Sur de la Florida

La exposición de gallos más concurrida del sur de la Florida

Según los organizadores, más de 500 personas acudieron a la gran inauguración de la exposición “Rooster, Gallo, Galo, Gallus”.
Según los organizadores, más de 500 personas acudieron a la gran inauguración de la exposición “Rooster, Gallo, Galo, Gallus”. Foto de cortesía

Nunca antes el centro artístico y cultural Milander Center for Arts & Entertainment, ubicado en el 4800 Palm Avenue, en Hialeah, había congregado a una multitud tan numerosa el día de la inauguración de una exposición como sucedió a principio de agosto, en el que el gran protagonista fue el gallo, y no sólo el fino sino también el de corral. Hay más de 200 gallos de todo tipo.

Según los organizadores, más de 500 personas acudieron a la gran inauguración de la exposición “Rooster, Gallo, Galo, Gallus”, un homenaje a un animal que sigue formando parte de la cultura cubana aquí en el sur de la Florida y, también, en la isla de Cuba. Y desde el día de la inauguración este centro de exposiciones no ha dejado de recibir visitas.

La Ciudad de Hialeah y el Milander Center for Arts & Entertainment presentan un muestra colectiva con las obras de más de más de 60 artistas. Esta exposición, curada por Ana Juncadella Barbosa y David Fernández, finaliza el 31 de agosto.

La gran mayoría de estos artistas son latinos y establecidos en el sur de la Florida. Hay más de 120 gallos de todo tipo. Los nombres de los artistas participantes son: Abel Quintero, Adriano Nicot, Aldolfo Flores, Alejandra Goldberg, Alfredo Pérez, Ali Miranda, Alián Hernández, Analvis Somoza, Ann Woungly Massaga, Annie M., Aramis Lorie, Ariel Celestino Hernández, Belkis Perea, Bibiana Cervantes, Carlos Granela, Carlos Padrón, Carol Gregoire, Claudia Di Paolo, Cristina Godoy, Dania Sierra, Danny Ospina, Dariel Llerandi, Deiby, Delfi Cruces, Dulce Márquez, Eddy Ojeda, Edín Gutiérrez, Elisa Valerio, Elvis Santana, Félix González Sánchez, Fernando Fernández, Francisco “Paquito” Martínez, Frank González, Gutemberg Salinas, Hiremio García, Iancarlo Águila, Ileana Marceau, Irma Sánchez, Isidoro Tejeda, Isis Duarte, Jeans Paladino, Joel Núñez, Jonathan Brooks, José Chiu, José Luis Moreno, Juan A. Casanova, Juan Felipe Benemelis, Julio Cesar y Lety Montero, Lorenzo Muriedas, Luis Alberto Sánchez, Luis Dionisio, Luis Miguel Rodríguez, Luis Pardini, Manuel Bello, Marcos Ruiz, Marcos Jiménez, Marcy Grosso, María Amparo Sanhueza, María José Callejas, María Sonia Martin, Michael Héctor Cervantes, Miguel Fleitas, Miguel Ordoqui, Milagros Olmos, Natalie Bru, Noel Dobarganes, Noemi B., Raul Proenza, Rita Aguila, Rodrigo Guillén, Rolando Paciel, Sergito Lastres, Silvia Neira, Teresita Pons, Thelma Delgado, Trinidad Pino, Yalinda Carames y Zaida del Rio.

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El artista cubanoamericano Miguel Fleitas, quien domina diferentes manifestaciones artísticas y cuenta en su haber con varios premios, presenta un total de cuatro obras de gran formato. “He querido representar a este animal como ave con una gran fuerza, valentía, respeto, admiración y poder”, asegura Fleitas. “Decidí utilizar poco color y dibujo intenso, obviando la belleza e infinitos colores de sus plumajes y queriendo enaltecer principalmente sus valores”.

Fleitas, quien no se identifica como un artista que pinta gallos, manifiesta que realizó esta serie con la intención de “inmortalizar a estos animales como gladiadores, entrenados físicamente desde muy jóvenes para matar o morir en menos de 3 minutos, cuando los tiran a pelear son como en las arenas a los gladiadores”.

Miguel Ordoqui, reconocido artista cubanoamericano de 79 años de edad, quien recibió una medalla de plata por su carrera en la bienal contemporánea de Florencia en el año 1995, y ha expuesto en España, Francia, Italia y Bélgica, entre otros muchos países, muestra dos obras muy diferentes en el Milander Center, pero ambas con temática cubana.

Una obra es un campesino o guajiro con su gallo en un cafetal entre montañas y la otra es un tema relacionado con los Orishas titulado “Un gallo para changó”, un gallo en primer plano y detrás una mulata con todos los atuendos de los colores de changó, el rojo y negro.

“Con changó cuando hay un homenaje siempre hay el sacrificio de un animal, y ese animal casi siempre es el gallo”, cuenta Ordoqui.

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Obra de Sergio Lastres, oleo sobre lienzo, 12 x 12 pulgadas. Imagen de cortesía

Sergio Lastres, un inquieto y reconocido artista cubanoamericano con una obra siempre en evolución, tampoco es de los artistas que pinta gallos con frecuencia, pero dice que cuando Ana Barbosa le invitó a participar en la muestra pensó que “a pesar de ser un cliché dentro de la pintura cubana es un animal con un gran presupuesto de belleza y que me trae recuerdos de mi infancia cuando me pasaba temporadas en la finca de mis tíos, en Cuba”.

Lastres ha pintado un gallo que “vi en una callejuela de Jaffa durante un reciente viaje a Israel”.

La mayoría de los artistas y asistentes a la exposición han crecido en un entorno donde los gallos formaban parte de la cultura y el paisaje.

“Sin justificar nada, sabemos que las peleas de gallos se celebraban hace más de 3,000 mil años. Creo que comenzaron en Asia, en la India y China, y han sido parte de las culturas de muchos países. Opino que las peleas de gallos son un abuso animal”, quiso aclarar Fleitas.

Ordoqui dice que “criar animales para ponerlos a pelear no me gusta. Y aunque de joven fui a alguna pelea, mi padre nunca me llevó a la valla”.

Aunque dicen que las peleas de gallos son muy vistosas, son ilegales. Tanto organizadores como artistas animan a la población a no apostar ni asistir a estas peleas ilegales de animales, un tema muy polémico en todo el sur de la Florida.

“Se debería concientizar a la humanidad sobre el abuso a los animales en sentido general y no solo a las peleas de gallos. También a las carreras de caballos, ballenas en cautiverios y las corridas de toros. Hay que decir no al abuso de los animales y las leyes están para cumplirlas”, insiste Fleitas.

Asegura Lastres que él no sabe si son o no muy vistosas las peleas de gallos, pero que estos animales son abusados y explotados por el hombre para su diversión y para obtener ganancias. “A mi nada que me provoque dolor, que me afecte, me pudiera parecer vistoso, ni siquiera la corridas de toros a pesar de los trajes de luces y demás. Las peleas de gallos, de perros y de cualquier otro animal me parecen desagradables y repulsivas. Entonces, ¿cómo pudiera encontrar belleza en algo así?”

Poner freno a las populares peleas de gallos en el sur de la Florida es una tarea difícil. “Hay mucha gente joven y de todas las edades que van a las peleas. Es una tradición sangrienta. Hay dinero de por medio. No hay amor a los animales cuando hay dinero de por medio, igual que en las peleas de perros”, apunta Ordoqui.

“Prohibir las peleas de gallos y animar a la gente a que no apueste ni asista a estos lamentables eventos, es cuestión de las autoridades”, concluye Lastres. “Lo que podemos hacer los artistas es no promoverlas con nuestro trabajo, no proponer que hay belleza en algo doloroso, abusivo y criminal, no reflejarlo como una linda tradición porque en realidad son tradiciones aborrecibles y que deberían ser abolidas”.

Twitter: @IsabelOlmos

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