Sur de la Florida

Deportan a ‘cowboy de la cocaína’ a República Dominicana tras ser rechazada su petición de quedarse en EEUU

 Willie Falcón —uno de los “Cowboys de la Cocaína”  más notorios del sur de la Florida— acaba recientemente de ser deportado a República Dominicana después que fracasó su intento de permanecer en Estados Unidos tras cumplir una sentencia de 20 años de cárcel por lavado de dinero vinculado a la droga. 

Falcón, de 62 años, fue deportado a principios de este mes, ya que era un delincuente convicto sin ciudadanía norteamericana. Desde junio de 2017 Falcón estaba preso en Louisiana por las autoridades de inmigración que en un inicio trataron de deportarlo a Cuba, donde nació. 

Sin embargo, Falcón, que hace poco perdió su última apelación en una corte federal donde buscaba impedir su deportación, no será enviado a Cuba como él y su familia de Miami temían, según funcionarios federales. 

El gobierno dominicano accedió a recibir a Falcón como residente. Falcón y su cómplice de fechorías, Sal Magluta —quien también nació en Cuba— se hicieron íntimos amigos cuando estudiaban en la secundaria Miami Senior. 

Los dos juntos construyeron en el sur de la Florida un próspero imperio como narcotraficantes para los carteles colombianos de Medellín y Cali en medio de una época de gran violencia que tuvo como escenario sangriento las calles de Miami.

 Los dos vivían un ostentoso estilo de vida con lanchas rápidas, clubs y viajes a Las Vegas. Pero al mismo tiempo que amasaban una fortuna, los Boys (los Muchachos), como se les dio en llamar, se convertían en el enemigo público número 1 para del Buró Federal de Investigaciones (FBI). 

La deportación de Falcón fue reportada el lunes por el reportero de CBS4 Jim DeFede, quien dijo que Falcón había sido enviado a otro país, sin identificar cuál era. 

Los abogados de Falcón intentaron bloquear su deportación de EEUU a Cuba, luego de afirmar que el papel clandestino que jugó en los años 90 para ayudar a financiar un plan secreto de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) para matar al gobernante cubano Fidel Castro significaría su muerte si era enviado a la isla. 

En marzo, un juez de inmigración, sin embargo, rechazó su petición de permanecer en EEUU bajo el amparo de un tratado internacional de derechos humanos (la Convención contra la Tortura de las Naciones Unidas), de acuerdo con fuentes cercanas a la decisión. El tratado de 1984 de la ONU prohíbe la deportación a cualquier país donde hay motivos para creer que dicha persona sería sometida a torturas, entre otras cláusulas. 

Los abogados de Falcón, Steven Goldstein y Ada Pozo, no pudieron ser localizados el lunes para que comentaran sobre la deportación de su cliente a República Dominicana, que tuvo lugar el 6 de noviembre.

 En sus esfuerzos por impedir su deportación a Cuba, Falcón reveló un secreto sobre su antigua relación con Magluta. Después que los dos se convirtieron en los principales narcotraficantes de los carteles colombianos en el momento de más actividad de la época de Miami Vice, a mediados de los años 90, ambos donaron gran cantidad de dinero ganado con la droga a grupos militares de exilados cubanos que buscaban matar a Castro, según antiguas fuentes policiales y personas que conocieron estas donaciones. 

El ex líder cubano murió en noviembre de 2016. Mientras Magluta cumple una condena de 195 años de prisión tras haber sido hallado culpable de acusaciones vinculados al narcotráfico, Falcón enfrentaba la orden de deportación a Cuba al terminar de cumplir su sentencia de 20 años de cárcel. 

Falcón, cuyo estatus migratorio es de residente permanente en EEUU, ha sido tratado de un modo diferente de otros cubanos también hallados culpables de serios delitos en suelo norteamericano. 

Más de 28,000 cubanos condenados de delitos graves en EEUU no han sido deportados a Cuba porque EEUU no tenía relaciones diplomáticas con el país comunista, algo que cambió en el 2015. De los cubanos que volvieron a integrarse a la sociedad norteamericana luego de cumplir su condena, unos 2,000 se vieron envueltos en crímenes en la Florida y otros estados desde principios de los años 60, de acuerdo con archivos federales. 

En 1991, Falcón y Magluta fueron encausados junto a unos doce cómplices acusados de conspirar para importar y distribuir 75 toneladas de cocaína valoradas en $2,000 millones desde 1978. El caso federal por crear y manejar una “empresa criminal” contra Falcón y Magluta parecía ser el final de camino, pero en 1996, el célebre juicio celebrado en Miami terminó con la implausible absolución de Falcón y Magluta. 

Después del juicio, la Fiscalía Federal de EEUU y el FBI descubrieron que Falcón y Magluta habían comprado al presidente del jurado para ganar su caso.

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