Sur de la Florida

Desde Cuba, el testigo se echó la culpa de un crimen en Hialeah. Pero no funcionó

La jueza de Miami-Dade, Marisa Tinkler Méndez, en el juicio del 17 de agosto del 2018, donde se mostró la declaración de Alex Díaz desde Cuba.
La jueza de Miami-Dade, Marisa Tinkler Méndez, en el juicio del 17 de agosto del 2018, donde se mostró la declaración de Alex Díaz desde Cuba. ctrainor@miamiherald.com.

Los miembros del jurado no creyeron que un campesino que está a cientos de millas en Cuba fuera en realidad el conductor ebrio que mató a una mujer en Hialeah hace cinco años.

Un jurado de Miami-Dade condenó el lunes a Orlier Suárez Albo por homicidio culposo de DUI, luego de que este presentara un testigo que testificó desde Cuba a través de un video e insistiera en que era quien iba tras el volante en el violento accidente que mató a Lisett Betancourt. Alex Díaz afirmó que estaba de visita en Miami ese día en el 2012, abandonó la escena del accidente sin que la policía lo notara y se fue a Cuba para no regresar nunca más.

Los miembros del jurado opinaron lo contrario, especialmente porque los fiscales de Miami-Dade tenían una abrumadora evidencia contra Suárez.

El esposo de Betancourt, Roberto Domingo Bordón, testificó que Suárez era el conductor del BMW que se estrelló contra él y su esposa mientras conducía por la 4 Avenida del Oeste en Hialeah en la madrugada del 8 de abril del 2012.

Suárez fue capturado junto a su pasajero, Luis González, cuando los dos hombres intentaban abandonar la escena del accidente. Ningún policía o testigo recordó haber visto a un tercer hombre en el lugar.

El teléfono de Suárez fue encontrado en el lado del conductor del BMW 750i, junto con una muestra exacta de su ADN en la bolsa de aire que se activó. “Eso significa que este ADN fue colocado allí después del accidente”, dijo la fiscal de Miami Nardia Haye al jurado durante los argumentos finales.

Suárez, de 33 años, se enfrenta a una condena de hasta 50 años de cárcel cuando sea sentenciado la próxima semana. Suárez, quien estuvo un par de años prófugo en Cuba y México, permanecerá tras las rejas hasta su sentencia.

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El abogado defensor Carlos González le ajusta la corbata al acusado Orlier Suárez antes del juicio, el 17 de agosto del 2018. CHARLES TRAINOR JR. ctrainor@miamiherald.com.

El testimonio desde Cuba del testigo de la defensa se convirtió en el tema principal del juicio de Suárez.

Los fiscales protestaron por la decisión de la jueza del Circuito de Miami-Dade, Marisa Tinkler Méndez, por permitir el testimonio de Díaz, quien no dijo nada durante seis años hasta que fue contactado por un investigador de la defensa que viajó a Cuba. Díaz testificó a través de un video pregrabado que se tomó a través del popular servicio de mensajería WhatsApp.

Los fiscales Haye y Robin Peguero argumentaron que, como Cuba no tiene un acuerdo de extradición con Estados Unidos, Díaz nunca sería extraditado por mentir bajo juramento. Cuba rara vez acepta ciudadanos que han sido deportados de Estados Unidos, y se ha convertido en un refugio para fugitivos que saben que no serán devueltos para enfrentar la justicia al otro lado del Estrecho de la Florida.

“Alex Díaz no es un testigo creíble. Él está echándose la culpa por su amigo de más de 20 años porque mentir no tendrá consecuencias”, dijo Haye a los miembros del jurado. “Él es intocable”.

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Lisett Betancourt. Cortesía.

El abogado defensor Carlos González argumentó que el ADN en la bolsa de aire era el resultado de la contaminación de la escena del crimen, y que Bordón no podría haber visto a Suarez en la oscuridad y el caos de la escena. En cuanto a Díaz en Cuba, argumentó que el hombre era honesto.

“No hay evidencia de que Alex Díaz no esté diciendo la verdad”, dijo Carlos González.

La condena fue una victoria agridulce para Bordón, quien llegó de Cuba en el 2008 con su esposa Lisett Betancourt tras recibir asilo político. El gobierno comunista de la isla lo había calificado de disidente y lo encarceló varias veces.


En Miami, él trabajó recogiendo chatarra y escombros para revender, ella en una fábrica. “Ella no era solo mi esposa”, dijo. “Ella era mi vida”.

Bordón permaneció en coma por varios meses luego del accidente que causó Suárez. Actualmente, Bordón sufre de dolores crónicos, apenas puede caminar y ya no puede trabajar.

Cuando se le contó el veredicto del lunes por teléfono, estalló en un bramido de alegría. “Esta es la primera buena noticia que he tenido en años”, dijo llorando.

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