Sur de la Florida

Duplicarán capacidad del centro de detención en Homestead para menores migrantes

El gobierno federal dijo esta semana que había cerrado un centro con tiendas de campaña para menores migrantes en la frontera de Texas, una instalación que quienes se oponen a las duras políticas de inmigración del gobierno de Trump han calificado como una prisión juvenil.

Pero ahora hay planes en marcha en Florida para casi duplicar la capacidad de un centro de detención similar y no regulado, para adolescentes migrantes, confirmaron esta semana funcionarios federales.

El gobierno planea aumentar en enero la cantidad de menores alojados en un “refugio temporal” en Homestead de 1,350 a 2,350, según una carta del 26 de diciembre del Departamento de Salud y Servicios Humanos que describe el plan.

Una portavoz del departamento confirmó los planes, pero dijo que la instalación ahora alberga a solo 1,100 menores. “Como saben, los números son impredecibles”, dijo la portavoz Lydia Holt en un correo electrónico. “Nuestro trabajo es estar preparados y tener capacidad cuando sea necesario”.

Al igual que en el campo de tiendas de campaña en Texas, la instalación en Florida, adyacente a la base aérea de Homestead, es un refugio “temporal” o de “influjo” en terrenos federales. Por lo tanto, no está sujeto a las regulaciones e inspecciones estatales destinadas a garantizar el bienestar de los menores, sino solo a un conjunto vago de pautas del departamento de Salud y Servicios Humanos.

En contraste, los refugios permanentes que tradicionalmente se usan para retener a menores deben cumplir con los requisitos estatales de capacitación del personal, así como con las normas que garantizan que los menores estén informados y seguros.

La cantidad de niños en custodia federal se ha ido reduciendo rápidamente desde que la administración de Trump relajó el mes pasado una estricta política de seguridad que había retrasado, a menudo por meses, la entrega de niños recién llegados a sus patrocinadores o guardianes, típicamente familiares que ya se encuentran en Estados Unidos.

El gobierno de Trump requería que todos en el hogar de un posible patrocinador enviaran sus huellas dactilares al FBI para una verificación de antecedentes, pero muchas familias — algunas indocumentadas — no estaban dispuestas a hacerlo. Junto con un aumento en el número de adolescentes no acompañados que llegaron a la frontera sur, en su mayoría de América Central, la política provocó una escasez de camas en los refugios.

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Manifestantes protestan contra las políticas de inmigración del gobierno de Donald Trump el 23 de junio del 2018 frente al centro de teneción de menores migrantes en Homestead. Al Diaz adiaz@miamiherald.com

Los niños tenían poco acceso a servicios legales. En lugar de varias horas diarias en la escuela, como se ofrece en los refugios autorizados para menores migrantes de todo el país, a los niños de Tornillo se les ofrecieron cuadernos de trabajo que no tenían la obligación de completar, dijeron defensores de los migrantes.

La Oficina del Inspector General criticó en noviembre el hecho de que la instalación no había revisado los antecedentes del personal con huellas dactilares, y también indicó que tenía muy poco personal para brindar atención suficiente a la salud mental.

Al final, la organización privada sin fines de lucro que opera el extenso centro ubicado en el desierto le dijo al gobierno que no deseaba extender su contrato administrativo.

“Este campo de tiendas de campaña nunca debió haberse establecido, pero es una buena noticia que lo cierren”, escribió en Twitter Will Hurd, congresista republicano que representa a la región fronteriza del suroeste de Texas.

El número de menores migrantes detenidos alcanzó un número récord el año pasado, un aumento debido tanto al gran número de niños que cruzaron la frontera como a los obstáculos impuestos por la administración de Trump para entregárselos a sus familiares.

La crisis se ha aliviado con la eliminación del requerimiento de las huellas dactilares de todos los adultos en el hogar donde se coloque a un niños migrante. Ahora solo se requieren las huellas dactilares del adulto que patrocina al menor.

A partir del 13 de enero, cerca de 10,500 menores migrantes estaban en más de 100 albergues en todo el país supervisados por el departamento de Salud y Servicios Humanos, en comparación con los 14,700 de diciembre. A pesar de la reciente disminución, el número de niños bajo custodia federal sigue siendo sustancialmente más alto que hace un año, cuando unos 7,550 se encontraban en refugios.

El sitio en Homestead, unas 30 millas al sur de Miami, alojó a inmigrantes adolescentes desde junio del 2016 hasta abril del 2017, pero cerró luego de que disminuyera la cantidad de menores que ingresaban al país. Se reabrió en marzo del 2018 con el aumento de llegadas y ahora es el mayor sitio de detención del país para menores no acompañados.

El estatus de refugio “temporal” o de “influjo” de la instalación sugiere que los niños serán mantenidos allí solo brevemente. Pero el campo con tiendas de campaña en Tornillo también estaba destinado a ser un hogar temporal para unos pocos cientos de niños migrantes. En cambio, su población se multiplicó y la estancia de muchos menores se prolongó durante meses.

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Los menores no pueden salir del centro de detención en Homestead. Al Diaz adiaz@miamiherald.com

Los menores en Homestead están en dormitorios con literas, toman clases dentro de una gran carpa y comen en un comedor. Algunos de los dormitorios se han preparado con materiales de las barracas del ejército. Al igual que en otros albergues, incluidas las instalaciones con licencia estatal, los niños no pueden abandonar el lugar, que está cercado y vigilado.

No se ha pedido al Distrito Escolar del condado de Miami-Dade que proporcione maestros para trabajar en las instalaciones de Homestead, a pesar de que ese distrito aportó aulas con instructores cuando el refugio abrió anteriormente bajo la administración de Obama.

El superintendente escolar Alberto Carvalho dijo que el año pasado él expresó su preocupación por el hecho de no proporcionar maestros certificados en Homestead en una carta dirigida a la secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, pero que ella no respondió directamente su pregunta. “Me parece que hay una continua inequidad en la calidad y los estándares de educación que se brindan a los niños en ese refugio”, dijo Carvalho.

Funcionarios federales dijeron que el gobierno estaba comprometido a brindar una excelente atención a los jóvenes migrantes en las instalaciones y que los antecedentes de todos los miembros del personal son verificados con huellas dactilares en el FBI. “A pesar de que Homestead está en una propiedad federal, continuamos manteniendo los altos estándares de atención que se esperan en nuestros refugios permanentes”, dijo Holt, la portavoz del departamento de Seguridad Nacional en un comunicado.

Patricia Mazzei contribuyó con este reportaje.

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