Sur de la Florida

La hermana Jeanne O’Laughlin, activista y ex presidenta de la Universidad Barry, fallece a los 90 años

La hermana Jeanne O’Laughlin hace un gesto de felicidad al entrar a una fiesta en la Universdad Barry, donde le celebraron su cumpleaños 80, el 4 de mayo de 2009.
La hermana Jeanne O’Laughlin hace un gesto de felicidad al entrar a una fiesta en la Universdad Barry, donde le celebraron su cumpleaños 80, el 4 de mayo de 2009. El Nuevo Herald File

La hermana Jeanne O’Laughlin, monja dominica cuya ambiciosa agenda y prodigiosa capacidad para recaudar fondos transformó la una vez modesta Universidad Barry, falleció a primeras horas del martes en la casa madre de las Hermanas Dominicas en Adrian, Michigan, donde vivió los últimos años.

Nacida en Michigan, tenía 90 años y sobrevivió a un cáncer de pulmón en 1996.

O’Laughlin, quien prefería la ropa de civil a los hábitos, se convirtió en presidenta de Barry en 1981, donde supervisaba a 2,000 alumnos en 16 edificios pequeños en Miami Shores.

Para cuando se retiró en 2004, Barry tenía varios recintos y un imperio de 55 edificios donde prestaba servicios a más de 9,000 alumnos.

Incluso mientras batallaba otra vez con el cáncer en sus últimos años, O’Laughlin ayudó a lanzar el centro Share de Warmth para ayudar a los desamparados en Michigan. Como mentora, asesoró a las monjas de Adrian para establecer una junta directiva, recaudar fondos y contratar a una personas especializada en solicitar donaciones formales, dijo la hermana Peg Albert, quien confirmó su muerte y quien la cuidó durante los últimos años.

La hermana Peg Albert, presidenta de la Universidad Siena Heights, en Adrian, Michigan, donde O’Laughlin se licenció en Matemáticas y Biología en 1958, dijo que O’Laughlin se reunió con el personal de la escuela hasta bien avanzados los 80 años siempre que podía.

“Le encantaba reunirse con el personal para compartir historias y experiencias”, dijo Albert. “Le encantaba reunirse con la gente. Era una persona muy sociable y la gente gravitaba hacia ella. Era una persona muy carismática”.

O’Laughlin tenía un gran sentido del humor.

“Sé que estoy al final de mi vida mortal”, dijo. “Si yo pudiera escribir algo en mi propio obituario, quisiera que la gente supiera que mientras más años viví, más cuenta me di que lo que realmente vale son las relaciones. Relaciones con personas. Relaciones con la tierra. Relaciones con el mundo. Lo más importante es que yo quisiera saber que mis últimos pensamientos fueran: ‘Por Dios, perdono a cualquiera que me haya hecho daño y perdono a cualquiera a quien yo le haya hecho daño”.

Esa era la hermana Jeanne: formidable, valiente y cómica.

“La hermana Jeanne siempre será un ejemplo espléndido de una fuerza moral con un gran apetito por solucionar problemas. Eso era lo suyo, no sólo en el desarrollo de Barry, sino después del huracán Andrew y en muchas otras cosas y lugares. Ella no se consideraría una santa, pero yo insisto en que lo es”, dijo David Lawrence Jr., conocido defensor de los niños y editor retirado del Miami Herald.

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La hermana Jeanne O’Laughlin, entonces presidenta de la Universidad Barry, se retiró en junio de 2004. En esta imagen de abril de 2004 se le ve mostrando una señal de tráfico que le entregó el alcalde de Miami Shores. Donna E. Natale Planas Miami Herald File

Actividades comunitarias

Además de lidiar con las autoridades para conseguir que se reconstruyeran varias iglesias de negros en el sur de Miami-Dade después del paso del huracán Andrew en 1992, O’Laughlin participó en esfuerzos comunitarios en los años 1980 durante el éxodo del Mariel y los motines en Liberty City.

“Yo fui una de las primeras personas que visitó cuando vino a Miami. Como presidentes de dos universidades católicas en el sur de la Florida, nuestros caminos se cruzaban con frecuencia”, dijo el padre Patrick O’Neill, presidente de la Universidad St. Thomas entre 1978 y 1987 y director de la Oficina de Relaciones Ecuménicas de la Arquidiócesis. “Su alcance iba mucho más allá de la universidad”.

La hermana O’Laughlin tuvo cargos de liderazgo en la Asociación de Colleges y Universidades Católicas, la Asociación de Colleges y Universidades de la Florida, la Junta Estatal de Colleges y Universidades Independientes, la Cámara de Comercio del Gran Miami y la Coalición de Miami por una Comunidad sin Drogas.

A medida que la importancia de la Universidad Barry aumentó, lo mismo sucedió con O’Laughlin, quien se convirtió en una respetada, aunque a veces controversial, líder cívica de primer orden.

La hermana fue la primera mujer en ocupar algunos cargos en instituciones miamenses, como el Comité del Orange Bowl, la primera mujer en ganar el Premio Sand in My Shoes de la Cámara de Comercio del Gran Miami, la primera mujer en pertenecer al Non-Group, un influyente y discreto grupo de empresarios y líderes cívicos.

Entre otras iniciativas, durante el tiempo que O’Laughlin integró el Non-Group, respaldó un referendo para una emisión de deuda en 1972 que ayudó a recaudar $553 millones para instalaciones públicas y $7 millones en contribuciones privadas para un fondo para ayudar a pequeños negocios en Liberty City, vecindario muy afectado por los motines.

También participó activamente en esfuerzos contra las drogas y el desamparo, y a favor de los derechos de los inmigrantes.

Fue una figura clave en Reconstruiremos, el comité de voluntarios que lideró la recuperación de Miami-Dade tras el paso del huracán Andrew.

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La hermana Jeanne O’Laughlin fue homenajeada por sus años de guía espiritual, educativa y en materia de inmigración en la comunidad del sur de la Florida. La actividad se celebró en el Miracle Theatre de Coral Gables el 19 de mayo de 2015. Hector Gabino El Nuevo Herald File

Elián González

Cuatro años antes de retirarse, O’Laughlin generó titulares internacionales en el emotivo y políticamente polarizado caso del niño Elián González.

Elián, que tenía 6 años cuando sobrevivió una mortal travesía por mar de Cuba al sur de la Florida, en la que fallecieron su mamá y otras personas, se convirtió en objeto de una fuerte batalla entre su padre, partidario de Fidel Castro, quien quería que lo devolvieran a Cuba, y familiares en Miami que trataron de quedarse con la custodia del menor.

O’Laughlin acogió una reunión en enero de 2000 entre el niño sus abuelas cubanas en una residencia de la Universidad Barry en Miami Beach, donde ella vivía, a petición de su amiga cercana Janet Reno, entonces secretaria de Justicia de Estados Unidos.

Después de la reunión, la neutralidad de O’Laughlin cambió. Dijo que creía que el niño había “transferido el amor de su madre” a su prima Marisleysis González, de 21 años, y que una devolución forzada del menor a su padre en Cuba, en ese momento, sería indebida.

Entonces fue a Washington a cabildear a Reno para que permitiera que Elián se quedara en Estados Unidos. Reno se negó. Y La Habana protestó.

Un artículo publicado en Granma, el periódico del Partido Comunista de Cuba, caracterizó a O’Laughlin como “la monja pecaminosa”, y la llamó mentirosa. Ella “ha violado públicamente uno de sus mandamientos sagrados: No mentirás”.

O’Laughlin enfrentó la tormenta con franqueza. “Yo vi temor en Elián, y en ese momento gané en sabiduría, apenada por mi propia ingenuidad”, escribió en una columna de opinión en el New York Times en el año 2000. “Consideré lo que significaría para este niño que lo arrancaran de su madre sustituta, cómo este segundo trauma lo afectaría permanentemente. Vi y sentí en ese momento lo equivocado que sería devolver rápidamente a Elián a Cuba”.

“Durante la crisis, ella representó a la figura de la madre”, dijo Albert. “Siempre pensó que el niño debió regresar con su padre, pero estaba convencida que el menor merecía una audiencia porque la madre perdió su vida tratándolo de traer a este país. Ella no estaba tratando de separarlo de su padre, como muchos interpretaron”.

Educación y compasión

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La hermana Jeanne O’Laughlin y Donna Shalala en una imagen del 10 de septiembre de 2003. Stephanie Sayfie Aagaard For the Miami Herald

“Nunca he conocido una mujer con un corazón más generoso. Le encantaba la gente, todo tipo de personas, sin importar su aspecto ni en qué creyeran”, dijo Albert. Esto se demostró, dijo, con sus contribuciones a la educación superior y sus actividades comunitarias.

“Lo que le interesaba era dar a la gente oportunidades para triunfar en nuestro mundo y hacerlo un mejor lugar. Tuvo un papel importante en la vida de muchos inmigrantes que habían llegado con asilo político o por otras razones fuera de su control. Intervenía en la comunidad miamense y otras para abordar problemas. Traía con ella la perspectiva de que tenía un interés genuino en los demás y que había que tratarlos con respeto y dignidad”, dijo Albert.

O’Laughlin decía que la raíz de su compasión estaba en una niñez llena de tristeza.

Jeanne Marie O’Laughlin nació en Detroit, cuatro meses antes que el desplome de la bolsa en 1929 arrastrara al país a la Gran Depresión. Con el tiempo se enteró que a su madre, Mary Margaret, le habían indicado que otro embarazo podía matarla.

Mary Margaret concibió nuevamente cinco años después. Los médicos tuvieron la razón. Su padre, Thomas, un dibujante técnico en Dodge, quedó viudo con cuatro hijos que criar. O’Laughlin los sobrevivió a todos.

Líderes católicos siempre cuestionaron su objetividad sobre ciertas enseñanzas de la Iglesia, y ella siempre se defendió, criticando a la jerarquía católica por sus fracasos en abordar los problemas del desamparo, la fuerte baja en la asistencia a misa y el éxodo de sacerdotes y monjas.

“Los que se oponen al aborto se molestan conmigo, pero he vivido sin una madre, quien murió en un parto”, dijo. “Ha sido muy difícil no prestar atención a esa experiencia cuando la gente me pregunta por el control de la natalidad. Pero soy la menos calificada para hablar del aborto y el control de la natalidad porque he vivido una vida célibe.

En un perfil de 1997 en la antigua revista dominical del Miami Herald, Tropic, O’Laughlin habló del final. Hacía un año que había terminado el tratamiento para el cáncer de pulmón, pero tenía dolores permanentes de la radiación.

“Cuando una se acerca al final, una se pregunta qué hubiera hecho de otra manera si hubiera tenido algunos años más. El corazón humano siempre se pregunta qué hubiera sido. Para mí, lo único que he querido ser soy yo misma. Creo que Dios me hizo y creo que no lo hizo tan mal”.

Servicios

El lunes 24 de junio a las 6:15 p.m. se celebrará un velatorio en Adrian Dominican Sisters Life Center’s Motherhouse en 1257 E. Siena Heights Dr, Adrian, Michigan.

El funeral será a las 10:30 a.m. el martes 25 de junio en la Capilla St. Catherine Chapel en el Domincan Sisters Life Center en Michigan. La Universidad Barry planea un recordatorio en una fecha futura.

A O’Laughlin le sobreviven varias sobrinas y sobrinos, así como las monjas dominicas de Adrian, Michigan.

“Llegó a los 90 años y le hicimos una gran fiesta”, dijo la hermana Albert. “Unos 40 familiares de ella vinieron de todas partes”.

Elinor J. Brecher, ex redactora del Miami Herald, contribuyó a este obituario.

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