Sur de la Florida

Me encantaria servirle, pero no está fácil...

Con base en una solicitud que le hice a mi tía Alcira Carrillo ella me dio su correo electrónico para hacer la consulta en la que he tenido una idea y me interesa, pero la cual sería un plan a realizar sin ningún afán, sino en una manera correcta a futuro.

Yo soy ingeniero mecánico y laboro actualmente con una marca de vehículos acá en Colombia. Me gustaría pensar en buscar el medio de trasladarme a vivir en Miami, o en alguna ciudad de la Florida, para cambiar el estilo de vida que llevo acá en Bogotá, por el alto nivel de estrés, el medio de vida y hasta el clima, sea la verdad.

Solicito me colabore guiándome con la información que usted me pueda entregar en este momento, decirme cómo lo está manejando ese país, y si lo que yo planteo es o no prácticamente imposible de cumplir.

Quedo completamente atento a su colaboración. Cordialmente,

Camilo A. Rubio C., Bogotá, Colombia (vía correo electrónico)

Gracias, don Camilo, tocayo y paisano suyo de ciudad, país, y propósito, de una de las más controversiales y discutidas figuras políticas del pasado de su país: el finado sacerdote-guerrillero Camilo Torres, abanderado del socialismo radical con que pretendía solucionar la problemática de Colombia, ahora 40 años atrás. Pero dejemos atrás al famoso rebelde y examinemos las actuales fórmulas correspondientes a su propia exploración personal en procura de alternativas menos dramáticas y más pacíficas...

La inmigración a Estados Unidos, país de mal contados 330 millones de habitantes, está legislada por el gobierno federal en forma de tres grupos fundamentales: inmigración por familia, por trabajo, o por sorteo. El número de nuevos inmigrantes está limitado a algo menos de dos tercios de millón, con un máximo de 20,000 personas por país por año. De ahí surgen las “colas” o turnos que, para algunos, se traducen en lustros o hasta decenios de espera. La propuesta inmigración suya está descartada de la lotería anual de visas (sorteo), porque Colombia, entre otras, por razones de alta inmigración anterior, está proscrita de inmigración por esta variante, técnicamente llamada programa de diversity. La inmigración por familia, los términos de su carta la eliminan porque usted no nombra tener familiares algunos ciudadanos de Estados Unidos que le sirvieran para apuntalar una petición de este tipo. Valga agregar que sólo la familia en primer grado –cónyuges y niños del peticionario ciudadano son beneficiarios de una inmigración rápida ó virtualmente instantánea.

Le queda a usted únicamente, por eliminación, el tercer grupo: quienes inmigran en virtud, no de su necesidad, sino al revés – en función de que el país los necesita (lo que es el principio de inmigración a la mayoría de los países más desarrollados, el Canadá, por ejemplo). La legislación estadounidense prescribe unas 140,000 visas de inmigrante por año para esta tercera calificación. (Por demás, existen solamente algunos muy pocos programas específicos por razones políticas, por ejemplo, sea el asilo, así como para los cubanos ó ciertos refugiados de Vietnam, Laos, Cambodia, y sitios esotéricos.)

Enfoquémonos pues sobre la inmigración laboral (por trabajo), la única que se desprende de su carta. Básicamente, esta se divide en tres categorías o “Preferencias” – la 3ra. (EB-3) que es para todo el mundo, pero cuyas colas pueden fácilmente tomar 10, 15, ó hasta 20 años de espera (!), vale decir, un calendario de avance de tortuga con reumatismo... La 2da (EB-2) exige tener un título profesional avanzado de estudios universitarios (master, para arriba), o en su defecto, un título menor (bachelor) con 5 años o más de práctica. Resta la 1ra. categoría (EB-1), que exige calificaciones y una historia profesional auténticamente extraordinaria, medida por un mínimo de tres de 10 criterios, en resumen, personas con una historia laboral muy selecta y notable.

En los 40 años de mi andar en inmigración, recuerdo haber logrado una media docena de residencias, o algo así, por esta privilegiada ruta inmigratoria. ¡No lo he querido desmotivar, sino informarle!

MANFRED ROSENOW es un

abogado y periodista de Miami

especializado en temas de inmigración.

Escríbale a El Nuevo Herald,

3511 NW 91 Avenue, Doral FL 33172 o al correo electrónico rosenowesq@aol.com

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