 minutos después del accidente.

Después que salió del coma, Borbón identificó a Suárez como el hombre que conducía el auto que mató a su esposa. Borbón también testificó en el juicio. El accidente quedó grabado por un video de vigilancia.

No fue sino hasta principios de este año que el abogado defensor de Suárez reveló la presencia de Díaz, el testigo sorpresa que afirma ser la tercera persona que iba en el vehículo la noche de la tragedia. Un investigador de la defensa dijo que logró rastrearlo hasta Cuba, y el equipo legal le pidió que su testimonio se “perpetuara”, grabándolo y presentándolo en el juicio.

Díaz dijo que se encontraba en Miami visitando a su hermano por un mes, y regresó a Cuba poco después del accidente. Los investigadores federales no pudieron verificar ningún documento que demuestre que, en efecto, viajó a Estados Unidos.

Con la ayuda de un intérprete de español, Díaz dijo que trabaja como agricultor en una zona rural de Cuba, y que había estado bebiendo con Suárez en un bar de Hialeah llamado Los Melones. Cuando vio que Suárez y González tenían demasiados tragos para conducir, decidió coger las llaves y después de subir a los dos al auto, comenzó a conducir.

“Me senté al timón y empecé a manejar”, le dijo Díaz al abogado defensor Carlos González en el testimonio que se grabó en video. “Unos minutos más tarde, sentí el impacto. No sé exactamente qué pasó”.

No resulta extraño que el testimonio de un testigo que no puede asistir a un juicio se filme previamente, por lo general con cámaras de alta calidad y con los abogados de ambas partes presentes. Muchas veces, los testigos están en una ciudad norteamericana diferente, o en un país que tiene relaciones amistosas con Estados Unidos.

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La jueza de Miami-Dade, Marisa Tinkler Méndez, en el juicio del 17 de agosto del 2018. CHARLES TRAINOR JR. ctrainor@miamiherald.com.

Cuba, no obstante, es un caso distinto, y los fiscales de Miami-Dade batallaron la petición una y otra vez.

Sin embargo, Tinkler Méndez permitió que el testimonio se grabara varios meses antes del juicio.

Recientemente han ocurrido algunos indicios de cambio.

La semana pasada, las autoridades cubanas detuvieron a un hombre acusado de terrorismo ecológico en EEUU en el noroeste de Estados Unidos. Las autoridades cubanas subieron a un avión a Joseph Mahmoud Dibee, de 50 años, quien estaba fugitivo desde hacía 12 años, y lo devolvieron a EEUU.

La fiscal Haye, al hablar el viernes en una última apelación ante la jueza, dijo que el video donde aparece Díaz era de una calidad tan mala que era una situación injusta para la Fiscalía. Cuando testifica, el video de Díaz se congela a menudo, a veces él no escucha las preguntas y en ocasiones, sus respuestas no se entienden.

En determinado momento, Haye quiso enseñarle a Díaz fotos del lugar del accidente, con el fin de demostrar que había grandes vacíos en los detalles sobre el caso, pero Díaz no pudo verlas. Las fotografías tuvieron que enviárselas a la cuenta de WhatsApp que los investigadores de la defensa usan en Cuba.

La jueza admitió que el testigo no pudo ver con claridad las fotos, pero que de todos modos Suárez tiene derecho a que su testigo comparezca y declare y que le corresponde a la Fiscalía tratar de convencer al jurado de que el testimonio de Díaz es poco fiable.

“Cometería un error si no permito que se tome en cuenta este testimonio”, dijo Tinkler Méndez. “Me parece que sería un error irreversible”.

El juicio continúa la semana entrante.

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