Sur de la Florida

El exitoso trayecto de tres alumnos cubanos de Miami al Instituto Tecnológico de Massachusetts

De izquierda a derecha: Sabrina Romero, Osvy Rodríguez y José Muguira Iturralde, graduados del Miami Dade College y ahora alumnos del Instituto Tecnológico de Massachusetts.
De izquierda a derecha: Sabrina Romero, Osvy Rodríguez y José Muguira Iturralde, graduados del Miami Dade College y ahora alumnos del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Cortesía

José Muguira Iturralde abrió la puerta de la enorme sala de conferencias y quedó asombrado.

Estaba en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, más conocido como MIT, una de las principales universidades del mundo, con una tradición de más de 150 años.

Muguira entró al salón de conferencias 26-100 el 5 de septiembre, con sus amigos Sabrina Romero y Osvy Rodríguez. Los tres comparten una historia parecida: un viaje desde La Habana a Miami, y ahora a MIT.

Pero incluso con el apoyo de sus colegas de estudio, Muguira quedó petrificado cuando echó un vistazo a su primera clase en MIT: Introducción a la Biología.

“Yo sabía que esto es MIT. Yo sabía que esto iba a ser difícil”, dijo Muguira, de 20 años. “Pero nunca he estado en una clase de 500 alumnos. Yo sabía que nunca iba a estabelcer una relación con los profesores. Si necesitaba asistencia, no iba a poder hablar con ellos”.

Muguira —quien había estudiado cuatro años de Bilogía entre la escuela secundaria y el Miami Dade College— dijo que el curso de introducción no era tal.

“Nos lanzamos de lleno a la bioquímica avanzada”, dijo. “Nunca en vida había visto la Biología avanzada que vi en mi primera clase en MIT”.

A diferencia de Muguira, Romero, de 20 años y especialista en ciencias informáticas, dijo que su primera emoción fue de entusiasmo cuando las puertas del salón de conferencias se abrieron.

“Pensé: ‘Finalmente estoy donde he querido estar desde hace mucho tiempo’. Ni siquiera me gusta la Biología, pero el profesor la hizo parecer muy interesante”, dijo Romero. “Eso es lo que me gusta de este lugar”.

Rodríguez, de 24 años e ingeniero eléctrico, dijo que está saboreando cada momento en MIT.

“Tuve que salir de Cuba a través de Ecuador y cruzar México para pedir asilo en Estados Unidos”, dijo Rodríguez. “Una vez que llegué a Miami, tuve que aprender inglés solo, en una biblioteca. Entonces fue al Miami Dade College.

“Fue un viaje largo. Cuando entré a esa clase en MIT sabía que había hecho algo bien. Todavía tengo que centrarme en los estudios, pero mi sueño estaba más cerca”.

Muguira y Romero se conocían desde Cuba y los dos entonces conocieron a Rodríguez en el MDC. Los tres estudiaban en el preuniversitario vocacional de ciencias Vladimir Lenin en La Habana.

Rodríguez dijo que la Lenin le dio a los tres una buena base de estudios.

“Todos vemos los problemas de Matemáticas de la misma manera por la educación que recibimos en Cuba”, dijo Rodríguez.

Pero había otro problema: debido al sistema político cubano, los estudiantes destacados no tienen cómo brillar.

Al menos no en la isla.

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Los estudiantes cubanos (de izq. a der.) José Muguira Iturralde, Sabrina Romero y Osvy Rodriguez, graduados del Miami Dade College y ahora estudiantes del Instituto Técnológico de Massachusetts. Cortesía

Soñar en grande

El acceso a Internet es muy difícil en Cuba. Pero siempre que podía, Romero buscaba información sobre MIT y Harvard para conocer sobre los recintos y cursos.

Para Romero, asistir a tal universidad parecía un sueño imposible, una fantasía.

Pero con solamente 17 años, Romero, hija única, dejó a su adorada madre, Tania Arrazcaeta, en la isla y vino a Miami, donde vivía su padre.

“Fue la decisión más difícil que he tomado”, dijo Romero.

“Mi mamá es mi mejor amiga”, dijo. “Pero ahora estoy en MIT y sé que vale la pena porque puedo darle a ella el mejor futuro En Cuba no hay futuro, yo iba a tener una vida frustrada. Podía estudiar, pero eso es algo solamente teórico. Nunca hubiera podido aplicar mis conocimiento, y eso es muy cruel”.

Rodríguez lo sabe de primera mano. Su madre, quien todavía está en Cuba, es ingeniera, pero gana tan poco que trabaja de camarera.

Mientras tanto, cuando Romero llegó a Estados Unidos en noviembre del 2015, asistió a la secundaria Miami High, donde casi pierde sus sueños. Algunos administradores querían ponerla a estudiar por la noche.

Afortunadamente para Romero, la asesora académica del curso nocturno, Aurora Couzo, alegó en su favor.

“Revisé los créditos que traía de Cuba y las calificaciones eran asombrosas”, dijo Couzo. “Creo que su calificación más baja era 96”.

Romero entonces superó todas las pruebas a que Couzo la sometió, y sus sueños revivieron. Así las cosas, pudo asistir a las clases diurnas en la Miami High, donde consiguió calificaciones destacadas. Después se matriculó en Honors College de MDC.

Romero dijo que sin la ayuda de Couzo no hubiera podido estudiar en el Honors College, y que sin ese apoyo no estaría en MIT.

Después de todo, a MIT sólo llegan 25 estudiantes anuales procedentes de otras casas de estudio de todo el mundo, y en el 2018 tres fueron del MDC.

“Cuando me aceptaron en MIT, fui a ver a Couzo”, dijo. “Yo lloraba de alegría”.

Por su parte, Couzo dijo: “Estoy muy orgullosa de Sabrina. Ella es una de esas historias de éxito que siempre cuento a mis estudiantes”.

‘Somos un equipo’

Muguira, quien estudia Ciencias Informáticas, tiene una relación muy cercana con Romero y Rodríguez. Se ayudaron entre sí con el proceso de solicitud de ingreso y, precisamente el 4 de mayo, iniciaron una alegre sesión de textos donde conocieron a la vez que MIT los había aceptado.

El día siguiente, el 5 de mayo, se graduaron del MDC.

“Leí la palabra ‘congratulations’ y paré de leer”, dijo Muguira del correo electrónico que recibió de MIT. “Yo sabía que ‘congratulations’ no puede significa malas noticias. Sentí emociones que nunca había sentido antes. Empecé a reír y a llorar a la misma vez”.

Muguira, Romero y Rodríguez están tomando los mismos cursos básicos en MIT —Cálculo, Biología y Química— y siempre se sientan juntos, al frente de la clase, donde pueden interactuar con los profesores.

Rodríguez, quien vive fuera del campus con su novia, invita a Romero y a Muguira a su apartamento para estudiar juntos.

“Somos un equipo”, dijo Muguira. “Hacemos las tareas juntos. Nos ponemos tristes cuando alguno saca una calificación baja… Todos venimos del mismo lugar y nadie nos puede quitar eso. Somos de Miami, venimos del MDC y somos cubanos”.

Romero dijo que ella, Rodríguez y Muguira —todos son estudiantes ‘A’ en MIT hasta el momento, a mitad del primer semestre— han explorado Boston juntos.

“Es una experiencia mucho mejor hacer todo esto con amigos”, dijo Romero. “Es como si uno tuviera tres pares de ojos y orejas”.

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