Sur de la Florida

Tras 11 años fugitivo, chofer ebrio que mató a pareja de retirados está tras la rejas

Ilustración compuesta: a la izquierda, Olga y Víctor Lisabet. A la derecha, Henry de la Hoz.
Ilustración compuesta: a la izquierda, Olga y Víctor Lisabet. A la derecha, Henry de la Hoz.

Este sábado se cumplen 16 años de la mañana en que los retirados Víctor y Olga Lisabet se levantaron temprano y subieron a un vehículo con otros fieles para ir a un misa de Pascua en el sur de Miami-Dade.

Lo que no sabían era que más tarde ese mismo día, su hijo planeaba anunciarles que él y su esposa estaban esperando un hijo.

Pero Víctor y Olga Lisabet no llegaron a la misa. Ni se enteraron del nieto que estaba por llegar. Murieron cuando un conductor ebrio que pasó la noche tomando en un bar deportivo en Pinecrest se estrelló contra su vehículo en South Dixie Highway.

Y aunque el conductor ebrio, Henry de la Hoz, fue arrestado en el lugar de los hechos, cualquier esperanza de justicia se desvaneció en el aire. Después de cinco años de batallas legales, De la Hoz se declaró culpable, pero huyó de Estados Unidos la víspera de la sentencia.

No fue hasta el mes pasado que las autoridades de Costa Rica capturaron a De la Hoz, quien esta semana fue entregado a alguaciles federales de Estados Unidos, quienes lo trajeron a Miami.

Ahora De la Hoz, de 46 años, empezará a cumplir en una prisión estatal de la Florida una condena a 12 años, que le impusieron en ausencia cuando huyó.

“Yo nunca perdí las esperanzas”, dijo Víctor J. Lisabet, de 63 años, el hijo de la pareja. “Yo iba a dedicar el resto de mi vida a buscarlo”.

De la Oz fue fichad en el Centro Correccional Turner Guilford Knight el martes, y lo presentaron brevemente ante un tribunal el viernes. El lunes debe regresar al tribunal, para verificar sus huellas dactilares antes de ser entregado al Departamento de Prisiones de la Florida.

“Henry quisiera expresar a la familia que lo siente”, dijo su abogada defensora, Sabrina Puglisi. “Él sabe que huir fue un error. Ahora está aquí para cumplir su sentencia”.

El camino de De la Hoz a prisión ha sido largo y tortuoso.

El choque ocurrió el 20 de abril del 2003. De la Hoz, quien entonces tenía 30 años, había venido de Gainesville para visitar familiares en Miami. Había estado bebiendo en Hooligan’s, un popular bar deportivo en South Dixie Highway. Se quedó dormido en su vehículo, pero despertó y se marchó, y chocó contra el auto en que iban los fieles mientras él trabaja de hacer un giro ilegal a la izquierda en SW 62 Street.

Henry De La Hoz.JPG
Henry de la Hoz - Miami-Dade Corrections

Otras tres personas que iban en el vehículo sufrieron lesiones graves. Los fallecidos fueron los Lisabet, oriundos de la provincia cubana de Oriente y quienes llegaron a Miami a principios de los años 1970. El matrimonio tenía tres hijos. Víctor Lisabet fue contador en varios hoteles de lujo. Olga Lisabet trabajaba también en un hotel, limpiando habitaciones.

En el 2003 ya estaban retirados y vivían en Miami, donde se dedicaban a atender su jardín, ir a la iglesia y atender a una cantidad cada vez mayor de nietos.

“Eran excelentes personas”, dijo Víctor J. Lisabet, el hijo. “No podía haber tenido mejores padres”.

Aunque la prueba de alcoholemia a De la Hoz fue concluyente, el caso se enredó en los tribunales, pasando por varios fiscales y jueces antes de llegarse a un acuerdo de culpabilidad en el 2008.

El 8 de septiembre del 2008, De la Hoz se declaró culpable de varios cargos de conducir ebrio. El entonces juez de circuito Peter Adrien aceptó darle una semana para poner sus asuntos en orden antes de decidir a cuántos años lo iba a sentenciar, entre ocho y 12 años de prisión.

El día de la sentencia, los fiscales Suzanne Von Paulus y Lody Jean (ahora juez) y Diane Holmes, coordinadora de la organización Mothers Against Drunk Driving (MADD), se reunieron en la sala del tribunal. Los hijos de los Lisabet leyeron al juez una declaración que detallaba la vida de sus padres. El entonces abogado defensor de De la Hoz, Arturo Álvarez, también estaba allí.

Pero De la Hoz nunca llegó al tribunal.

“Esperamos mucho”, dijo Holmes. “Entonces quedó claro que no iba a llegar. Fue otro golpe fuerte para la familia”.

El juez Adrien emitió de inmediato una orden de captura. Y como De la Hoz se había declarado culpable, lo sentenció ahí mismo a 12 años de prisión.

De inmediato no se supo que De la Hoz había huido del país. Pero donde quiera que estuviera, se enteró de su sentencia, y sus abogados presentaron una apelación en su nombre. Un tribunal de apelaciones de Miami rechazó la apelación en el 2009.

Von Paulus, el fiscal, mantuvo el caso vivo y cada cierto tiempo preguntaba a los detectives de Miami-Dade y al Servicio Federal de Alguaciles. Para marzo del 2016, los alguaciles habían determinado que De la Hoz estaba viviendo en Costa Rica, así que comenzaron a trabajar con la Interpol para conseguir su captura.

De la Hoz trabajaba en la construcción en localidades de la costa del Pacífico y estudiaba artes marciales brasileñas. También ayudó a fundar Pura Vida Fighting for Kids, una fundación que ayuda a niños pobres a aprender artes marciales. Había comenzado a trabajar como tatuador en Puntarenas, donde estaba casado y tenía un hijo de 10 meses.

Pero se le acabó su nueva vida cuando la Interpol lo arrestó en marzo. Luchó contra la extradición pero perdió. Costa Rica lo expulsó y los alguaciles federales fueron a buscarlo.

De regreso en Miami, la llamada de la fiscalía estatal para informarle de la captura fue agridulce para Víctor Lisabet hijo y su familia. Su hija se llama Olga, como su abuela, y ahora tiene 15 años. El hijo, James, tiene 13.

“Las cicatrices son profundas y nunca sanarán”, dijo. “Todos los días pienso en mis padres. Duele mucho que mis hijos, Olga y James, no los conocieron y crecieron sin su amor y afecto”.

Un video muestra el accidente provocado por un conductor supuestamente ebrio que mató a un peatón en Miami en marzo de 2017. El acusado, de 87 años, se declaró inocente y espera ser juzgado.

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