Sur de la Florida

‘Lo único que no perdí fue la vida’. Irma se llevó todo, pero estos residentes de Los Cayos tienen planes

Big Pine Key continua la reconstrucción un año después del huracán Irma

Los hogares de Big Pine Key quedaron devastados después que el huracán Irma afectó la isla el 10 de septiembre del 2017.
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Los hogares de Big Pine Key quedaron devastados después que el huracán Irma afectó la isla el 10 de septiembre del 2017.

Basil Barna no quiere volver a empezar. Tiene 75 años.

Sin embargo, todo lo que tenía lo perdió con el huracán Irma.

Su carro. Su casa. Todo.

“Lo único que no perdí fue la vida”, dijo.

Pero un año después de que la tormenta de categoría 4 tocara tierra, la idea de volver a empezar ya no es posible.

Al igual que muchos de sus vecinos en un barrio de Big Pine Key llamado Avenues, Barna está atrapado en una casa rodante mientras su comunidad lucha por recuperarse.

Big Pine fue una de las áreas de Los Cayos más afectadas cuando Irma golpeó el 10 de septiembre del 2017. Y muchas personas aún están en un limbo mientras esperan reconstruir los hogares que perdieron.

Pero lo que Big Pine no perdió fue el espíritu de comunidad, incluso después de que un incendio forestal persistente y rápido arrasó con 76 acres por más de una semana en abril. Un residente lo llamó un mal recuerdo de Irma.

A pesar del lento progreso, Barna está decidido a quedarse.

Todavía trabaja en patios, diseñando jardines debajo de un sol tan caliente que a veces se desmaya. Vive en una casa rodante junto al terreno que tenía en Avenues, un vecindario de clase trabajadora que está extrañamente callado en estos días.

“Estoy solo”, Barna dijo.

Está en la Avenida I, junto a otras casas rodantes llenas de sobrevivientes del desastre que se niegan a empacar y abandonar la zona dañada por el huracán.

“No quiero empezar de nuevo”

A Barna, que vendió suministros de pesca y caza por 30 años, se le ilumina el rostro por un momento cuando dice que planea volver a pescar. Pero vendió su terreno después de Irma.

“Tengo 75 años. No quiero empezar de nuevo”.

Un nuevo comienzo es lo que aún están esperando muchos residentes de Big Pine. La tormenta de categoría 4 destruyó o dañó seriamente 3,000 hogares en Los Cayos de Florida, obstruyó los canales con escombros y dejó destrozada esta comunidad residencial cerca de Cayo Hueso.

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Basil Barna en el lote en Big Pine Key donde estaba su casa móvil antes de que el huracán Irma la destruyera. Muestra una foto el 29 de agosto del 2018 de la casa móvil temporal en la que vive ahora. Pedro Portal. pportal@miamiherald.com.

Están atrapados en remolques o casas rodantes en sus propiedades o alquilan fuera de la ciudad mientras esperan la demolición o la reconstrucción.

Algunos viven en los esqueletos de casas reconstruidas parcialmente, porque los costos de restauración en la remota cadena de islas siguen aumentando. Muchos no tenían seguro o era insuficiente, y la construcción en la remota región ahora es más costosa que nunca.

Muchos permanecen en estado de supervivencia.

“El verdadero espíritu en Big Pine en su capacidad de recuperación y determinación para seguir adelante y reconstruir ha sido notable”, dijo Stephanie Kaple, directora ejecutiva de Florida Keys Outreach Coalition, que agotó sus fondos de ayuda para alquileres después de Irma. “Mi esperanza para Big Pine es que cuando se reconstruyan esas casas y las calles estén llenas de familias, la comunidad dirá: esto no volverá a suceder aquí”.

Pero ha sido un proceso lento.

“Los contratistas están tan retrasados”, dijo Phillip Decker, coordinador regional de recuperación de desastres en el condado Monroe para la Conferencia de Florida de la Iglesia Metodista Unida, que tiene programas comunitarios centrados en Big Pine Key y Marathon. “Es casi imposible encontrar a alguien para construir una casa convencional”.

Ninguno de los clientes de la Iglesia Metodista Unida, cerca de 100, ha podido reconstruir su vivienda.

“Si se ha hecho, se ha hecho en privado”, dijo Decker al referirse al progreso de Big Pine Key.

Mientras los deslumbrantes centros turísticos vuelven a abrir sus puertas a lo largo de la cadena de islas, Big Pine ha quedado olvidada. La comunidad no es una parada turística, y a excepción del National Key Deer Refuge, el área resulta desconocida para las personas que se dirigen a Cayo Hueso. Como una comunidad mayoritariamente rural a 45 minutos de Cayo Hueso, Big Pine es fácil de cruzar usando el Overseas Highway. Ignorarla es igual de fácil.

Pero aquí es donde viven las familias y jubilados de las islas. Aquí, una pareja joven puede comprar una casa decente por menos de $250,000, o encontrar más espacio para alquilar de lo que está disponible más al sur.

“Nunca me había tocado. Ahora es mi turno”

Ahora vivir aquí es diferente. Christine King permanece en el tráiler de FEMA que recibió en diciembre pasado en el lote donde antes estaba su tráiler permanente. Allí vive con sus dos perros, Milo y Jiggers, que recogió de sus vecinos de al lado cuando murieron antes de la tormenta.

Como otros en la región, Christine no tenía seguro.

“Toda mi vida he visto desastres naturales, desde deslizamientos de tierra hasta tsunamis, incendios y tornados”, dijo King, de 55 años, que vive en la avenida G. “Nunca me había tocado a mí. Ahora es mi turno”.

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Christine King in August 2018 sits in front of her FEMA trailer that replaced the home she lost to Hurricane Irma’s wrath on Big Pine Key. Pedro Portal. pportal@miamiherald.com.

King, que tiene esclerosis múltiple y vive de los servicios sociales por su discapacidad, se mantiene con mente positiva.

Su refrigerador, por ejemplo, se lo llevó la tormenta. No tuvo que volver a casa a enfrentar el hedor repugnante de la comida podrida como tantos otros.

“El mío desapareció”, dijo. “Tal vez terminó en la habitación del segundo piso de alguien con las fotos de mi familia. Pero nunca lo volví a ver. Me sentí algo reconfortada. Algo menos que limpiar”.

No está segura cómo enfrentará la reconstrucción. Pero tiene una varita mágica. Y la guarda junto a la ventana de su cocina, apuntando en dirección a su lote vacío. Todos los días, hace lo que llama su tarea escolar, para FEMA, para los Metodistas Unidos, en busca de una solución de vivienda.

King espera reemplazar su hogar perdido con una de las “Keys cottages” que se están construyendo, una por una, en Avenues. Las nuevas viviendas provienen de Florida Keys Community Land Trust, una organización sin fines de lucro creada después del paso de Irma, financiada con $1 millón de Lower Keys Bait & Tackle, propietarios de Big Pine, Maggie y Rich Whitcomb.

“No lo hemos logrado todavía”, dijo Maggie Whitcomb en la inauguración de la primera casa de campo, un lugar de 760 pies cuadrados con dos habitaciones. “Pero estamos bien cerca. Las personas más importantes en este esfuerzo son los residentes locales. Es por eso que hice esto”.

King dijo que le encantaría tener una de las casitas como su nuevo hogar, porque nunca ha pensado empacar e irse de Big Pine.

“Puedes enviar a Irma 20 veces más y le daré todo lo que tengo, pero no voy a ir a ningún lado”, dijo King. “Irma puede venir y volveré a pelear con ella y volveré a perder, pero no me iré”.

King está agradecida de no haber muerto en la tormenta. Cuando regresó a su casa tras la evacuación de aproximadamente 10 días, sacó su caracol y, para celebrar, lanzó un fuerte soplo como una sirena.

“Solo para que mis vecinos supieran que no había muerto”, dijo. “¡Hurra!”.

Cuando los trabajadores vinieron a derribar su casa, ella instaló su máquina de hacer burbujas de jabón y la llamó “bubbles from the rubble” (burbujas de los escombros).

“Solo de ver el desastre supe que probablemente pasarían años antes de que terminara la limpieza”, dijo King. “Realísticamente, al ver un desastre como ese no se podía pensar, ‘sí, podemos hacerlo en un año’”.

King anhela que su vecindario vuelva a la normalidad, y espera que así sea.

“Realmente espero que todos mis vecinos regresen a la vida que vivían antes”, dijo. “No son solamente vecinos, son amigos. Así es como es este vecindario. Será un largo camino, pero llegaremos allí. Todos tenemos la misma actitud al respecto, vamos a quedarnos aquí y aguantar”.

“Voy a arriesgarme”

Vic Charnley es uno de esos vecinos empeñado en regresar a la Avenida G. Lo que no arruinaron en su tráiler los seis pies que el agua de la inundación, se lo llevaron los vientos. El caparazón permanece al lado del remolque que FEMA le dio a King.

“Ya superé la parte frustrante”, dijo Charnley, de 72 años, un pastor jubilado de Michigan. “Me encantaría regresar a mi casa, pero es probable que tarde bastante tiempo. Creo que un par de años”.

“Algunas personas simplemente se han dado por vencidas. He escuchado que un tercio de los trabajadores acaba de empacar y se fue porque no pudieron reconstruir sus viviendas o tal vez simplemente se desanimaron por toda la situación”.

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Vic Charnley en la sala de su casa móvil en Big Pine Key el 29 de agosto del 2018. Irma destuyó la vivienda y ahora Charnley espera un permiso de demolición que le permita comenzar la reconstrucción. Pedro Portal. pportal@miamiherald.com.

Charnley compró el tráiler más de un año antes de la llegada de Irma, y heredó dos inquilinos que tenían una enfermedad terminal. Les permitió quedarse y a veces les redujo el alquiler a la mitad para ayudarlos. Cuando ya no podían pagar, los dejó quedarse.

Después de que murieron, arregló el lugar con planes de mudarse y dejar el tráiler que alquila en Marathon.

Charnley está planeando levantar una casa de 800 pies cuadrados y 12 pies de altura con dos dormitorios en su terreno. Un contratista que recientemente compró una casa en la Avenida G ha ofrecido construir varias casas para los vecinos, dijo Charnley, a un precio especial.

Como otros en Big Pine, Charnley conoce lo que le espera con la reconstrucción. Pero con los planes para construir más alto y más fuerte, está dispuesto a aventurarse con otra tormenta.

“Voy a arriesgarme”.

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