Sur de la Florida

Abogado de Miami envuelto en el escándalo de corrupción de la FIFA

Aaron Davidson, presidente de la Liga de Fútbol de Norteamérica.
Aaron Davidson, presidente de la Liga de Fútbol de Norteamérica. eL Nuevo Herald

Hasta esta semana, en la cual su nombre resultó mezclado en el escándalo de corrupción de la FIFA que estremeció al fútbol internacional, Aaron Davidson era poco conocido fuera de las élites del deporte.

El abogado y ejecutivo de marketing deportivo de Miami, de 44 años, casado y con dos hijas pequeñas, vive en Brickell Key, habla cuatro idiomas, y le gusta presentarse como “un judío mezcla de costarricense y Tex-Mex”, orgulloso de su ascendencia judía, mexicana y costarricense y de haberse criado en Dallas.

Ex colegas suyos lo describen como “súper inteligente”, un trabajador obsesivo, un hombre de familia y un vendedor ambicioso que es un maestro en cerrar tratos de negocios.

Davidson usó su inteligencia y su ascendencia multicultural para ascender de voluntario y traductor de 22 años en la Copa Mundial a ejecutivo del golf en Latinoamérica, presidente de la influyente empresa de marketing del fútbol Traffic USA, de ahí a presidente de los Strikers de Fort Lauderdale, y luego a presidente de la Junta de Gobierno de la Liga del Fútbol de América del Norte (North American Soccer League).

Pero su ascensión se convirtió en caída catastrófica cuando su nombre apareció el miércoles en el encausamiento de 47 cuentas del Departamento de Justicia, acusando a altos directivos de FIFA de América Latina y el Caribe y a varios ejecutivos radicados en el sur de la Florida de “enriquecerse a sí mismos” por medio de participar en un plan de sobornos por $150 millones durante las últimas dos décadas.

Davidson fue arrestado por agentes del FBI en Miami en la mañana del miércoles, y el viernes, ante el tribunal federal en Brooklyn, Nueva York, se declaró inocente de conspiración para cometer extorsión, fraude de transacciones bancarias, lavado de dinero y obstrucción de la justicia. De ser hallado culpable, podría recibir una condena máxima de 20 años de cárcel.

El fue el primero de los 14 acusados en comparecer ante los tribunales federales, y se esperaba que fuera puesto en libertad bajo un paquete de fianza por $5 millones garantizado con casas de las que él es copropietario con su esposa Michelle, también abogada, y varios familiares suyos.

El encausamiento acusa a Davidson de estar involucrado en tres planes de soborno, entre ellos un acuerdo de sobornos por $3 millones alrededor de directivos caribeños de FIFA y los derechos de marketing y de prensa de juegos eliminatorios para las Copas Mundiales del 2018 y el 2022.

Antes de que Jeffrey Webb y Enrique Sanz se hicieran presidente y secretario general, respectivamente, de CONCACAF (la confederación del fútbol para América Central y del Norte y el Caribe) en el 2012, ambos habían participado en el intento de Traffic Sports de conseguir los derechos de prensa y marketing para los juegos eliminatorios de la Unión Caribeña de Fútbol (CFU) para la Copa Mundial en el 2018 y el 2022, según el encausamiento. Webb era entonces presidente de la Federación de Fútbol de las Islas Caimán y un alto directivo de CFU.

Su socio, Costas Takkas, dijo a Sanz, entonces vicepresidente de Traffic Sports, que Webb quería recibir un soborno de $3 millones de la compañía de marketing como parte de su acuerdo comercial de $23 millones con la CFU, según el encausamiento.

Sanz “asesoró” al presidente de la compañía, Davidson, sobre el pedido. Luego que Davidson firmó el contrato con CFU, Traffic Sports pagó los sobornos a Webb a través de entidades controladas por Takkas hacia fines del 2012, según el encausamiento. Algunos fueron transferidos a la cuenta bancaria de un contratistas que estaba construyendo una piscina en la residencia de Webb en Loganville, Georgia.

Según el encausamiento, durante las negociaciones del 2013 para los derechos comerciales de la CONCACAF en las series de las Copas de Oro y la Liga de Campeones, Webb le dio instrucciones a Sánz para que pidiera más sobornos a Traffic Sports. Jose Hawilla, fundador brasileño de Traffic, y Davidson presuntamente llegaron a un acuerdo por $2 millones en sobornos para obtener los derechos comerciales de dichos torneos.

Durante una reunión que tuvo lugar en marzo del 2014 en Queens, Nueva York, entre Davidson y Hawilla, Davidson fue grabado cuando preguntaba en voz alta sobre la legalidad del negocio.

“¿Es ilegal? Claro que es ilegal”, dice Davidson cuando habla de los acuerdos. “Dentro del cuadro general, una compañía que ha trabajado en esta industria por 30 años, ¿es malo? Es malo”.

Sin que Davidson lo supiera, Hawilla había estado implicado con anterioridad en el escándalo de corrupción, estaba cooperando con las autoridades, y llevaba puesto un micrófono cuando fue a la reunión. Posteriormente Hawilla se declaró culpable y accedió a renunciar a más de $151 millones en pagos de sobornos. En el momento del acuerdo, pagó $25 millones.

Webb y Takkas se encontraban entre los 14 funcionarios de la FIFA en ser procesados el miércoles. Sanz, quien padece de leucemia, es uno de los 25 conspiradores anónimos pero no ha sido arrestado. Tras las acusaciones, la NASL suspendió a Davidson y terminó todos sus vínculos con Traffic Sports USA, que es también propietaria de los Carolina RailHawks.

La noticia de la participación de Davidson en el escándalo estremeció a ex colegas.

“Puedo decir honestamente que no conozco a nadie que dedique más horas al soccer que yo, salvo Aaron”, dijo Tom Mulroy, veterano promotor de soccer del sur de la Florida que conoce a Davidson desde hace 10 años, trabajó con él en Traffic USA, y viajó con él a las dos últimas Copas del Mundo, en Sudáfrica y Brasil. “No le molesta acudir a una reunión a las 10 p.m. de un domingo. Después de la medianoche lo llama a uno para hablar de cualquier cosa que olvidó mencionar. Trabaja los siete días de la semana, nunca se detiene”.

“Sólo tengo cosas buenas que decir sobre Aaron”, dijo Luiz Muzzi, que trabajó junto a Davidson en Traffic USA durante nueve años. “Me sorprendió mucho ver envuelto su nombre. Sé que es un trabajador infatigable y una persona que le cae bien a todo el mundo”.

Mulroy dijo que habló con Davidson por teléfono el martes a las 10:30 p.m. sobre el evento de CONCACAF de la Liga de Campeones, que tuvo lugar el lunes por la noche en Miami Beach. Mulroy dijo que según la conversación, le parece que Davidson no tenía ni idea de que el FBI iba a arrestarlo horas más tarde.

“Aaron no es un tipo horrible”, dijo Mulroy. “Tiene un lado verdaderamente humano, ama a su esposa y a sus dos pequeños hijos. Se ha visto atrapado en esto, como un boxedor en una jaula. Es un vendedor muy inteligente, se sienta en el salón, evalúa a la gente allí, y crea paquetes que funcionan.

“Cuando se hacen negociaciones de soccer en algunas partes del mundo, si uno entra a la habitación con ética y reglas, entonces no puede negociar. No creo que Aaron quisiera hacer negocios de esta manera, pero es como jugar un partido de soccer donde los árbitros no cantan ninguna falta. Aaron es abogado, un hombre adulto, y estoy seguro de que sabía que lo que se hacía no estaba bien. Es una historia triste”.

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