Sur de la Florida

Mujeres denuncian violaciones y abusos en reunión sobre prisión de la Florida

Rachel Kalfin, Margaret Fasnacht y Tanya MacKenzie, ex prisioneras en la Institución Correccional Lowell, escuchan a un representante del Departamento de Justicia hablar durante una reunión comunitaria sobre los abusos en esa prisión, el 19 de agosto del 2018 en la  Marion Baptist Association de Ocala.
Rachel Kalfin, Margaret Fasnacht y Tanya MacKenzie, ex prisioneras en la Institución Correccional Lowell, escuchan a un representante del Departamento de Justicia hablar durante una reunión comunitaria sobre los abusos en esa prisión, el 19 de agosto del 2018 en la Marion Baptist Association de Ocala. emichot@miamiherald.com

Una por una, unas 100 mujeres —madres, hermanas, hijas y ex prisioneras, algunas con camisetas que decían “Yo sobreviví Lowell’— llenaron el domingo por la noche un salón de reuniones en Ocala para lo que pocos reos de la Florida han tenido la oportunidad de hacer:

Hablar de los abusos brutales, la corrupción y trato inhumano detrás de los muros de las peores prisiones de la Florida, la Institución Correccional Lowell para mujeres.

Por primera vez, ex prisioneras y sus familiares tuvieron voz, y tenían mucho que decir a los investigadores del Departamento de Justicia sobre las violaciones, las agresiones, el tráfico de drogas y el contrabando de artículos prohibidos por parte de agentes de prisiones que se ha convertido en algo de rutina.

“Son tantas cosas que realmente espero que nos escuchen, porque creo que es la primera vez que hemos tenido esta plataforma, son michas historias”, dijo Debra Bennett, una antigua presa de la instalación.

Sp_DOJ+Lowell+07+EKM
La ex prisionera Debra Bennett habla sobre los abusos que dice sufrió en la Institución Correccional Lowell durante una reunión con representntes del Departamento de Justicia el 19 de agosto del 2018, en Ocala, Florida. Emily Michot emichot@miamiherald.com

El Departamento de Justicia federal abrió en julio una investigación de derechos civiles sobre el abuso sexual de prisioneras y otras posibles infracciones en esa prisión del centro de la Florida.

“El hecho de que haya tantas personas aquí un domingo por la tarde es asombroso, eso dice algo sobre el sistema. Hay algo que está mal. Esas cosas hay que investigarlas a muchos niveles”, dijo Bernie Brewer, quien tiene una hija que está cumpliendo 9 años en Lowell por un accidenta fatal mientras conducía ebria.

Brewer y su esposa, Nancy, describieron como su hija, que tiene un título universitario en Finanzas, cometió un terrible error y ahora cumple un castigo, no solamente por estar presa, sino a manos de los agentes de prisiones, quienes agreden física y verbalmente a las mujeres en Lowell, la segunda mayor prisión para mujeres en Estados Unidos.

“Si a una la insultan a diario sin parar, ¿cómo es que debe salir de este lugar y sentirse bien como persona? Esto no es rehabilitación. Esto es un castigo, es mantenerte pisado, con temor”, dijo Kathy Carlin, una madre.

La reunión comunitaria fue coordinada por investigadores del Departamento de Justicia que querían escuchar a las familias como parte de una pesquisa sobre si hay patrón de abusos a los derechos civiles y otras conductas ilegales en esa prisión. Esa conducta fue documentada por el Miami Herald en una serie de reportajes que describieron las amenazas de golpizas, mala atención médica y la coerción a tener relaciones sexuales con los guardias varones a cambio de cosas jabón, papel higiénico y toallas sanitarias.

Los representantes del Departamento de Justicia dijeron que se están centrando en si el Departamento de Prisiones de la Florida ha ignorado, ocultado o desestimado quejas amplias de conductas sexual indebida de guardias de prisiones, administradores y personal.

Rachel Kalfin, una mujer que fue liberada el año pasado, dijo a los investigadores que estuvo 165 días en confinamiento, aislada de otras presas, después de reportar que un agente de prisiones la agredió sexualmente. Kalfin presentó una queja, que fue desestimada, dijo.

“Me llamaron mentirosa y después botaban las cartas que enviaba a mi familia’, dijo. “Tengo amigas que todavía están ahí y que tienen miedo hablar porque saben que sus padres no van a recibir las cartas’.’

En Lowell este domingo, los visitantes que salían de la prisión reportaron que, durante la última semana, se ha ordenado a las presas que limpien bien los pisos, los dormitorios y preparen la instalación para una visita del Departamento de Justicia este lunes. La administración reemplazó los colchones sucios y comenzaron a dar a las presas una alimentación más saludable, dijeron.

También hubo reportes de que la agencia distribuyó a los guardias panfletos sobre la Ley de Eliminación de Violaciones en las Prisiones, ordenándoles memorizar las políticas sobre el abuso sexual.

En la reunión, Laura Cowall, abogada del Departamento de Justicia, enfatizó que la pesquisa no es penal, sino que tiene por fin generar un reporte que identifique prácticas inconstitucionales en la prisión. De ser así, dijo el Departamento de Justicia trabajaría con el Departamento de Prisiones de la Florida y defensores de las prisioneras para formular un plan que aborde las deficiencias.

Pero no hay un cronograma establecido para eso, dijo.

Sp_DOJ+Lowell+03+EKM
Ex prisioneras, acompañadas de familiares y amigos, atestaron un salón para una reunión con investigadores del Departamento de Justicia para hablar sobre la situación en la Institución Correccional Lowell, el 19 de agosto del 2018, en Ocala, Florida. Emily Michot emichot@miamiherald.com

“Nuestra investigación va a ser independiente, completa y justa”, dijo Cowall, quien agregó que estaban estudiando “cómo las presas reportan los abusos sexuales y cómo Lowell responde a esos reportes’.’

Añadió que los investigadores no necesariamente se concentrarían únicamente en los abusos sexuales si encuentran otros tipos de infracciones en la prisión.

Eso llevó a que un familiar preguntara si la investigación provocará cambios sustanciales, puesto que no pedirá cuentas a los agentes de prisiones y personal responsables de prisioneras a quienes han golpeado, violado o que han muerto como consecuencia de negligencia médica.

“Les puedo dar una lista de preguntas que hacer: ‘¿Ha matado el personal a alguna prisionera? ¿Ha golpeado casi hasta la muerte el personal a alguuna prisionera? ¿El personal lleva drogas a las prisioneras?’ Haga alguna de esas preguntas y puedo decirle que la respuesta es que sí’, dijo.

El hombre, cuya novia está en la prisión, no quiso ser identificado por temor a represalias contra ella por parte de autoridades de la prisión. Muchas de las personas que asistieron a la reunión dijeron que tampoco querían hablar por las mismas razones.

“Tienen miedo de hablar. ¿Cómo pueden garantizarle la seguridad? Ahí hay miedo. Algunas son adolescentes”, gritó un familiar.

Cowall trató de asegurar a los presentes que el Departamento de Justicia no toleraría las represalias y señaló que es ilegal que alguien obstaculice una investigación federal.

A pesar de sus temores, muchos familiares aceptaron reunirse y hablar en privado con los investigadores, quienes prometieron no revelar su identidad ni la de sus seres queridos.

“Es un paso. Es un comienzo para crear conciencia sobre lo que está sucediendo con las prisioneras en Lowell”, dijo Carlin. “Tengo mucha esperanza de que esto consiga algo.

  Comentarios