Sur de la Florida

Se sacrificó por darle todo a su familia, pero una conductora suicida lo mató en Miami, dice la Policía

Conductora suicida mata a un padre de familia de Miami

María Escorcia habla sobre su esposo, William Escorcia, quien fue asesinado por una presunta conductora suicida en West Kendall, Miami, en septiembre de 2018. La conductora, Anca Cristescu, fue acusada de homicidio vehicular el 22 de abril de 2019.
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María Escorcia habla sobre su esposo, William Escorcia, quien fue asesinado por una presunta conductora suicida en West Kendall, Miami, en septiembre de 2018. La conductora, Anca Cristescu, fue acusada de homicidio vehicular el 22 de abril de 2019.

William Escorcia llegó a Miami procedente de Nicaragua en los años 1980 con $800 en el bolsillo. Después de varios empleos, creó una pequeña compañía de instalaciones eléctricas que creció con el tiempo. Ese esfuerzo le permitió a él y a su esposa comprar una casa en West Kendall, donde criaron a sus tres hijos, todos ya graduados de la universidad.

Pero la familia quedó destrozada en septiembre cuando una conductora llamada Anca Cristescu, dice la Policía, de repente lanzó su carro contra el tráfico que venía de frente, chocando con Escorcia cuando el hombre se dirigía a jugar golf.

Cristescu, de 38 años, no estaba ebria ni texteando al volante. La mujer dijo a los policías que acudieron al lugar del choque que “quería morir” y podía haber acelerado su auto contra el tráfico que venía contrario en la SW 157 Avenue en West Kendall “en un intento por suicidarse”, según la orden de arresto. Escorcia, de 63 años, falleció en el choque.

La fiscalía de Miami-Dade acusó formalmente esta samana a Cristescu, quien permanecía detenida bajo un cargo de homicidio vehicular. Original de Rumania, le permitirán permanecer bajo arresto domiciliario con un monitor de GPS hasta que se celebre el juicio.

Cristecu se presentó el lunes en el tribunal para ser instruida de cargos, y su abogado presentó una declaración de inocencia. La familia de Escorcia estaba presente en la audiencia.

“Siento que he perdido mi luz debido a lo que le sucedió a él. Lo extraño todos los días. Él era la luz de la casa”, dijo María Escorcia, su esposa desde hace 40 años.

Escorcia nació y creció en Nicaragua, donde fue miembro del equipo nacional de voleibol a mediados de los años 1970. También se graduó de ingeniero eléctrico. Él y su esposa emigraron a Estados Unidos a mediados de los años 1980, cuando Nicaragua estaba abrumada por problemas políticos.

En el sur de la Florida, Escorcia empezó de cero. Primero trabajó en una gasolinera, después en trabajos de la construcción. Finalmente, en 1996, estableció su propia compañía de instalaciones eléctricas, WEA Electrical, comenzando desde un escritorio en una esquina de su habitación.

A medida que la empresa comenzó a ganar contratos en todo el sur de la Florida, como en escuelas y edificios de oficinas, creció hasta tener 37 empleados.

Sus tres hijos en Miami son Elsa Alfonso, de 41 años; Julio Escorcia, de 36, y Emily Escorcia, de 26. Los tres terminaron sus estudios universitarios. El hombre también tenía otro hijo, Fernando Escorcia, que vive en Nicaragua. “Él estaba muy orgulloso [de sus hijos]. Pensaba que había conseguido el sueño de su vida”, dijo María Escorcia.

El choque ocurrió el 1 de septiembre. Escorcia acababa de desayunar. Poco después de las 7 a.m., Escorcia salió de su casa en dirección al Redland Golf and Country Club, donde jugaba golf con frecuencia con sus amigos.

Iba en su Mazda CX9 por la SW 57 Avenue, cerca de la 28 Street, una arteria de dos vías en un vecindario residencial.

Ahí fue cuando Cristescu, al volante de un Chevrolet Sonic azul, “enfiló directamente contra el tráfico que venía de frente”, según la orden de arresto. El Mazda de Escorcia se estrelló contra la barandilla lateral de protección y se volcó. El Chevy de Cristescu chocó contra un muro de hormigón.

Mientras agentes de la Policía de Miami-Dade trataban de ayudarla, Cristecu “se puso furiosa y comenzó a gritar que lo que quería era morir”, según la orden de arresto del detective Jonathan Mesa.

Cristescu le repitió su deseo a un paramédico de Miami-Dade, a quien le dijo “que aceleró contra el tráfico”, agrega la orden de arresto. Aunque Cristecu no sufrió lesiones, fue hospitalizada debido a su comportamiento “errático”. No ha arrestaron de inmediato.

Las pruebas toxicológicas indicaron que no había ingerido alcohol o drogas, pero un análisis de la computadora del vehículo indicó que conducía a 68 millas por hora dos segundos antes de impactar el auto de Escorcia, casi dos veces el límite de velocidad en la vía.

Cristescu, acompañada de su abogado, habló posteriormente con la Policía y negó que tuviera ningún problema médico o psiquiátrico antes del choque. “Cristecu condujo irresponsablemente a sabiendas, y como resultado la víctima falleció”, escribió el detective Mesa.

Cristecu vive cerca del lugar del choque. No se conoce mucho de su vida ni de lo que haya podido llevarla a conducir así. El martes no fue posible contactar a su abogado.

Desde el choque, la familia de Escorcia ha batallado por entender por qué Cristecu chocó con el patriarca de la familia en un aparente intento frustrado de suicidio.

Cerca de 500 personas asistieron al funeral, según la familia.

“Me sorprendí mucho de ver que tantas personas lo querían tanto, de ver la influencia que tuvo en la vida de otros”, dijo María Escorcia.

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