Sur de la Florida

Abogado de Miami busca que España devuelva famoso cuadro robado por los nazis

Lilly Cassirer, fotografiada junto a su nieto Claude, poseía una valiosa pintura de Pissarro en Berlín en la década de 1930. La pintura impresionista, a la derecha, se la llevaron los nazis en 1939 y ahora está en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza en Madrid.
Lilly Cassirer, fotografiada junto a su nieto Claude, poseía una valiosa pintura de Pissarro en Berlín en la década de 1930. La pintura impresionista, a la derecha, se la llevaron los nazis en 1939 y ahora está en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza en Madrid.

Desde la ventana de su habitación del hotel en París en 1897, el influyente artista impresionista Camille Pissarro pintó una escena callejera de ensueño con hombres con trajes, carruajes tirados por caballos y bulliciosas tiendas. Más de un siglo después, La calle St. Honoré después del mediodía. Efecto de la lluvia, es ahora una pieza distintiva en el Museo Thyssen-Bornemisza de España.

Pero la obra maestra de óleo sobre lienzo tiene un pasado oscuro: los nazis se la arrebataron a Lilly Cassirer, cuya prominente familia judía era propietaria de una galería de arte en Alemania en la década de 1930.

Tras años de batallas legales, la familia Cassirer, con la ayuda del destacado abogado de Miami Steve Zack, finalmente tendrá la oportunidad de convencer a un juez federal que ordene a España devolver esta obra de arte de valor incalculable. El juicio del lunes en un tribunal federal de Los Ángeles se va a observar de cerca en el mundo del arte y por aquellos que han luchado durante décadas para lograr la devolución de obras de arte saqueadas por los nazis durante el Holocausto.

Para Zack, ex presidente del Colegio de Abogados de EEUU y del Colegio de Abogados de Florida, el caso tiene una resonancia especial: él es judío y junto a su familia se vio obligado a huir de Cuba por el régimen autoritario comunista de la isla.

“Esto es importante de diferentes formas para muchas comunidades”, dijo Zack sobre el caso. “Las familias judías y cubanas sufrieron con los nazis y el régimen de Casto. Cuando lo asumimos, su significado iba más allá de un simple caso”.

Rastrear el arte saqueado por los nazis ha sido una prioridad para los líderes mundiales, quienes este mes celebraron el vigésimo aniversario de los Principios de la Conferencia de Washington, un tratado destinado a devolver las piezas de arte a sus legítimos dueños.

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Stephen Zack, abogado de Miami. Firma de abogados Boies Schiller Flexner.

Los nazis robaron un estimado de 600,000 pinturas antes y durante la Segunda Guerra Mundial, dijo Stuart E. Eizenstat, asesor del Departamento de Estado de Estados Unidos que ayudó a establecer el tratado, en la conferencia a principios de este mes. Dijo a los presentes que al menos 100,000 pinturas siguen sin recuperarse, según The New York Times, y destacó cinco países, entre ellos España, que se resisten a los esfuerzos para recuperar el arte robado por los secuaces de Hitler.

Como secretario adjunto del Tesoro de Estados Unidos bajo la administración de Clinton, Eizenstat instó en vano a España a devolver la pintura a la familia Cassirer.

La odisea de la pintura de Pissarro comenzó en 1900, cuando su agente exclusivo vendió la obra a los Cassirers, que poseían una importante galería en Berlín. Lilly Cassirer heredó la pieza en 1926 y la mostró en su salón. En 1939, cuando los nazis estaban destruyendo metódicamente la sociedad judía y preparándose para desplegar su máquina de guerra en Europa, Cassirer se vio obligada a venderles el cuadro por una suma insignificante a cambio de una vía segura para salir de Alemania.

Durante la guerra, los nazis vendieron la pintura a un comprador anónimo. Por décadas los Cassirers creyeron que la pintura estaba perdida, hasta que un amigo de la familia la vio en el museo Thyssen-Bornemisza en el 2000.

¿Entonces qué pasó? La pintura, valorada actualmente en al menos $40 millones, terminó en manos del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza, miembro de la famosa familia industrial alemana. Los registros muestran que compró la pintura en 1976 al coleccionista de St. Louis Sydney Schoenberg a través de la Galería Stephen Hahn en Nueva York.

Más tarde España compró la colección de arte de Thyssen-Bornemisza para exhibirla en el museo gubernamental que lleva su nombre. El barón murió en el 2002. En los años posteriores al descubrimiento de la pintura, la familia Cassirer le pidió repetidamente al museo que devolviera la pintura.

No fue hasta el 2005 que Claude Cassirer, nieto de Lilly, presentó una demanda federal en el sur de California. Un juez de primera instancia desestimó el caso cinco años después, una decisión que fue anulada en el 2013 por un tribunal federal de apelaciones. Claude ya había muerto, pero su hijo, David Cassirer, es ahora el demandante, junto con la Federación Judía Unida del Condado de San Diego.

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Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid. Cortesía. Leonardo Boix.

“Hay un reconocimiento generalizado por parte de las naciones civilizadas de que es importante restaurar el arte saqueado a los legítimos propietarios. El gobierno español y el museo español, en este sentido, se oponen a las normas internacionales. Y, francamente, es reprensible “, dijo el abogado David Boies, quien también representa a la familia.

En un escenario poco común en un tribunal, el juez federal de Los Ángeles debe tomar una decisión según las normas legales españolas. España y el museo argumentarán que Thyssen-Bornemisza compró la obra maestra de buena fe, que el barón nunca supo que la pintura fue despojada a la familia por los nazis.

“No se puede encontrar evidencia de mala fe en la propiedad de la pintura por parte del barón, durante la cual se publicó y se exhibió públicamente en giras internacionales entre 1979 y 1986, y en la revista Architectural Digest de 1988”, dijo el equipo legal del museo, encabezado por Thaddeus Stauber en los documentos judiciales.

Stauber se negó a comentar antes del juicio.

El equipo legal de la familia Cassirer debe probar que el museo fue un encubridor según la ley española, es decir, un cómplice para el robo de la pieza de arte décadas antes.

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David Cassirer está demandando al Museo Thyssen-Bornemisza de España para recuperar el valioso cuadro de Pisarro que fue robado por los nazis en 1939 y luego en esa galería. Familia Cassirer.

Ellos señalan que Thyssen-Bornemisza era un refinado comprador de arte que empleaba a un grupo de expertos para examinar las obras. Cuando compró el cuadro en Nueva York, todavía tenía una etiqueta que lo identificaba como parte de la Galería Cassirer en Berlín. Dentro del mundo del arte, era ampliamente conocido que la pintura de Cassirer había sido robada por los nazis.

“Fue fácil descubrir que fue saqueada”, dijo Boises.

En los años posteriores a la compra, Thyssen-Bornemisza también ocultó detalles de la compra para tratar de ocultar que sabía que el Pissarro era una obra de arte robada, según los abogados.

El juicio será ante el juez de distrito de los Estados Unidos, John Walter, y se espera que dure por lo menos tres días.

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