Sur de la Florida

‘Tocada por Dios’: Mujer dice que un sacerdote le dijo que no denunciara a otro cura que la violó

Mujer dice que un sacerdote le dijo que había sido “tocada por Dios” cuando le contó que otro cura la había violado

Una mujer del sur de la Florida dice que un sacerdote le dijo que había sido “tocada por Dios” y le pidió que no denunciara que otro cura la había violado.
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Una mujer del sur de la Florida dice que un sacerdote le dijo que había sido “tocada por Dios” y le pidió que no denunciara que otro cura la había violado.

Temerosa de que su sacerdote la hubieran drogado y violado en una iglesia de Homestead, una mujer decidió compartir su terrible secreto con otro sacerdote.

La mujer de 44 años dijo a detectives de Miami-Dade que coordinó una reunión con el sacerdote Silverio Rueda para revelarle lo que había sucedido en su visita al padre Jean Claude Jean-Philippe, en su vivienda en la iglesia católica Sacred Heart. Después de tomar un té que sabía raro, la mujer recuerda haberse quedado dormida, y dijo que cuando se despertó estaba desnuda en la cama del cura, con Jean-Philippe de pie junto a ella solamente con una prenda interior blanca puesta.

La respuesta de Rueda no fue la guía espiritual que la mujer esperaba.

“Me dijo que hay cosas que suceden, y que suceden por una razón, y que lo que me pasó fue que “Dios me tocó”, contó la mujer a los policías. “[Me dijo] que si Dios me había tocado, estaba bendita, y que si decía algo podía hacer daño a la Iglesia. Entonces, con la mano, hizo una señal de la cruz sobre la boca, diciéndome que no dijera nada”.

La explosiva alegación —que un reverendo ordenó a una feligresa que no denunciara una violación por parte de otro sacerdote— está detallada en el testimonio bajo juramento de la mujer a la Policía. El Miami Herald obtuvo ese testimonio, que es parte de las pruebas en el caso penal contra Jean-Philippe.

La mujer, identificada solamente por sus iniciales en los informes policiales, no dijo nada hasta finales de febrero, cuando reveló lo sucedido a otro sacerdote durante una confesión en un retiro espiritual. Ese sacerdote, indignado, la exhortó a que reportara la sospecha de violación. A las pocas semanas, a mediados de marzo, la policía de Miami-Dade arrestó a Jean-Philippe, quien según los agentes confesó la agresión sexual.

El testimonio recién liberado provoca interrogantes sobre la manera en que la Arquidiócesis manejó el caso. En un comunicado emitido un día después del arresto de Jean-Philippe, la Arquidiócesis dijo que no conoció de la alegación hasta el 4 de marzo, unos tres meses después que la mujer dice que consultó con Rueda.

Contactado por teléfono, Rueda dijo que la versión de la mujer son “mentiras absolutas” y dijo que atiende a miles de fieles todas las semanas.

“Ella puede decir lo que quiera. Yo no la conozco”, dijo Rueda, de 72 años, al Miami Herald. “Por lo que escuchado, es una mentirosa e inventa historias”.

La Arquidiócesis no respondió a preguntas específicas sobre Rueda, un sacerdote retirado que todavía dice misa y trabaja con siete parroquias en el sur de Miami-Dade.

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El padre Silverio Rueda está acusado de decir a una fiel que no denunciara una violación por parte de otro sacerdote. - Archdiocese of Miami

“La Arquidiócesis de Miami está cooperando totalmente con la Fiscalía Estatal de Miami-Dade en su investigación del padre Jean Claude Jean-Philippe”, dijo la portavoz Mary Ross Agosta en un comunicado. “Como la investigación sigue su curso, no sería apropiado que comentáramos sobre detalles”.

Desde hace años, la Iglesia católica en Estados Unidos ha sido acusada de encubrir alegaciones de abuso sexual por parte de sacerdotes. Durante más de una década, la Arquidiócesis de Miami ha sido demandada varias veces por alegaciones de abuso, en lo fundamental por personas que eran menores de edad cuando sucedieron los supuestos abusos.

Libre bajo fianza mientras espera juicio, Jean-Philippe se declaró inocente. Su abogado defensor, Thomas Risavy, declinó hacer declaraciones.

Elizabeth Parker, abogada de la víctima, dijo que su cliente “buscó ayuda lejos de la iglesia, un lugar que debe ser un refugio que ofrezca ayuda y protección.

“En su lugar, la volvieron a victimizar y la hicieron sentir vergüenza y culpabilidad por lo que le sucedió. Durante muchos meses sufrió en silencio, se sintió impotente y temió represalias de la Iglesia, además del agresor”.

Jean-Philippe, de 64 años, era el pastor de la parroquia de la iglesia católica Sacred Heart, donde vivía en una vivienda en la propiedad.

La feligresa lo conocía bien. Jean-Philippe fue el sacerdote que la casó y era el padrino de sus hijos. De vez en cuando ella lo visitaba para darle té cuando estaba enfermo. Él era, le dijo la mujer a la Policía, “una persona en quien deposité toda mi fe, como otro miembro de la familia en mi casa”.

Pero esa fe quedó destrozada a finales de febrero, dijo la mujer, cuando Jean-Philippe la invitó a su casa. Dijo que quería entregarle unos recuerdos que le había traído de un viaje a Tierra Santa y el Mar Muerto en Israel. En la cocina, le ofreció un “te frío” que dijo la iba a ayudar a limpiarle los riñones y el hígado, según la declaración jurada de la mujer.

“¿Que sucedió después que se tomó la bebida y habló con él?”, le preguntó Humberto Tabares, detective de Miami-Dade.

“No recuerdo. Solamente me acuerdo de despertarme en su habitación... me desperté en la cama. Yo estaba asustada, porque no sabía lo que estaba pasando”.

La mujer dice que estaba desnuda y recuerda estar cubierta de aceite. Jean-Philippe estaba de pie junto a ella en la cama y solo tenía puestos unos calzoncillos blancos. Tenía los ojos vidriosos y ella recuerda haber olido semen. “Me abrazó y me dijo que todo iba a estar bien, que nada malo había sucedido”, dijo la mujer.

Ella se vistió lentamente y se marchó, y Jean-Philippe la siguió hasta la puerta.

Como no estaba segura de lo sucedido, la mujer no dijo nada a nadie de inmediato. El domingo siguiente, después de la misa, pidió hablar con Jean-Philippe porque quería saber qué había ocurrido. Él soslayó la pregunta, dijo la mujer.

Confundida, la mujer no dijo nada durante varias semanas. “Yo tenía temor porque empecé a pensar que este hombre a quien apreciaba me había hecho esto. ¿Qué más podía hacer?”, le dijo a la Policía.

Finalmente, semanas más tarde, le confió a otra feligresa que “algo había sucedido con el sacerdote”. La mujer le sugirió que hablara con Rueda.

Ahí fue cuando Rueda la dijo que no dijera nada, alega la mujer.

“¿Y usted le dijo todo lo que me ha revelado ahora?”, le preguntó el detective Tabares.

“Sí. Todo”, dijo ella.

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Sacred Heart Catholic Church in Homestead - Archdiocese of Miami

La mujer no dijo nada más hasta finales de febrero, cuando estaba en un retiro con Cursillos de Cristiandad, un programa de capacitación espiritual afiliado con la Iglesia católica. Cuando se confesó con otro sacerdote, le reveló todo lo que había sucedido con Jean-Philippe, dijo.

“El sacerdote dijo que estaba sorprendido, y se molestó, y [dijo] que [Jean-Philippe] era un demonio, y que no podía quedarme callada, que tenía todo el derecho hablar del asunto”, le dijo la víctima a la Policía.

Después del retiro, la mujer regresó a la iglesia Sacred Heart para contarle lo sucedido a una administradora. Juntas, redactaron un correo electrónico para enviarlo a la Arquidiócesis. Un día después se reunieron con funcionarios en la sede de la Arquidiócesis en la iglesia católica St. Martha, en Miami Shores. La exhortaron a llamar a las autoridades, algo que hizo desde su casa en Homestead.

Unos días después se reunió con detectives de Miami-Dade. Mientras los policías escuchaban en secreto, la mujer llamó a Jean-Philippe para confrontarlo.

Durante la llamada, el sacerdote se mantuvo tranquilo, entonces se rió y reconoció que le había dado un masaje y que durante el masaje ella “gozó”. Cuando lo presionó sobre el olor a semen, él “me dijo que era carne y huesos”, recordó la mujer.

“Nunca le di permiso para que me masajeara, y mucho menos desnuda”, dijo.

El 15 de marzo, los detectives arrestaron a Jean-Philippe en la iglesia. Según el informe del arresto, Jean-Philippe admitió que “masajeó a la mujer con aceite mientras estaba desnuda” y la violó.

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