Sur de la Florida

Demanda federal vuelve a complicarle la vida a ex legislador David Rivera

El ex legislador David Rivera cantó victoria en septiembre del 2018 cuando una jueza federal desestimó una demanda de la Comisión Electoral Federal.
El ex legislador David Rivera cantó victoria en septiembre del 2018 cuando una jueza federal desestimó una demanda de la Comisión Electoral Federal. Miami Herald file

David Rivera, uno de los políticos más astutos de Miami, necesitará un acto de magia para poder salir ileso de las acusaciones de confabulación de campaña que le han buscado grandes controversias durante mucho tiempo.

Solamente seis meses después de haber cantado victoria, el ex legislador conoció el martes en un tribunal federal que sí tendrá que enfrentarse a alegaciones de que financió en secreto a un falso candidato para se presentara en una primaria contra su némesis demócrata, después que la jueza federal Marcia Cooke rechazó el segundo intento de Rivera de que desestimara una denuncia de la Comisión Electoral Federal en su contra.

El abogado de Rivera había convencido a la jueza en septiembre de que desestimara la demanda, el último caso por resolver de varios originados por asuntos de financiamiento de campaña. Pero Cooke aceptó reabrir la demanda en enero, y esta vez concordó con la Comisión Electoral Federal (FEC).

La decisión de la jueza Cooke significa que la demanda seguirá adelante y que Rivera, quien nunca ha sido acusado por los fiscales federales, tendrá que defenderse en un tribunal federal de una agencia que trata de imponerle penalidades de $389,000.

“Lo que estoy viendo es una forma de burlar las reglas de financiación de campaña”, dijo la jueza en un punto.

Rivera, de 53 años y quien estaba presente en la audiencia, declinó hacer declaraciones después.

En este caso —el último por resolver de la década plagada de escándalos que pasó Rivera en la Legislatura estatal y el Congreso— la FEC ha acusado a Rivera de financiar en secreto $55,000 en servicios a un novato político que se inscribió en el 2012 contra el probable candidato de Rivera en las elecciones generales. Autoridades federales indican que Rivera esperaba debilitar al demócrata Joe García, quien a final de cuentas derrotó a Rivera en noviembre y ahora ocupa el escaño que representa a partes de Miami-Dade y los Cayos de la Florida.

El candidato novato, Justin Lamar Sternad, alegó en ese momento haber pagado por material electoral enviado por correo con préstamos de campaña, cuando de hecho las autoridades federales afirman que los suministradores recibieron pagos por debajo de la mesa de manos de Rivera. Sternad y Ana Alliegro, ex novia de Rivera quien hizo las veces de intermediaria en el plan, y que en cierto momento huyó a Nicaragua, se declararon culpables.

Al Sternad presentó documentos en que expresaba que más de $80,000 en gastos de campaña estaban vinculados con Rivera o Alliegro.

Pero Rivera ha negado desde el primer momento haber hecho algo indebido, y en septiembre cantó victoria cuando la jueza Cooke desestimó un caso en su contra. La jueza había aceptado que sobre la base de un nuevo fallo judicial en un caso en Utah, la FEC no podía sancionar a Rivera por razones de haber “ayudado” en un esfuerzo por ocultar la fuente de sus donaciones.

En ese momento, Rivera calificó el caso desestimado de “acusaciones falsas” y “noticias falsas políticamente motivadas” y se mostró confiado de que todo había acabado porque opinaba que la FEC no iba a poder enmendar su denuncia debido a que las supuestas infracciones habían prescrito.

Pero en enero Cooke aceptó reabrir el caso cuando la FEC dijo que podía probar que Rivera era el principal responsable de la estratagema.

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