Sur de la Florida

Permisos, acusaciones, comunismo: los ingredientes de un drama en medio de La Pequeña Habana

The Ball & Chain nightclub in Little Havana has received multiple citations for code violations. Now the club’s owners are suing city Commissioner Joe Carollo, saying he targeted their businesses.
The Ball & Chain nightclub in Little Havana has received multiple citations for code violations. Now the club’s owners are suing city Commissioner Joe Carollo, saying he targeted their businesses. Miami Herald archives

Dos hombres, cada uno poderoso a su manera, están tirando en direcciones opuestas de La Pequeña Habana.

Por un lado hay un rico urbanista y propietario de clubes nocturnos de La Pequeña Habana, que ha traído al turismo y a los jóvenes a edificios descuidados en esa parte histórica de Miami. En el otro extremo está un celoso comisionado de la Ciudad, actuando sobre lo que él considera que es un mandato de los residentes de la tercera edad en el vecindario para preservar un tipo de vida.

La amarga pelea entre el comisionado de la Ciudad Joe Carollo, un inmigrante cubano y ex alcalde de Miami que fue reelecto en noviembre después de 16 años de ausencia en un cargo público, y Bill Fuller, copropietario de Ball and Chain con raíces cubanas, tiene todos los ingredientes de un drama típico de la Alcaldía de Miami: alegaciones de corrupción, acusaciones de represalias políticas y estrambóticas vigilias nocturnas.

Con sus fanfarronadas características y su tendencia a ver conspiraciones, Carollo ha llamado a Fuller el “Padrino de La Pequeña Habana”, un hombre de negocios adinerado que quiere “deslatinizar” el barrio para convertirlo en otro Wynwood. Al regresar al Ayuntamiento,Carollo convirtió en una prioridad investigar las violaciones de códigos en las propiedades de Fuller. En otra página en su libro de jugadas políticas, Carollo fue a la radio en español para despertar el fantasma del izquierdismo, vinculando a Fuller y a uno de sus inquilinos con dinero de un alto funcionario venezolano.

Fuller es considerado por muchos como el elemento clave en la transformación gradual en los últimos años de la Calle Ocho como un destino de moda con una vida nocturna bulliciosa, una evolución que algunos dicen que beneficia al vecindario circundante. Su compañía Barlington Group posee más de 20 propiedades en la Calle Ocho. A Fuller y sus socios se les acredita haber revivido con buen gusto el club nocturno Ball and Chain de la década de 1930, con opciones de comida y bebida de moda como cerveza artesanal, ostras y donas. Pero ha tenido éxito en parte violando los códigos de la Ciudad que regulan el estacionamiento y el ruido.

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Bill Fuller, co-owner of Ball & Chain. CARL JUSTE. cjuste@miamiherald.com.

Su disputa abre una ventana a una batalla más amplia sobre el futuro de uno de los barrios más famosos de Miami: dos grandes egos que antagonizan sobre un vecindario con un rápido cambio poblacional donde algunos propietarios de pequeñas empresas están sintiendo la presión del aumento de los alquileres. ¿La pregunta en el centro de esta batalla? Lo que debiera ser La Pequeña Habana.

Otrora un barrio predominantemente judío, La Pequeña Habana fue un punto de llegada para los cubanos exiliados que huían del comunismo en la isla a partir de 1959. La diáspora cubana se expandió por la ciudad en las siguientes décadas y ahora el vecindario está poblado por una gran variedad de hispanos de toda América Central y del Sur. La Pequeña Habana no ha envejecido bien en algunos aspectos. Algunos de sus edificios están en malas condiciones y hay áreas que albergan a algunos de los inquilinos más pobres de Miami.


Algunos ven la nueva vida que Fuller le da a la Calle Ocho como una inyección de energía a su economía, mientras que otros la ven como una puerta para el cambio de población y la pérdida de su cultura tradicional. ¿Debería el área ser un refugio de la reurbanización, una incubadora para empresarios con ideas transformadoras? ¿O debería ser un hogar más tranquilo y calmado para propietarios de negocios y residentes de larga data que desean defender su vecindario de un desplazamiento poblacional sin trabas?

Emprendedores con ideas extravagantes

Uno podría cuestionar si las leyes existentes de Miami están equipadas para enfrentar la reurbanización que viene a un ritmo rápido por emprendedores con ideas extravagantes. Fuller, por ejemplo, tuvo que vérselas con asuntos de permisos en un concepto de mercado ubicado en un callejón de la Calle Ocho, donde convirtió los contenedores de envío en kioscos para pequeños comerciantes, estructuras que no se definen fácilmente bajo las regulaciones de Miami. Aunque luego se otorgaron los permisos, Carollo vio un problema diferente cuando echó un vistazo al callejón. Vio a Fuller actuando primero y pidiendo los permisos después.

El asunto de los “kioscos de contenedores” resurgió en los últimos días cuando la Ciudad solicitó una orden de emergencia contra Fuller sobre los contenedores de envío, argumentando que si bien pueden permitirse, no están “anclados de manera segura”. La Ciudad solicitó una audiencia de emergencia para el jueves.

Los dos hombres más preparados para dar forma al futuro de La Pequeña Habana parecen separados por un universo cuando se trata de tener una conversación desapasionada al respecto. Por ahora, hay una complicada telenovela que se ve en documentos públicos, una investigación sobre ética y la prensa.

El conflicto se detalla en un informe de los investigadores de ética del Condado, quienes iniciaron una investigación después de que Fuller presentara, y luego retirara, una denuncia acusando aCarollo de presionar al departamento de aplicación de códigos de la Ciudad para que se enfoquen injustamente en las propiedades de Fuller. Si bien el informe no saca conclusiones, la evidencia que los investigadores reunieron deja en claro que algunas de las acusaciones de Carollo son ciertas. También algunas de las quejas de Fuller.

En el informe de 38 páginas, según dijo el Miami New Times el martes, un ex asistente de Carollo acusa al comisionado de presionarlo para que mintiera a los investigadores de ética, algo que Carollo niega. Ese asistente, Steven Miró, fue despedido por Carollo en medio de acusaciones de acoso sexual, aunque Miró afirma que fue víctima de represalias porque era el denunciante en una investigación criminal independiente sobre si Carollo usó dinero público para organizar eventos de campaña política que beneficiaban a un aliado postulante para un puesto en la Comisión del Condado. Miró tiene una queja pendiente ante una junta laboral de la Ciudad retando su despido.

Una revisión del Miami Herald de una muestra de registros de aplicación del código obtenidos a través de una solicitud de documentos públicos muestra que las propiedades de Fuller han recibido más violaciones desde que Carollo regresó al puesto público. Por ejemplo, Sidebar, un bar con música en vivo propiedad de Fuller y otros socios comerciales, fue citado por violaciones de ruido tres veces en abril y mayo de este año. Nadie vive al lado de Sidebar, que se encuentra entre la Interestatal 95 y un par de campos de fútbol.

Fuller insiste en que se están enfocando demasiado en él.

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Miami Commissioner Joe Carollo. C.M. GUERRERO. cmguerrero@miamiherald.com.

“Entendemos el derecho de cualquier comisionado de la Ciudad a realizar una investigación bajo los parámetros de la ley y dentro de su jurisdicción”, dijo al Herald. “Sin embargo, una y otra vez, el comisionado Carollo ha atacado a Barlington Group, a nuestros inquilinos y socios de una manera injusta que va más allá de su autoridad”.

Pero la avalancha de avisos por violaciones de códigos en La Pequeña Habana no es solo en las propiedades de Fuller. El comisionado ha atacado a los dueños de tugurios en al menos tres ocasiones desde que fue elegido, incluidos los propietarios de edificios de apartamentos infestados de insectos y donde las ratas mordían a los niños. La mayoría fueron publicados en los medios de comunicación en español, en periódicos y en televisión.

Carollo: “Lo haré con cualquiera”

Un restaurante de la Calle Ocho, favorito de Carollo —El Pub, donde se hizo la fiesta la noche en que Carollo fue elegido en noviembre — fue multado con $775 por arrojar basura y presentar problemas con los permisos. Más tarde, los inspectores volvieron a notificar al establecimiento por tener mesas de café en la acera sin permiso.

Carollo se responsabiliza por el aumento en las citaciones. Dice que quería que se aplicaran los códigos con medidas enérgicas en todo el distrito.

“Lo haré con cualquiera”, dijo Carollo el martes.

Sin embargo, está claro que Carollo le ha prestado especial atención a Fuller. El empresario dijo que los esfuerzos de Carollo han abarcado desde intentar cerrar la fiesta de Navidad de la compañía de Fuller el año pasado hasta presionar a los administradores de la Ciudad para que revoquen el permiso de operador de estacionamiento valet de Fuller.

Pero la investigación ética terminó cuando Fuller retiró su reclamo a mediados de agosto. El abogado de Fuller dijo que solicitó la retirada porque la denuncia fue “redactada de manera demasiado restrictiva” y, con pruebas adicionales, Fuller podría presentar una demanda penal.

Fuller calificó como difamatorios los reclamos de Carollo sobre una conspiración izquierdista y un esfuerzo por “deslatinizar” a La Pequeña Habana y se presentó como víctima en una campaña para dañar su negocio, posiblemente una retribución después de que el oponente político de Carollo celebró un mitin de campaña en una de las propiedades de Fuller durante los comicios del año pasado para la Comisión de la Ciudad. Fuller dijo que intentó tener una buena relación con Carollo —contribuyó a su campaña el año pasado, como hicieron otros — pero cualquier posibilidad de acercamiento se agrió cuando comenzó a pensar que Carollo la tenía emprendida con él.

“Contrariamente a las afirmaciones del comisionado Carollo, como hijo de una madre cubana y un padre cubano de una familia estadounidense, me siento orgulloso de ser cubano y latino, criar a mis hijos en los valores cubanos y defender la preservación de la historia cubana en Miami“, dijo Fuller.

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Ball & Chain en Miami. Archivo el Nuevo Herald.

Carollo continuó su cruzada verbal contra Fuller esta semana, al mismo tiempo que enfoca su escrutinio e ira en Fuller, pero insiste en que no lo está atacando. Carollo cree que simplemente está haciendo su trabajo como comisionado proactivo con un problema de cumplimiento del código en su distrito.

“Se trata de un rufián que cree que está por encima de la ley”, dijo Carollo.

Dijo que Fuller y otros que lo perciben como un político de mano dura en busca de un enemigo político están equivocados.

“Me están volviendo loco”

El ex director de cumplimiento de códigos, Orlando Diez, dijo a los investigadores que recibió llamadas del ex asistente del administrador municipal Alberto Parjus por la cantidad de quejas sobre violaciones del código provenientes de la oficina de Carollo y de Mary Lugo, miembro del consejo ejecutivo del sindicato general de empleados de la Ciudad y simpatizante de Carollo.

“Me están volviendo loco”, le dijo Parjus a Diez.

Lugo aparece en muchos relatos de funcionarios que hablaron con los investigadores, incluyendo la noche de la fiesta de Fuller en diciembre del 2017. La fiesta se celebró en el Tower Hotel en la calle 17 del Suroeste, que está desocupado porque la están remodelando. El proyecto está a punto de terminarse este año. Diez dijo que la noche de la fiesta, que coincidió con la fiesta de la Ciudad, recibió múltiples llamadas y mensajes de texto de Lugo quejándose de que el evento del Tower Hotel no tenía los permisos adecuados para grupos de más de 50 personas. Diez y un inspector de códigos luego vieron que solo había entre 10 y 15 personas en la fiesta.

Carollo negó haberle dicho a Lugo que inspeccionara la fiesta, pero dijo que contactó a una reportera de el Nuevo Herald esa nochepara pedirle que presenciara la fiesta porque el edificio no era seguro para tenerlo ocupado. La reportera Brenda Medina dijo el martes que hizo un recorrido con Carollo por otro artículo que al final no se hizo relacionado con el cumplimiento del código, y que no vio a Carollo tratando de terminar la fiesta, interactuando con ayudantes de estacionamiento valet o mostrando su insignia a nadie.

El matrimonio dueño de Union Beer Store, un bar con cerveza artesanal con temas de lucha libre, dijeron a los investigadores que la noche de su primer aniversario, en febrero, un pequeño ejército de policías y funcionarios encargados del cumplimiento del código liderados por Carollo apareció para cerrar una fiesta al aire libre detrás del bar. El establecimiento no tenía el permiso necesario para eventos especiales, por lo que los agentes cerraron la fiesta al aire libre mientras el bar permanecía abierto. Los propietarios,David y Cecilia Rodríguez, dijeron que un funcionario y un policía permanecieron de pie junto a la puerta del bar por dos horas esa noche.

La guayaba, el chocolate y el comunismo

El objeto de uno de los ataques más fuertes de Carollo, María Vivas Mendoza, vende dulces en Guayaba Y Chocolate, un espacio que ella le alquila a Fuller en la Calle Ocho. Dijo a los investigadores que ahora se siente “bastante asustada” después de que Carollo fuera a Radio Caracol y alegara que su padrastro, un funcionario venezolano de alto rango, estaba detrás de una conspiración izquierdista para comprar propiedades en la Pequeña Habana. Vivas Mendoza dijo que no recibe apoyo financiero de su padrastro.

Carollo subió la parada con su acusación cuando habló con los investigadores. Incluso se refirió de forma extraña al significado político del nombre de la tienda: dijo que los propietarios escogieron la guayaba porque es roja, simbolizando el comunismo, mientras que el chocolate negro representa la política de la izquierda. Carollo más tarde dijo al Herald que era una broma y agregó que él cree que la gente de Fuller trata de intimidarlo cuando él anda por la Calle Ocho siguiéndolo y tomándole fotos.

El ex asistente del comisionado, Miró, dijo a los investigadores que Carollo lo presionó para que mintiera a los funcionarios de ética diciéndoles que la aplicación del código en las propiedades de Fuller era por denuncias anónimas que no existían. Carollo respondió el martes.

“Steve Miró es un mentiroso”, dijo.

Alain Martinez, un gerente de la compañía de estacionamiento valet contratada porBall and Chain, describió la confrontación de Carollo en uno de sus estacionamientos nocturnos donde el comisionado supuestamente dijo: “Estoy aquí porque puedo estar aquí. Estoy llevando a cabo una investigación... están funcionando ilegalmente... Soy la ley y puedo hacerlo”.

Carollo niega haber dicho eso.

En las entrevistas de la comisión de ética, un empleado de la Autoridad de Estacionamientos de Miami, Humberto Escandón, aceptó la responsabilidad por la falta de supervisión en la operación del estacionamiento valet de Ball and Chain, que según Fuller en su reclamo, es una parte crucial de su negocio. Resulta que los ayudantes del valet estaban estacionando autos en lotes no autorizados, lo que confirma las afirmaciones de Carollo.

El martes, Fuller se distanció de la compañía de valet que él usa, SH Valet, diciendo que él requiere que cualquier proveedor cumpla con todas y cada una de las leyes municipales.

“Cualquier acuerdo entre SH Valet y la Ciudad de Miami con respecto a las presuntas acusaciones ocurrieron fuera del alcance y conocimiento de nuestra organización”, dijo Fuller. “Tomamos en serio cualquier violación y la abordamos de inmediato”.

Leael informe de ética completo a continuación (en inglés):

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