Sur de la Florida

Nuevos restaurantes revitalizan la Calle Ocho

Casi una veintena de nuevos restaurantes abren en Calle Ocho

Una millonaria inversión privada en La Calle Ocho se ha traducido en recientes inauguraciones de casi una veintena de restaurantes en el esa icónica arteria de La Pequeña Habana.
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Una millonaria inversión privada en La Calle Ocho se ha traducido en recientes inauguraciones de casi una veintena de restaurantes en el esa icónica arteria de La Pequeña Habana.

Una millonaria inversión privada en la Calle Ocho se ha traducido en las recientes inauguraciones de casi una veintena de restaurantes en esa icónica arteria de La Pequeña Habana.

Precisamente uno de esos negocios es Sala’o Cuban Bar & Pescadería. Allí la inversión alcanza los $800,000, indicó el habanero Eliesteban Mena, codueño del establecimiento especializado en pescados y mariscos.

“Tenía un sueño (...) Y nos está yendo bien”, dijo Mena. “La comunidad nos ha recibido muy bien”.

El gerente general de negocio, Carlos Peña, indicó que actualmente emplean a más de 40 personas. Precisó que el nombre Sala’o se inspiró en la novela de Hemingway “El viejo y el mar”, refiriéndose a la mala suerte que tenía el viejo pescador.

Uno de los comensales que la semana pasada acudió a Sala’o fue el Presidente de la Brigada 2506, el coronel Johnny López de la Cruz. “Este es el tipo de lugar que necesitábamos en la Calle Ocho”, dijo López. “Permite mantener el sabor más cubano”.

Otro de los comensales, el cabildero Freddy Balsera, destacó la apertura de Sala’o.

“La comida es espectular, el servicio excepcional, el lugar es precioso”, resaltó Balsera, quien acudió acompañado de sus socios. “No solo es el restaurante, el barrio es muy auténtico. Cuando uno viaja a Chicago, a Nueva York, a diferentes lugares, uno quiere meterse a los barrios auténticos, en Miami, ese lugar es La Pequeña Habana”.

Joe Carollo, comisionado de Miami, explicó que uno de los problemas que limitaba la inversión en establecimientos como Sala’o era acceder a las licencias para la venta de licor. Agregó que en la Calle Ocho, entre la autopista Palmetto y la US1 estaban limitadas a solo 15 licencias.

“Eso era absurdo”, dijo Carollo. “La eliminación de la cuota ha permitido que restaurantes como Sala’o puedan abrir, porque la venta solo de comida no hace posible que un restaurante de ese tipo sea rentable. Ese es un restaurante elegante, con glamour, en el que se ha hecho una fuerte inversión”.

Trova Nostálgica

Otro de los nuevos establecimientos es es el Café La Trova. Julio Cabrera, co-dueño del lugar, expresa su alegría por haber cumplido la promesa que le hizo a su padre, Israel Cabrera, a quien le expropiaron su bar El Sacrificio, en Matanzas, con la llegada de la revolución castrista.

“Me recuerdo jugando en el bar de mi padre”, dijo Julio Cabrera. “También recuerdo el día que lo cerraron (...) Yo le prometí a mi padre que iba a recrear el bar. Desafortunadamente él no vivió lo suficiente para estar en esta experiencia. Pero la promesa se hizo realidad”.

Inaugurado en sociedad con Orestes Pajón y Michelle y David Bernstein, Cabrera indicó que el nostálgico establecimiento supera los $800,000 y emplea a poco más de medio centenar de personas.

“Ideamos este proyecto con la meta de traer lo auténtico de la Cuba de los años 40 y 50 a la Calle Ocho, que fue la época de oro de la cantina cubana, de cómo trabajaban los cantineros en esa época, bien vestidos, con mucha experiencia. Al ritmo de trova, de buena música”.

Sabor boricua

Al ritmo de Juanito Alimaña, de Héctor Lavoe, uno de los nuevos restaurantes que ya conquista paladares en la novena cuadra de la Calle Ocho, junto a Sala’o, es Mofongo, un restaurante boricua donde comer es un baile.

“Venimos a la Calle Ocho a traer a comida puertorriqueña típica” destacó el boricua Juan Alameda, quien migró de su tierra tras el paso del huracán María , en 2017. “Hemos tenido la buena aceptación del pueblo cubano, aquí en La Pequeña Habana, lo que nos alegra muchísimo”.

Con la nueva inversión, los negocios de comidas en la Calle Ocho han ampliado su espectro de sabores. Desde comida venezolana y hondureña hasta delicias libanesas.

Es el caso de Don Glotón (comida venezolana), Taquería Mexicana , Fatair Al Basha (comida libanesa), Ahi Sushi Bar, especializado en comida japonesa. Figura también Old Fashion Cafe; Don Alas, dedicado en pollo asado, y La Esquina del Pan con Bistec.

El colombiano Gabriel Gaviria abrió las puertas de su pequeña pero concurrida sangüichería hace cuatro meses.

“Tenemos muy buena acogida”, dijo Gaviria. “Estoy muy contento. Este lugar era una tienda de teléfonos celulares. Y la gente viene mucho para comprar sángüiches cubanos y batidos, usualmente de mamey y guayaba”.

A su paso por la Calle Ocho, Katherine Felzani, una venezolana con ocho meses de embarazo se antojó de churros al ver el nuevo establecimiento de Churromanía en la Calle Ocho, una franquicia venezolana cuyo local en La Pequeña Habana es administrado por los cubanos Daniel Isaías López y Fidel Asís López.

“Nos está yendo bien”, dijo Daniel López. La comunidad nos ha recibido muy bien. Están facinados con nuestros churros, dulce de leche y nutela”.

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