Sur de la Florida

Marihuana sintética deja ola de muertos en prisiones de Florida

Ola de muertos por marihuana sintética en prisiones de Florida

Las sobredosis de cannabinoides sintéticos, llamados K2 o Spice, son la epidemia mortal más reciente en prisiones de Florida.
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Las sobredosis de cannabinoides sintéticos, llamados K2 o Spice, son la epidemia mortal más reciente en prisiones de Florida.

La hora de comer en el campamento de trabajo de la Institución Correccional Tomoka parece una escena de Walking Dead, dijo al Miami Herald un ex empleado que trabajó 10 años en el lugar.

“Los reos caminan como zombis”, dijo el ex agente de prisiones Keith Raimundo, quien renunció en junio por desacuerdos con la administración y frustración por la forma en que opera la instalación. “Uno de cada dos reos que llega a comer está drogado”.

Lo que ocurre en el comedor sigue un guión, contó Raimundo al Herald: reos con los ojos enrojecidos hacen fila para recoger sus alimentos y sentarse a comer, pero la falta de coordinación en las extremidades les dificulta llevarse la comida a la boca. Muchas veces, dijo, alguien “se cae”, como dicen en caso de una sobredosis. El reo en cuestión puede irse de bruces sentado contra la bandeja de comida, o caer al suelo, echando espuma por la boca, con convulsiones. En Tomoka eso es demasiado frecuente como para provocar alarma.

“Todos piensan que es gracioso”, dijo Raimundo. Eso incluye a los reos y agentes de prisiones, agregó.

Pero no tiene nada de gracioso. Es algo mortal, y no solamente en Tomoka.

“Es un asunto que afecta a todo el estado. La cantidad de incidentes en Tomoka no es diferente que en resto del estado, dijo Michelle Glady, portavoz del Departamento de Prisiones de la Florida (FDC), en un comunicado.

Los últimos dos años han sido los más mortales en la historia de las prisiones de la Florida, consecutivamente. Y las cifras del 2018 pudieran ser peor. El total de muertes este año va en camino de superar las 500 por primera vez, un umbral que antes se consideraba impensable. Y todos los años, mueren reos más jóvenes. El aumento en la tasa de fallecimientos ocurre de manera paralela a un alza significativa en las “muertes accidentales”, de 12 en el 2016 a 62 en el 2017, que en su mayoría son sobredosis de drogas, según el FDC.

El mayor culpable, según una auditoría interna del FDC, es la marihuana sintética, conocida como K2 o Spice. Es la misma droga que generó titulares noticiosos cuando 70 personas sufrieron sobredosis en 24 horas en New Haven, Connecticut, donde está la Universidad de Yale.

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La entrada de la Institución Correccional Tomoka en la Florida.

La marihuana sintética es una descripción incorrecta, según los Centros de Prevención y Control de Enfermedades (CDC). Aunque los cannabinoides sintéticos estimulan los mismos receptores en el cerebro que el THC (tetrahidrocannabinol), la sustancia natural activa de la marihuana, la composición química de la K2 es diferente porque puede provocar comportamiento agresivo, alucinaciones, ataques al corazón, convulsiones como las que describió Raimundo, así como la muerte.

“Eso está matando gente a diestra y siniestra”, dijo Raimundo.

No hay una fórmula única para la marihuana sintética, de manera que en la práctica puede hacerse con casi cualquier cosa. En prisión, muchas veces contiene trazas de veneno contra cucarachas o ratas.

“Hay muchas sustancias químicas que se pueden usar como cannabinoides sintéticos”, dijo el Dr. Tegan Boehmer, del Centro Nacional para la Salud Ambiental de los CDC. “Son muy peligrosos porque hay muchas cosas que no se saben”.

Los pocos sumarios de investigaciones de fallecimientos dados a conocer en línea por el FDC permiten echar un vistazo al problema. El año pasado, en la Institución Correccional Franklin, Eugene Martin se cayó de la cama, muerto debido a la K2. En la Institución Correccional Mayo, Hakim Ramatoola tuvo una convulsión y falleció tras fumar una variedad de K2 que otros describieron como “la peor”. Jarquez Jones falleció en Santa Rosa tras fumar una versión inusualmente negra de K2. Jamil Wright sufrió una sobredosis en la Institución Correccional Martin. Ruben Harris y Calvin Johnson en la Institución Correccional Holmes. Jesse Johnson en la Institución Correccional Okaloosa, y todo eso fue en el segundo semestre del 2017. Pero son muchos más.

El FDC no lleva estadísticas sobre las sobredosis no letales. Pero reconoce que las sobredosis relacionadas con la marihuana sintética son tan frecuentes en las prisiones de la Florida que el FDC produjo un video informativo sobre sus peligros y lo mostró a los 96,253 prisioneros. Los nuevos veos tienen que ver el video como parte del proceso de entrar a prisión.

Las autoridades esperaban que una mayor conciencia sobre los efectos mortales de la droga hiciera que los reos lo pensaran dos veces antes de fumar K2.

“Fue una broma”, dijo Raimundo, quien habló con prisioneros de Tomoka sobre el video. “No tengo la menor idea si el video tuvo algún efecto, porque todos se estaban riendo”.

Estudios realizados por los CDC indican que los cannabinoides sintéticos pueden ser adictivos con el tiempo. “La gente puede experimentar síntomas serios de abstinencia”, dijo Boehmer, quien explicó que los síntomas pueden ser tan fuertes que sea necesario hospitalizar a la persona.

Estar preso no es nada divertido. Los reos muchas veces tienen que batallar con el aburrimiento y problemas mentales. Raimundo dijo que en Tomoka “no hay absolutamente nada qué hacer, excepto drogarse”.

En el campamento de trabajo de Tomoka hay pocos programas o actividades estructuradas. Incluso eliminaron una cancha de balonmano, dijo, lo que dejó a los reos con una cancha de baloncesto en mal estado como su única actividad recreativa. Así que a veces echan mano a las drogas para pasar el tiempo.

“Muchos de los prisioneros prefieren usar K2 porque no se puede detectar en los análisis de orina del FDC”, escribió en Instagram un reo que se hace llamar “Jesse”, quien agregó que dar positivo en una prueba de marihuana puede llevar a un reporte disciplinario, que los aíslen de los demás presos e incluso perder el derecho a las visitas. “Jesse” calcula que una tercera parte de los reos en su unidad usan K2 con frecuencia.

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Dibujo de un reo publicado en Instagram que describe cómo los prisioneros responden a sobredosis de marihuana sintética K2. Es parte de una serie llamada ‘The K2 Epidemic’. @floridaprisonlivingwithjesse

Excepto el tabaco y bebidas alcohólicas caseras, la droga que se encontró con más frecuencia en las prisiones de la Florida fue la K2, por un factor de 10. Casi 60,000 gramos —132 libras— de K2 se confiscaron en el año fiscal 2016-2017.

El aumento en el uso de la marihuana sintética en las prisiones de la Florida también va acompañado de un alza en la adicción a otras drogas, como la heroína. Pero en momentos que aumenta el número de adictos en todo el estado, los fondos para programas de tratamiento a los reos han sido reducidos. El recientemente aprobado presupuesto estatal de la Florida para las prisiones las dejó con un déficit de casi $50 millones. En respuesta, el FDC redujo los programas de tratamiento en $28 millones.

Tomoka no tiene programas de asesoramiento o tratamiento de adicciones de ningún tipo desde hace años.

Algunos reos dijeron a Raimundo que quieren mejorar, es decir, dejar la adicción, pero que no tienen recursos que los ayuden. Algunos sencillamente se echan a llorar. Raimundo dijo que por lo general dicen algo como: ‘No quiero que llamen a mi familia para decirle que estoy muerto’ ”.

Chelsey Douglas-Weiss recibió esa llamada el 27 de julio del 2017, para informarle que su padre había fallecido de una sobredosis la noche anterior en Tomoka.

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Harry Weiss Departamento de Prisiones de la Florida

“No sabía cómo reaccionar. Pensé que era una broma del mal gusto”, dijo Douglas-Weiss. Un año más tarde, “lo único que puedo pensar es que extraño mucho a padre. No sé qué será de mí en el futuro”.

La heroína, la cocaína, la marihuana, el K2 y otras drogas, incluso gotas para los ojos con el mismo efecto, se pueden comprar en Tomoka al precio adecuado, dijo Raimundo, quien realizaba requisas en las celdas y redactaba reportes sobre el contrabando que hallaba. Eso fue hasta que la administración le dijo que no hiciera más.

Eliminar las requisas tenía por fin reducir la mala imagen del sistema carcelario en el capitolio estatal, dijo. Pero en Tomoka, agregó, la administración sencillamente dejó de trata de controlar el flujo de contrabando. Dice que su jefe le dijo: “Puedes encontrar y retirar lo que sea, y al día siguiente lo tienen otra vez”.

Como todas las prisiones de la Florida, Tomoka tiene un déficit crónico de personal, la paga es mala y las largas horas de trabajo desalientan a muchos candidatos potenciales a guardias de seguridad. Eso también crea una moral baja entre los empleados. Y porque la rotación de personal es elevada, la mayoría de los guardias tienden a ser nuevos y a no tener la capacitación adecuada. Raimundo dijo que es común encontrar agentes de prisiones abrumados de trabajo que miran hacia otra parte cuando ven a los reos fumando K2.

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