Sur de la Florida

¿Harto de los autos a toda velocidad en su calle? La solución es el control del tráfico

Los atajos por las zonas residenciales han llegado a tal punto que una zona históricamente tranquila de Coral Gables una camioneta que iba a toda velocidad perdió el control y se estrelló contra una casa, deteniéndose prácticamente en la sala. En la entrada todavía se puede ver la huella de un neumático.

En medio del congestionamiento permanente en Miami, los conductores buscan atajos desesperadamente para evitar los embotellamiento, lo que enfurece y amenaza a personas que lo único que quieren es caminar, montar bicicleta, conversar o sacar a pasear a sus perros por las calles de su vecindario.

“La situación está descontrolada. A la hora del tráfico por la mañana es todo un espectáculo”, dijo Frank Eaton, cuyo vecindario, Italian Village, en Coral Gables, es favorito de los conductores que tratan de evitar el tráfico en Bird Road, Granada Boulevard y Riviera Drive. “Y no respetan las señales de pare, atraviesa a toda velocidad las rotondas y creen que nuestras calles son pistas de carrera.

“La mayoría va hablando por teléfono, sin prestar ninguna atención a los peatones. Eso es Miami”.

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Una rotonda en Coral Gables construida para que el tráfico reduzca la velocidad. Linda Robertson lrobertson@miamiherald.com

South Miami tiene el mismo problema, al igual que Miami Beach, Palmetto Bay, Pinecrest, Coconut Grove, Silver Bluff, el Upper East Side y North Miami. Cualquier vecindario cerca de las vías por donde la gente va al trabajo tiene que enfrentar la invasión de conductores, que pasan a toda velocidad por vías diseñadas solamente para la gente que vive en el lugar.

“Los patrones de conducción han cambiado debido a WAZE”, dijo Philip Stoddard, alcalde de South Miami, refiriéndose a la aplicación que guía a los conductores para evitar embotellamientos y puntos de control, en lo fundamental enviándolos a rutas alternas. “En todos los suburbios es una locura, desde Seattle hasta Miami. Es un problema enorme en todo el país”.

Pero hay una solución que está ganando popularidad: la pacificación del tráfico. Este sistema reduce la velocidad de los vehículos y reduce el volumen mediante medidas de ingeniería que llevan a calles más seguras.

Entre las opciones a las que las autoridades e ingenieros echan mano están los obstáculos en medio de la calle para reducir la velocidad de los vehículos, llamados en algunos lugares “policías acostados”, que pueden tener diversas variantes en forma y tamaño, rotondas, realineación de esquinas, esquinas elevadas, medianeros elevados, curvas obligatorias, cruce de peatones, así como árboles y otra vegetación colocados muy cerca de la vía.

“La meta es mejorar la calidad de vida de los vecindarios” dijo Mark R. Brown, quien supervisa el proyecto de control de tráfico en Coral Gables, que se centra en 165 puntos.

Después de tres años de discusiones y recopilación de información, Coral Gables llegó a un acuerdo con Miami-Dade que le permite a la ciudad ajustar los criterios de control de tráfico a sus necesidades. Los puntos problemáticos se evalúan sobre la base de un sistema que toma en cuenta el volumen y velocidad de los vehículos, los peatones que atraen escuelas, parques y rutas de autobús, la cantidad de viviendas con cocheras y el número de choques evitables.

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Topes de goma diseñados para que los vehículos reduzcan la velocidad en Blue Road, Coral Gables. Linda Robertson lrobertson@miamiherald.com

“Por ejemplo, no podemos cerrar las calles al norte Coral Way pero podemos dificultar a los conductores que vayan a mucha velocidad”, dijo Wiatt Bowers, gerente de proyectos de la firma de ingeniería Atkins. “Las rotondas y otros elementos de control de velocidad han sido muy efectivos. Cuanto más miedo tiene el conductor de chocar con algo, más va a frenar”.

Coral Gables también redujo el límite de velocidad de 30 a 25 millas por hora en todas las vías residenciales y ha colocado 150 nuevas señales. En las calles más grandes la velocidad sigue siendo 30 mph.

“Tenemos un número limitado de policías en la calles”, dijo Brown. “Estas medidas reducen la necesidad de que la policía esté en las vías poniendo multas”.

Atkins ha trabajando en este tipo de proyectos en todo el mundo: en Londres, Dubai, Montreal, en Atlanta, Denver, Boulder, Las Vegas, Raleigh, y en varias municipalidades del sur de la Florida.

Bowers, de la firma de ingeniería Atkins, dijo que a Miami le falta mucho por ponerse al nivel de otras ciudades,

“En otras comunidades hay un entendimiento de que hay que prestar atención a los peatones y los ciclistas”, dijo Bowers. “Cuando los conductores de otras ciudades ven peatones y ciclistas con más frecuencia, entonces están más atentos y se comportan de otra manera”. Stoddard dijo que las medidas de control de tráfico tienen demanda en South Miami, que está muy cerca de la U.S. 1, una vía casi permanentemente atascada.

“Tengo vecinos aterrorizados, como una familia que estaba convencida de que a su hijo lo iban a arrollar mientras montaba bicicleta, y así sucedió”, dijo Stoddard.

El alcalde de South Miami explicó que instalar los topes de velocidad y otras medidas de control del tráfico es algo complicado. Las municipalidades tienen que pagar primero unos $25,000 por un estudio del tráfico. “Y cuando el Condado te dice que no cumples los requisitos según sus criterios, entonces se malgastan $25,000”, dijo Stoddard. “Si se aprueba, la construcción cuesta unos $70,000”.

South Miami ha instalado reductores de velocidad, así como señales que prohíbe hacer derecha en la luz roja durante las horas pico en varios lugares. Como parte de un plan llamado Greenways, la ciudad reducirá el ancho de vías que invitan a la velocidad, así como reducir el espacio en las intersecciones. El gobierno municipal ha pintado en el pavimento carrileras de tráfico compartido para ciclistas y agregado vegetación para alentar a los conductores a reducir la velocidad.

“Escuchamos quejas, como ‘hay un bache en mi calle’, y les digo que se alegren”, dijo Stoddard. “Al tonto del Maserati que va a 40 mph se le va a reventar un neumático cuando tropiece con el hueco. Ese bache va a hacer que todo el que pase por esa calle reduzca la velocidad”.

Eaton, el vecino de Italian Village, en Coral Gables, dice que cerca de su casa viven por lo menos 15 niños y que no deben tener que preocuparse de jugar o montar bicicleta en el vecindario. Y los padres que salen a pasear con sus hijos pequeños en coches, la gente que sale con sus perros y otros que corren por el vecindario, algunos de los cuales han sido golpeados por autos, tampoco deben desesperar. El problema son los conductores irrespetuosos a la hora de más tráfico, no los alumnos o padre que conducen a la cercana escuela secundaria Coral Gables.

“Todos apoyamos la medidas de reducción de velocidad, pero también apoyamos la presencia de la policía en las calles”, dijo. “Todo lo que necesitamos son dos agentes, uno con un radar y otro que imponga la multa. Si eso se hace una vez a la semana y se repite en diferentes áreas problemáticas de la ciudad, se demuestra que el que irrespete flagrantemente las leyes va a pagar una penalidad”.

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Un auto pasa por un tope de velocidad en el Upper East Side de Miami. Linda Robertson lrobertson@miamiherald.com

¿Son estas medidas efectivas o una solución temporal? Stoddard es uno de los escépticos.

“Resulta que la gente quiere estos dispositivos pero no frente a su casa. Colocamos un tope en una calle y una familia quiere que lo quitemos porque a una persona mayor de la familia le duele la espalda cuando pasa por encima. Y entonces los conductores aceleran entre uno tope y otro, y los vecinos piden más topes porque los choferes aceleran fuerte.

“No podemos tener policías apostados en cada lugar problemático porque entonces no están patrullando para evitar robos”.

Y reducir el límite de velocidad y hacer que los conductores lo cumplan ha funcionado en muchas ciudades.

“Nadie tiene una solución total, quizás con la excepción de Seattle, donde han llenado la ciudad de señales de pare”, dijo Stoddard. “Vamos a seguir tratando de encontrar soluciones porque el problema va a empeorar”.

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