Sur de la Florida

Policía de Broward pudo haber intervenido para proteger a una bebé abusada. No lo hizo y la niña murió violentamente

Makenzie Nevaraz murió de una herida mortal en la cabeza a los seis meses de edad. Juan Santos fue acusado de abuso infantil agravado y asesinato.
Makenzie Nevaraz murió de una herida mortal en la cabeza a los seis meses de edad. Juan Santos fue acusado de abuso infantil agravado y asesinato. Cortesía de Stacie Schmerling/

Once días. Ese era el tiempo que la policía del Condado Broward (BSO) tenía para salvarle la vida a Makenzie Nevarez. El reloj comenzó a correr el 13 de octubre de 2016, cuando la Unidad de Protección Infantil del BSO supo que Makenzie, que entonces tenía seis meses, había sido ingresada en el hospital con tres fracturas sin explicación, una en la barbilla, otra en una pierna y otra en el brazo izquierdo. La niña tenía también un ojo amoratado y en una muñeca magullada.

Detectives de la policía fueron llamados al hospital, y pudieron haber realizado una investigación e inspeccionado las condiciones de vida en la casa de Makenzie. Podrían haberle pedido a médicos especializados en abuso infantil que examinaran a la bebé. De igual modo, podían haber investigado los antecedentes penales del novio de la madre, que con anterioridad había sido acusado de agresión con agravantes y estrangulación, así como también buscar un lugar donde viviera la niña con un familiar que se hiciera cargo de cuidarla y atenderla.

Pero no, la policía no hizo nada. Lo único que hicieron los investigadores fue pedirle a la madre de la pequeña que firmara un plan de seguridad, una promesa de que protegería a la niña de cualquier daño o peligro.

El reloj se paró para Makenzie el 24 de octubre —11 días después de la visita al hospital— cuando la bebita debió ser colocada en una máquina para mantenerla con vida con un sinfín de lesiones. Los golpes fatales Makenzie los recibió en la cabeza, probablemente debido a una “violenta sacudida”, concluyó una autopsia.

La pequeña fue declarada muerta cuatro días más tarde. El novio de la mujer está acusado de asesinato.

En 2014, en una investigación del Miami Herald, Innocents Lost (Inocentes muertos) se describió cómo 477 niños de la Florida habían muerto debido a abusos y negligencia después que sus familias tuvieron contacto con el Departamento de Niños y Familias (DCF), el sistema estatal de cuidado infantil, contacto como el que provocó el viaje del 13 de octubre para llevar a Makenzie al hospital.

Luego del reportaje del Herald, el estado se comprometió a no participar más en este tipo de planes de seguridad, en los que un empleado promete hacer mejor su trabajo, pero en realidad no establece ningún sistema de supervisión para realizarlo. Una ley de reforma que se aprobó en el 2015 tras la publicación del reportaje Innocents Lost le exige al DCF que lleve a cabo una pesquisa sobre la muerte de Makenzie y que publique los resultados por internet.

La investigación deberá incluir un examen del papel que desempeñó el BSO, que se encarga de las investigaciones de abuso infantil en Broward bajo un contrato que tiene con el DCF. Sin embargo, el “sumario” del DCF sobre el trabajo hecho por el BSO tiene menos de tres páginas, contiene redacciones que no se explican y solo ofrece el tiempo, sin ningún análisis ni opinión crítica.

Juan Santos, el novio de Keshia Walsh, la madre de Makenzie, está en espera de juicio ante el juez de Circuito Martin Fine. Santos, de 28 años, enfrenta la pena de muerte si es hallado culpable. El papel del BSO en la tragedia podría haber quedado sin conocerse de no ser por una demanda que se presentó la semana pasada a nombre de Makenzie.

El Miami Herald le pidió al BSO documentos que pudieran arrojar alguna luz sobre la investigación, pero la agencia rechazó entregar nada, y dijo que los documentos le pertenecen al DCF. El BSO tampoco quiso discutir la muerte de Makenzie con un reportero. El DCF dijo que revelaría los documentos, pero solo dio a conocer una breve declaración cuando se le preguntó por qué no examinó a fondo la muerte de Makenzie.

Antes de la muerte de la niña, David Frady, portavoz del DCF, dijo que la agencia “no interactúa con esta familia”, lo que es correcto, ya que la interacción le corresponde al BSO. “El DCF toma la muerte de cualquier niño como algo muy serio”, dijo Frady. Y luego agregó: “El DCF es la autoridad principal para revisar y actualizar los sistemas para de este modo mejorar los servicios que se le brindan a los niños, que son las personas más vulnerables de la Florida”.

El primer indicio de que había un problema se detectó a las 5:35 p.m. del 13 de octubre de 2016. Makenzie fue llevada al hospital con fiebre, dice el reporte. Posteriormente se le hicieron rayos X que, a la larga, detectaron que tenía tres fracturas sin explicar.

El día del incidente, Walsh llamó a una amiga, Jessica Ortiz, y le dijo que no quería dejar a sus hijos con Santos, declaró Ortiz en una declaración jurada. Ortiz dijo que en ese momento no le prestó mucha atención, pero mirándolo con cierta perspectiva, “Ahora resulta de verdad alarmante”. Walsh estaba cenando con Ortiz cuando recibió un mensaje de texto de Santos donde le decía: “Tu hija no está respirando”. “No se mueve tampoco. Tienes que llamar al 911”.

Cuando se llamó a los investigadores para que examinaran a Makenzie, era demasiado tarde. El reporte del arresto de Santos indica que cambió su versión de los hechos. Santos está preso sin derecho a fianza. En el 2009, fue acusado de agresión con agravantes y de estrangulación pero los cargos se le desestimaron después y no llegó a ser procesado. El hijo mayor de Walsh, que solo fue identificado como “D.M.”, también ha sido víctima de abuso físicos, se afirma en la demanda.

El día que Makenzie fue hospitalizada con la lesión en la cabeza, el DCF examinó a su hermano de cuatro años. Los médicos dijeron que tenía un moretón en el ojo izquierdo, al parecer hecho por su madre. Walsh nunca fue acusada del golpe. Sin embargo, semanas después un juez ordenó que Walsh debía perder su derecho a criar al niño.

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