Sur de la Florida

Más de 750,000 ancianos pasan hambre en Florida. La única solución podría desaparecer

Josefina Hernandez, de 73 años, recibe ayuda alimentaria de parte de Meals on Wheels of South Florida, como parte del proyecto sobre la ayuda a la  población anciana y algunos de los problemas que ellos enfrentan.
Josefina Hernandez, de 73 años, recibe ayuda alimentaria de parte de Meals on Wheels of South Florida, como parte del proyecto sobre la ayuda a la población anciana y algunos de los problemas que ellos enfrentan. el Nuevo Herald

Janet Burke, de 71 años, abre la puerta de su apartamento en Hollywood con una sonrisa. Así recibe, como cada viernes, a Britt Weatherhead, quien le trae un paquete de comida que la ayudará a no pasar hambre esa semana.

Queso, leche, pan o fruta son algunos de los alimentos que encuentra Burke al abrir la caja. Cinco comidas congeladas completan el paquete.

“Sería muy difícil si no tuviera esto”, dice Burke mientras sostiene una bandeja de arroz con pollo. Dice, sin embargo, que su comida preparada favorita son los canelones.

Burke es una de las casi 9 millones de personas mayores que se enfrentan a la amenaza del hambre en Estados Unidos. En Florida, el estado con mayor porcentaje de adultos de más de 60 años, más de 750,000 mayores sufren por la falta de comida, según expertos.

Los problemas que enfrentan los ancianos se han convertido en un tema candente entre los candidatos en un año electoral. Aquellos que buscan ser elegidos para representar a uno de los distritos del sur de Florida han citado las necesidades de los ancianos como una de las principales preocupaciones planteadas por los electores.

“El sur de la Florida era la meca para los jubilados”, dice Mark Adler, director ejecutivo de la división de Meals on Wheels en el sur de la Florida. “Pero ahora mucha gente está sufriendo para llegar a fin de mes”.

Uno de cada cinco residentes (20.1 por ciento) de la Florida tiene más de 65 años, por lo que es el estado con un mayor porcentaje de personas mayores del país, con una cifra muy superior a la media. Solo el 15.6 por ciento de los estadounidenses tienen más de 65 años.

Aunque el número de personas mayores está al alza, el poder adquisitivo de este grupo no acompaña, según varios estudios. El porcentaje de ancianos que se declararon en quiebra a nivel nacional se multiplicó por cinco desde 1991, según un estudio titulado “El envejecimiento de la bancarrota en Estados Unidos”.

El servicio de comida a domicilio como el que recibe Burke está destinado a personas con bajos recursos. Meals on Wheels, la organización responsable, ofrece comidas a 2.4 millones de personas mayores anualmente en todo el país, casi 65,000 de ellas en Florida.

En la actualidad, el 38 por ciento de las comidas ofrecidas por Meals on Wheels a nivel nacional reciben financiación federal, gracias a la Ley para Americanos Mayores (OAA, por sus siglas en inglés) de 1965. En Florida, el 50 por ciento de las comidas que distribuye la organización reciben financiamiento federal.

¿Los requisitos? Ser mayor de 60 años y no poder salir de casa sin asistencia.

Burke, originaria de Nueva Jersey, vive por debajo del umbral de la pobreza, y reconoce que, aunque sigue teniendo que comprar comida, este servicio le ayuda “a no gastar tanto”.

Aunque Meals on Wheels agradece donaciones, ella no paga nada. La caja de alimentos y comida preparada que le trae Weatherhead semanalmente cuesta unos $50.

Weatherhead, jubilado de 72 años de Seattle y ahora voluntario para Meals on Wheels, dice que no conoce de ningún caso en el que se pregunte por qué los beneficiarios están recibiendo comida subvencionada.

“Todo ellos están realmente atrapados (en casa),” dice Weatherhead, uno de los 250 voluntarios que reparten comidas de Meals on Wheels en el sur de la Florida. “Ayudar a estas personas se ha convertido en parte de mi vida”.

“¡Buen día!”, exclama en español el voluntario cuando otra de sus clientas —quien no habla inglés— lo recibe. Esta es una de las pocas expresiones que conoce en este idioma.

Josefina Hernández, de 73 años, vino con su marido desde Puerto Rico en 2005 “por salud”. Ahora viven en una casa para personas de bajos recursos en Hollywood, y reciben un paquete de Meals on Wheels a la semana.

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Josefina Hernandez, de 73 años, recibe ayuda alimentaria de parte de Meals on Wheels of South Florida, como parte del proyecto sobre la ayuda a la población anciana y algunos de los problemas que ellos enfrentan. Roberto Koltun el Nuevo Herald

“Con los ingresos (tan bajos) y los precios de los medicamentos es muy justo”. Aún así, intenta donar cuando le es posible, ya que está “muy complacida” con este servicio.

“¡Super good (súper rico)!”, le dice a Weatherhead en inglés.

Centros de día también ofrecen comidas subvencionadas a personas mayores

No todas las personas mayores que necesitan ayuda para acceder a comida se pueden beneficiar del programa, pero Meals on Wheels también ofrece almuerzos en comedores de centros para personas mayores.

Sin embargo, en este caso, no todos los receptores tienen bajos recursos.

Cualquiera asociado a estos centros puede solicitar, con un día de antelación, que les concedan una de estas comidas, preparadas con fondos federales. A cambio, el programa solicita una donación, en ningún caso obligatoria. La media de dinero recaudado por cada comida es de 7 centavos, un precio ínfimo en comparación a los casi $8 que cuesta la preparación.

En el centro Southwest Focal Point Senior de Pembroke Pines, al suroeste del condado de Broward, decenas de ancianos se reúnen en torno a varias mesas tras asistir a una multitudinaria clase de salsa. En el menú, frijoles y arroz con salchichas.

“Me gusta mucho porque comes acompañada, eso es importante”, relata la argentina Elena Segal, 84, quien llegó al sur de la Florida tras la muerte de su marido, hace siete años.

En el comedor, un cartel dice que la donación sugerida por cada almuerzo es de $2, pero que “a nadie se le denegará la comida si no pueden contribuir económicamente”.

Falta de financiación: más personas en lista de espera

Más de 1,000 personas se encuentran en lista de espera para recibir uno de los codiciados paquetes con comida que Meals on Wheels entrega a domicilio, y esta cifra sigue creciendo mes a mes, dice Adler.

El problema, continúa, es que la financiación no es suficiente.

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Mark Adler, Director Ejecutivo de Meals on Wheels, ayuda a la distribucion como parte del proyecto sobre la ayuda a la población anciana y algunos de los problemas que ellos enfrentan. Roberto Koltun el Nuevo Herald

En la actualidad, Meals on Wheels sirve anualmente 16 millones de comidas menos en comparación al año 2005, ya que aunque los costes de los alimentos y transporte han aumentado, la financiación “sigue estancada”, dice Adler.

“Económicamente tiene más sentido (ofrecer comidas subvencionadas) y mantener a las personas mayores sanas y fuera de los hospitales”, dice el director ejecutivo.

Según la organización, lo que cuesta servir comidas a una persona de avanzada edad en todo un año es igual a lo que cuesta hospitalizarla durante tan solo un día.

Y una comida sana y equilibrada contribuye directamete en un beneficio de la salud de los clientes, dice.

“¿Es que van a suspender el servicio (de comidas)?”, pregunta asustado Carlos Peña —otro de los receptores de comida subvencionada a domicilio— cuando ve a Weatherhead, su voluntario habitual, acompañado de una periodista de el Nuevo Herald.

Cuando Weatherhead le responde que no, Peña respira aliviado y añade: “Menos mal, el servicio es magnífico”.

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Carlos Peña, de 79 años, recibe ayuda para el y su esposa cada semana de parte de Meals on Wheels of South Florida, como parte del proyecto sobre la ayuda a la población anciana y algunos de los problemas que ellos enfrentan. A la izquierda, Britt Weatherhead voluntario de la organización durante la entrega de productos alimenticios. Roberto Koltun el Nuevo Herald

Siga a Marta Oliver Craviotto en Twitter: @MartaOCraviotto
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