Sur de la Florida

Trabajador advirtió a otros que el puente de FIU tenía problemas. El colapso lo dejó en coma

Familia de trabajador herido en el colapso del puente de FIU busca respuestas

Kevin Hanson trabajó en la construcción del puente peatonal de la Universidad Internacional de la Florida hasta su colapso, que lo dejó gravemente herido. Su familia sigue buscando respuestas.
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Kevin Hanson trabajó en la construcción del puente peatonal de la Universidad Internacional de la Florida hasta su colapso, que lo dejó gravemente herido. Su familia sigue buscando respuestas.

Cuando Kevin Hanson notó que las delgadas grietas en un componente clave del puente peatonal de la Universidad Internacional de la Florida habían aumentado de tamaño, sacó el teléfono y les tomó varias fotos.

Eso fue el 10 de marzo del 2018, el día que el puente prefabricado se colocó sobre la concurrida Tamiami Trail.

Hanson, trabajador de la obra, envió las fotos a sus superiores, dicen sus abogados.

Tres días después, el ingeniero jefe del proyecto reportó las grietas al Departamento de Transporte de la Florida, aunque el ingeniero dijo que él y su equipo “no estaba preocupados [por las grietas]”.

En definitiva, nadie dio la orden de cerrar el tráfico sobre Tamiami Trail.

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Imagen aérea del puente peatonal colapsado de la Universidad Internacional de la Florida. El puente desarrolló grietas en los días anteriores al derrumbe, que ocurrió el 15 de marzo del 2018. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Así que cuando el puente se desplomó el 15 de marzo del 2018, hace un año, Hanson estaba sobre la estructura. Él y otros trabajadores estaban ajustando las barras internas de acero en la sección dañada del puente. Los hombres no tenían idea que la delicada operación podía provocar el derrumbe de la estructura.

Cinco personas detenidas en sus autos debajo del puente de 174 pies perecieron aplastadas. Un colega de Hanson, un inmigrante jamaiquino llamado Navarro Brown, quien estaba de pie sobre el puente, también falleció.

Hanson apenas sobrevivió.

Los rescatistas lograron sacar a Hanson, de 39 años y padre de cuatro hijos, de entre los escombros. Lo llevaron al hospital y lo colocaron en un coma inducido. Tenía daños cerebrales serios y estuvo “paralizado” varios meses, según registros médicos incluidos en documentos presentados a un tribunal.

“Era muy duro verlo así, en la cama, sin poder hablar”, dijo Kimberly Babbitt, pareja de Hanson desde hace 14 años y madre de tres de sus hijos.

“No sabíamos hasta qué punto se iba a recuperar”, dijo Babbitt, sentada en su sofá en la casa de su madre en Tampa, con los ojos fijos en una foto enmarcada de la familia antes del colapso del puente.

Las manos le temblaban mientras se enjugaba las lágrimas: “Todavía no sabemos cómo va a quedar”.

Hace unos cinco meses, Hanson salió del coma, que es cuando una persona empieza a respirar y a tragar espontáneamente, y recupera la conciencia.

A pesar de ese avance, Hanson tiene que “aprender a hacerlo todo de nuevo. Como un bebé”, dijo Babbitt.

Hanson no recuerda lo que le sucedió.

“No le hemos dicho que el puente se derrumbó”, dijo la mujer. “Sencillamente nos referimos a lo ocurrido como ‘el accidente’ ”.

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Kimberly Babbitt en un sofá en casa de su abuela en Lutz , con sus dos hijos más pequeños, Brice y Bailey Hanson. Babbitt es la pareja de muchos años de Kevin Hanson, quien tomó fotos de las grietas que tenía el puente peatonal de FIU, que entregó a sus superiores antes del derrumbe. Tiffany Tompkins ttompkins@bradenton.com

La familia de Hanson —abrumada por las dificultades de cuidar de alguien en ese estado— ha recibido pocas respuestas sobre por qué el puente colapsó y por qué se ignoraron las obvias señales de peligro de su derrumbe inminente.

El Miami Herald trató de entrevistar a Terry y Randy Hanson, los padres del hombre y ahora sus guardianes legales, pero el abogado de la familia rechazó la solicitud. Babbitt ha solicitado a un tribunal que la nombren guardiana de Hanson.

No está claro quién ordenó a los trabajadores que subieran al puente a tensar las barras —que tienen por fin ofrecer apoyo adicional— o por qué lo estaban haciendo. Se espera que una investigación federal de los hechos presente sus conclusiones a finales de este verano o principios del otoño.

El tensionado de las barras —posiblemente un intento de cerrar las grietas— fue un error desastroso, según David Beck, experto en ingeniería de puentes que estudió el colapso a pedido del Miami Herald.

“Eso es lo que provocó el desastre”, dijo Beck.

Hasta el momento se han presentado al menos 18 demandas contra 25 acusados involucrados en el proyecto del puente, aunque los casos se han consolidado ante un juez. Más de 50 abogados asistieron a una audiencia reciente.

“A pesar del mejor esfuerzo del tribunal y algunos de los abogados, el caso se mueve con mucha lentitud”, dijo Gary Fox, abogado de Babbitt. “Esta demora ha sido agotadora emocional y espiritualmente”.

Winsome Campbell, viuda del trabajador Navaro Brown, dijo que solamente quiere una cosa: justicia.

“Quiero saber quién es responsable de saber que el puente tenía grietas e incluso así hizo que todos esos trabajadores se subieran al puente”, dijo Campbell. “¿Quién permitió que la vía debajo del puente se mantuviera abierta y la gente muriera aplastada?”

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Una regla indica la profundidad de una grieta en el puente peatonal colapsado de FIU. Esta imagen es del 13 de marzo del 2018, dos días antes que el puente se desplomara, con un saldo de seis muertos. Munilla Construction Management Provided by National Transportation Safety Board

El teléfono que Hanson usó para fotografiar las grietas es ahora el centro de una batalla jurídica.

Los abogados de Babbitt lo tenían. Pero todos los demás involucrados lo querían. Las fotos que Hanson tomó parecen ser diferentes de las liberadas por la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB), la agencia federal que investiga el colapso.

Abogados de la familia Hanson y Babbitt —así como la madre biológica del cuarto hijo de Hanson— han batallado sobre quién debe tener el teléfono.

El mes pasado, la jueza de circuito de Miami-Dade Jennifer Bailey calificó el asunto de una “pelea de perros”, y ordenó a los abogados entregar el aparato — que la jueza dijo podía tener evidencia importante— a un perito forense independiente.

“Si Kevin Hanson estaba tomando fotos o texteando cualquier cosa sobre el puente, eso debe estar a disposición de todos en este caso”, dijo la jueza en una audiencia el 22 de febrero.

Menos de una semana después, el teléfono fue entregado a un perito en Weston, indican registros judiciales.

“En este momento el tribunal tiene preguntas sustanciales si en el teléfono hay información esencial sobre este caso que no se haya revelado casi un año después de comenzar este litigio”, dijo la jueza Bailey en una orden judicial.

A eso de las 4 de la madrugada el día del colapso, Hanson se despidió de Babbitt con un beso antes de salir de Lutz, en el Condado Hillsborough County, hacia Miami.

Era su segundo día de trabajo en el puente.

“No quería que regresara a ese lugar”, dijo Babbitt con voz temblorosa. “Yo sabía de las grietas y eso me puso nerviosa”.

Después del colapso —en que otras siete personas resultaron lesionadas— Hanson estuvo tres semanas en un hospital de Miami

El 3 de abril lo trasladaron a una instalación en Atlanta que se especializa en lesiones cerebrales y de la columna vertebral. Lo alimentaban por un tubo y desarrolló una infección urinaria, además de una escara severa.

Estaba consciente pero no podía hablar.

En agosto seguía sin poder comunicar sus necesidades. Algunas veces reconocía a sus hijos, otras no. Por la noche había que sujetarlo a la cama para que no se levantara y se hiciera daño.

“Su cerebro todavía no funciona bien, no sabe lo que está sucediendo”, testificó el año pasado en un tribunal de Georgia su padre, Randy Hanson.

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Kimberly Babbitt, pareja de Kevin Hanson, quien tomó fotos de las grietas del puente peatonal de FIU antes del colapso, que entregó a sus supervisores. Tiffany Tompkins ttompkins@bradenton.com

El 3 de octubre lo trasladaron a un centro de rehabilitación en Sarasota. Comenzó a recordar cosas, a amigos, pero no podía caminar ni controlar los medicamentos. Tenía que tener puesto n catéter. Su padre estacionó su casa rodante cerca del centro de rehabilitación y vivía allí, para poder pasar más tiempo con su hijo. Su madre lo visitaba los fines de semana.

Ahora son las cosas sencillas la que lo impulsan a seguir adelante.

Juega con Bailey, su hija de 2 años, mientras sus hijos de 15, 13 y 8 años —Malachi, Clayton y Brice— los animan. Por ahora está en una silla de ruedas.

“Es como si estuvieran en la misma de vida, así que trato de hacer cosas que los beneficien a todos al mismo tiempo”, dijo Babbitt.

Otras tareas que Babbitt usa para estimularle la mente en los viajes del norte de Tampa a Sarasota varias veces a la semana es hacer figuras de papel maché, Legos y lanzar un minibalón para encestarlo en una cesta pequeña de baloncesto. Los hijos mayores estudian ahora remotamente para dedicar más tiempo a su padre.

“Mis hijos tienen a su papá, pero a la vez no lo tienen”, dijo Babbitt. “Él está con nosotros, pero a la vez no está. Todavía no puede hacer muchas cosas”.

“Él construía puentes. Su padre se dedicó a construir puentes y él le siguió los pasos”, dijo Babbitt. “Kevin siempre estaba construyendo cosas. Era un padre con mucha imaginación, le encantaba crear”.

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Winsome Campbell perdió a su esposo, Navaro Brown, en el colapso del puente peatonal de FIU el 15 de marzo del 2018. Emily Michot emichot@miamiherald.com

En comunicado enviado por correo electrónico, el empleador de Hanson, Structural Technologies, dijo al Miami Herald que “no puede hacer declaraciones sobre las acciones o conocimientos específicos de esta tragedia” debido a la investigación en curso.

La firma, con sede en Maryland, que se especializa en trabajos de postensionado para reforzar hormigón, fue uno de muchos subcontratistas que trabajaron en el proyecto.

“Desde el momento que nos enteramos del colapso, Structural Technologies ha ofrecido apoyo moral y financiero a Kevin Hanson y su familia”, agregó el comunicado. “Kevin es parte de la familia [de Structural] y sus lesiones han afectado profundamente a todos en la compañía”.

El proyecto del puente peatonal de FIU fue liderado por la firma miamense Munilla Construction Management, que recientemente se acogió a las leyes de bancarrota, y FIGG Bridge Group, con sede en Tallahassee. Las dos compañías expresaron sus condolencias a las víctimas en comunicados enviados al Herald.

Por su parte, FIU celebró este vienes una ceremonia por el primer aniversario de la catástrofe.

“Nuestra familia de FIU nunca lo olvidará”, dijo el presidente de la casa de estudios, Mark Rosenberg, en un comunicado. “Nos duele mucho”.

No fue posible entrevista a Rosenberg.

Sin respuestas, otras familias de víctimas también siguen sufriendo.

Reproducir una y otra vez la voz de su esposo es la única forma que Winsome Campbell, la viuda de Brown, sobrevive.

Brown le enviaba a su esposa mensajes de voz espontáneos por WhatsApp, pero el que le envió el día antes del colapso del puente la deja sin respiración.

“Estoy en el trabajo, muñeca”, dice. “Pero querías que supieras que tu esposo te adora. Cuídate mucho. Te amo. Me están matando de trabajo aquí, como siempre. Pero hago esto para que podamos seguir adelante. Te amo”.

Brown estaba en Orlando en otra obra de construcción cuando envió ese mensaje. Campbell dijo que los supervisores de su esposo lo llamaron esa noche y le pidieron que viniera Miami para trabar en el puente de FIU.

“Era su primer día de trabajo allí”, dijo ella. “Y el último”.

Andrés Viglucci, reportero del Miami Herald, contribuyó a este reportaje.

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