Sur de la Florida

Carollo quiere expulsar los Viernes Culturales de su sede para hacer su propio festival

Una vista de los Viernes Culturales, que se celebra el último viernes de cada mes en el Parque del Dominó  de la Calle Ocho.
Una vista de los Viernes Culturales, que se celebra el último viernes de cada mes en el Parque del Dominó de la Calle Ocho. ballestas@miamiherald.com.

El comisionado de Miami, Joe Carollo, quiere expulsar el muy conocido encuentro cultural en la Calle Ocho, conocido como Viernes Culturales, para él poder celebrar su propio evento mensual, trasladando la amarga pelea entre el comisionado y un prominente hombre de negocios local a un territorio raro: ¿Quién tiene la mejor fiesta en La Pequeña Habana?

Los Viernes Culturales, dirigidos por una organización sin fines de lucro del mismo nombre, es un evento que ya lleva 18 años en la Calle Ocho con una reunión de arte, música y cultura el último viernes de cada mes. El evento se lleva a cabo en el Parque del Dominó, donde al ritmo de la música los comerciantes venden sus productos y se alienta a los visitantes a cenar en los restaurantes cercanos y visitar las galerías de arte locales.

El presidente de la junta de la organización sin fines de lucro es Bill Fuller, copropietario del club nocturno Ball & Chain, que recientemente demandó a Carollo por los esfuerzos persistentes del comisionado de encontrar violaciones del código en las propiedades de Fuller y empresas afiliadas.

Fuller y un socio comercial sostienen que Carollo está violando sus derechos de la Primera Enmienda al hacer cumplir el código en sus negocios de Calle Ocho en represalia por el apoyo de Fuller a uno de los opositores políticos de Carollo en las elecciones de la Ciudad en el 2017.

Ahora Carollo podría expulsar por la fuerza a los Viernes Culturales al organizar su propio festival mensual con música, comida y arte. El comisionado ha solicitado un permiso de eventos para celebrar un festival el 30 de noviembre, y ha pedido al departamento de eventos especiales de la Ciudad que reserve cada segundo y último viernes de cada mes desde ahora hasta diciembre del 2019 para eventos mensuales.

Carollo, quien se negó a revelar los detalles sobre su próximo evento, dijo al Miami Herald que cree que los Viernes Culturales se han convertido en un evento aburrido y mediocre, poco más que un “pulguero”.

Considera que puede hacer algo mejor con la comida, los comerciantes y la música. “Vamos a hacer eso todos los meses para que La Pequeña Habana regrese a la vida”, dijo.

El evento que promueve el comisionado del 30 de noviembre no está en conflicto con ningún permiso existente para usar el Parque del Dominó porque Viernes Culturales no lo ha solicitado, por lo que al menos este mes reemplazará a Viernes Culturales. No estaba claro cómo se resolverá el conflicto después de noviembre.

Carollo dijo que los Viernes Culturales han estado funcionando durante años sin los permisos requeridos para eventos, un hecho confirmado por la junta de la organización sin fines de lucro en una queja en la que le pidieron a la Ciudad que emitiera una resolución para que pudieran seguir organizando su evento todos los viernes.

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El comisionado de la Ciudad de Miami, Joe Carollo, en una reunión de la Comisión el 10 de mayo del 2018. Roberto Koltun. rkoltun@miamiherald.com.

“En ningún momento durante la historia del festival se le ha pedido a la organización que obtenga un permiso de eventos”, escribió Suzanne Batlle, propietaria de Azucar Ice Cream Company y vicepresidenta de los Viernes Culturales, en una carta esta semana al alcalde y la Comisión de la Ciudad. “Por el contrario, la Ciudad siempre ha apoyado excepcionalmente el evento, nunca requirió un permiso y, de hecho, apoyó al festival proveyendo escenarios y una mayor supervisión policial”.

Eugene Ramírez, portavoz de la Ciudad y director del departamento que incluye permisos para eventos especiales, dijo que Viernes Culturales debe presentar cualquier prueba por escrito de que se le permitió operar legalmente sin permisos.

“Todos los eventos especiales están sujetos al Código de Ordenanzas”, dijo Ramírez. “Si Viernes Culturales tiene un documento oficial de la Ciudad que ellos creen que los exime, deberían presentarlo”.

Ramírez también señaló que Viernes Culturales obtuvo permisos para su evento más reciente el 26 de octubre.

El tema de los permisos también plantea la cuestión de quién tiene derecho a usar el espacio después del evento de Carollo del 30 de noviembre. Los permisos se otorgan en Miami por orden de llegada, lo que significa que a pesar de que Carollo solicitó reservar las fechas correspondientes por un año, ni él ni Viernes Culturales pueden reclamar esas fechas sin tener permisos.

La batalla por el Parque del Dominó es la última en un enfrentamiento entre Carollo y Fuller que se ha reflejado en quejas de ética, la radio en español y otros medios.

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Bill Fuller, center, owner of the club Ball & Chain on Calle Ocho in Little Havana, is suing Commissioner Joe Carollo, claiming his business has been subject to targeted code enforcement. C.M. GUERRERO cguerrero@miamiherald.com.

Carollo lleva meses con Fuller en la mirilla, buscando persistentemente violaciones de código en el club nocturno y otras propiedades afiliadas a Fuller y sus socios comerciales. En algunos casos, el comisionado ha encontrado problemas legítimos, pero para ello se hicieron raras vigilancias a altas horas de la noche que Fuller considera como una dura aplicación de los códigos para sacar a la luz los problemas.

La atención constante llevó a Fuller a presentar una queja de ética a los funcionarios del Condado, que luego retiró antes de presentar una demanda en un tribunal federal.

De acuerdo con las entrevistas realizadas por investigadores de ética, un ex asesor de Carollo sostiene que el comisionado le pidió que mintiera bajo juramento sobre cuestiones de cumplimiento de códigos, un ex funcionario de Miami dijo que el comisionado aplicó presión inadecuada para que los agentes de cumplimiento de códigos atacaran Ball & Chain y otras propiedades de Fuller, y la propietaria de un negocio dijo que Carollo la criticó en la radio en español con acusaciones de que su tío, un funcionario venezolano de alto rango, estaba involucrado en una conspiración de izquierda para comprar bienes raíces en La Pequeña Habana.

Carollo admitió con orgullo que participó en las vigilancias nocturnas y confirmó sus sospechas de los vínculos con la izquierda, un elemento básico de su larga carrera política, pero negó aplicar presión indebida o pedirle a alguien que mintiera bajo juramento. Ha mantenido que es simplemente un funcionario electo proactivo que aborda un grave problema de cumplimiento de códigos en su distrito.

El viernes, el comisionado expresó poca simpatía por los comerciantes que podrían ser desplazados de los Viernes Culturales, sugiriendo que retiren los permisos y se establezcan afuera de Futurama, otra propiedad de Fuller en la Calle Ocho. Se jactó de que su festival contará con “los mejores talentos” y atraerá a tanta gente que beneficiará a todos en la Calle Ocho, incluso Fuller y sus propiedades.

“Si lo voy a hacerlo tan malo o peor, entonces la gente tiene razón. No debería involucrarme en esto”, dijo Carollo. “Pero si puedo producir algo mejor, entonces, Dios mío, en lugar de quejarse, agradézcanme”.

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