Sur de la Florida

Nos enseñó otra dimensión de Celia Cruz y los huracanes. Fallece veterano fotógrafo C.M. Guerrero

A través del objetivo de C.M. Guerrero

Una vida a través del objetivo del fotoperiodista C.M. Guerrero.
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Una vida a través del objetivo del fotoperiodista C.M. Guerrero.

El fotógrafo Carlos Manuel “C.M.” Guerrero, veterano de mil batallas en el Nuevo Herald y el Miami Herald, falleció en la madrugada de este domingo después de un largo padecimiento de insuficiencia cardiovascular congestiva. Tenía 62 años.

Nacido en Santiago de Cuba en 1956, era un niño pequeño cuando su familia se unió a miles de cubanos que huían de la isla y forjaron una nueva vida en Estados Unidos. Asistió a la escuela católica St. John the Apostle en Hialeah, se graduó de Miami Springs Senior High School y obtuvo un título de The Art Institute of Fort Lauderdale.

Guerrero comenzó a trabajar en el Miami Herald en noviembre de 1987 y, a pesar de sus problemas de salud años después, continuó trabajando y produciendo excelentes imágenes hasta finales de 2018, incluida la cobertura estelar de las consecuencias del paso del huracán Irma a través del sur de la Florida. Una de sus fotos más icónicas fue el resultado de otro desastre: el huracán Andrew en 1992.

En esa fotografía histórica, Guerrero capturó la imagen inquietante de un anciano, mientras el agua de las inundaciones anegaba sus pies, con una mirada tan devastada como la destrucción que lo rodeaba. El Miami Herald ganó el Premio Pulitzer de Servicio Público por su cobertura y servicio a la comunidad después de la tormenta.

“Amaba lo que hice como fotógrafo, pero era hora de pasar a [un] nuevo capítulo de mi vida”, escribió Guerrero en un intercambio con un reportero a principios de este año luego de jubilarse anticipadamente. Pocos sabían que estaba enfermo.

Más allá de los desastres naturales, Guerrero cubrió la vida cotidiana de Miami, los deportes, las celebridades, el crimen y varios eventos noticiosos importantes, como la batalla internacional por la custodia de Elián González, el niño cubano rescatado en el mar.

“A mi hermano le encantaba lo que hacía”, dijo Jenny Manzano, hermana de Guerrero. “Amaba su trabajo”.

Muchos de sus colegas enviaron sentidos tributos recordándolo como un periodista apasionado, siempre con un gran sentido del humor y con una buena historia para contar.

“C.M. era un natural de la fotografía. Era básicamente imposible para él tomar una mala imagen, incluso si lo intentaba. Veterano de la vieja escuela y de la fotografía callejera, era experto en superar los obstáculos para hacer el trabajo”, comentó Orlando Mellado, editor de fotografía y video.

“Fue un destacado fotoperiodista, narrador vívido y un ser humano increíble. Su empatía por aquellos cuyas vidas documentó quedó demostrada a través de sus imágenes “, dijo Nancy San Martín, subdirectora de el Nuevo Herald. “Tenía un maravilloso sentido del humor, que siempre hacía reír a los afortunados que lo rodeaban. Extrañaremos su contribución al trabajo que hacemos y su amistad“.

Más allá de la fotografía, Guerrero amaba la vida. Pasó años conduciendo motocicletas, recorriendo el paisaje del sur de Florida con sus amigos. Le gustaba la música, las reuniones sociales y las comidas deliciosas. También sirvió como mentor, compartiendo su conocimiento y talento con periodistas más jóvenes.

Su generosidad y limpieza de alma conmovió a muchos, dejando a los que lo conocían afligidos.

“¡Con el corazón roto! No puedo capturar la esencia de este hombre con palabras “, escribió una amiga de mucho tiempo en una serie de correos electrónicos compartidos por colegas.

Pero, de lo que tal vez estaba más orgulloso, como le gustaba decir, era de ser el fotógrafo personal y favorito de Celia Cruz. Viajó con ella a la Base Naval en la Bahía de Guantánamo y documentó gran parte de su carrera en Estados Unidos, mientras ambos alimentaban una estrecha relación de amistad.

“Su amistad fue mucho más allá de nuestros círculos fotográficos”, dijo Emily Michot, una colega. David Santiago, otro colega y fotoperiodista, describió a Guerrero con una sola palabra: “Pasión”.

Antecedieron en la muerte a Guerrero, su madre Elba Guerrero, y dos hermanos, Alberto Guerrero y Sylvia Cancio. Le sobreviven su padre, Adalberto Guerrero, que ya tiene 99 años cumplidos, tres de sus cinco hermanos, Eduardo Guerrero, Ileana García y Jenny Manzano, varios sobrinos y familiares cercanos. Manzano, nacida en Miami y la menor de los seis hermanos dijo que en la familia siempre estuvieron preocupados por su enfermedad, lo atendieron todo el tiempo y lo vieron sufrir mucho.

“Va a ser muy duro no verlo más, pero estamos tranquilos sabiendo que ya él está descansando,” dijo. “Su enfermedad nos acercó más. Y eso lo apreciaré por siempre “.

El velorio será este jueves 30 de mayo en Vior Funeral Home, en 291 NW 37 Ave., entre las 7 y las 11 p.m.

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