Sur de la Florida

‘Nunca hemos visto nada así’: Niños del Panhandle al borde de una crisis de salud mental

Cuando varias tormentas eléctricas pasaron este invierno por el Panhandle de la Florida, los truenos fueron suficientes para afectar a algunos alumnos que acababan de regresar a la escuela, recordándoles el devastador paso del huracán Michael en octubre pasado, que dejó en ruinas buena parte de la región noroeste del estado.

Corrían llorando hacia sus maestros, temiendo que el huracán regresara, recordó Sharon Michalik, directora de comunicaciones del distrito escolar del Condado Bay.

“Preguntaban si iba a haber agua, si sus padres los iban a recoger y dónde podrían quedarse si el huracán destrozaba sus viviendas”, dijo. “Las tormentas eléctricas los hacían recordar el trauma”.

En momentos que comienza otra temporada de huracanes, la devastación y la lentitud de la recuperación han dejado una sensación de desesperanza entre muchos en la región que todavía batallan para encontrar vivienda o satisfacer necesidades básicas. Muchos están viviendo en tiendas de campaña o vehículos frente a sus casas destrozadas, mientras esperan por contratistas o la asistencia estatal y federal.

La presión está comenzando a hacerse sentir entre muchos niños del Panhandle, y autoridades escolares del Condado Bay temen que esté por estallar una crisis de salud mental.

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Ilea Faircloth, directora de la escuela primaria Springfield, camina sobre los cimientos de donde estaban las aulas, destruidas por el huracán Michael en 2018 y desde entonces cerrada, en Panama City, el 24 de enero de 2019. Las autoridades tuvieron que clausurar cuatro escuelas debido a los daños sufridos. David Goldman AP

Cientos de estudiantes han sido evaluados por síntomas de estrés mental y han sido referidos a servicios especializados, mientras las autoridades comienzan a hacer un seguimiento más detallado de las necesidades de salud mental de los estudiantes. Según una encuesta realizada esta primavera en el distrito escolar, más de una tercera parte de los aproximadamente 30,000 alumnos y personal del distrito tienen síntomas clínicos de depresión, ansiedad o trastorno por estrés postraumático (PTSD).

El distrito escolar también ha reportado un puñado de suicidios entre familiares de los alumnos desde que comenzaron las clases, y más de cien alumnos han sido evaluados bajo la Ley Baker en el sistema escolar, algunos tan pequeños como de 6 años.

Menos personal especializado en salud mental

Pero los ya abrumados servicios psicológicos en el Panhandle no han podido hacer frente a la ola de nuevos casos porque algunos proveedores de servicios, como muchos otros en el Condado Bay, se han marchado. Los que quedan han tenido que batallar con nuevos casos y pacientes, y el distrito escolar no ha recibido fondos estatales o federales específicamente para servicios de salud mental relacionados con el desastre que dejó Michael.

El estrés de los alumnos y sus familias ha salido a relucir de formas dolorosas. En un caso extremo, tres niñas hicieron un pacto suicida, llevaron cuchillas de afeitar a la escuela y trataron de cortarse las venas de la muñeca, según un informe del distrito escolar. En otro, un alumno de preescolar dijo que sus padres habían hablado de suicidarse en su casa, y que él también quería quitarse la vida.

“La crisis de salud mental en el Condado Bay es algo que nunca hemos experimentado antes”, escribieron autoridades en un documento que resumió las necesidades de salud mental en el distrito escolar a finales del mes pasado. “Existe la posibilidad de que caigamos en una crisis humanitaria en caso que ocurra algo negativo”.

El aumento en la necesidad de servicios de salud mental después de un desastre natural está ampliamente documentado. Pero a veces puede demorar meses —mientras la gente comienza a ajustarse a la nueva realidad de la recuperación— en manifestarse con síntomas de depresión, ansiedad y PTSD.

“A medida que pasa el tiempo, mucha gente llega al punto de comenzar a desesperanzarse”, dijo Deborah Mobley, profesional de salud mental local que supervisa uno de los programas de asesoría que opera en la región. “¿Cómo pueden no tener un lugar donde vivir? ¿Cómo pueden estar aquí sin un empleo, o un empleo que pague lo suficiente para poder tener una vivienda en el Condado Bay?”

Los problemas del distrito escolar

Las escuelas del Condado Bay también resultaron seriamente afectadas por el huracán Michael. Cerradas durante casi dos meses, casi todas quedaron dañadas de alguna manera. Aunque la mayoría está funcionando de nuevo —cuatro cerraron permanentemente— el distrito identificó que más de 4,000 alumnos nunca regresaron a clases.

Los maestros y el personal escolar han batallado para ayudar a los estudiantes desde que se reanudaron las clases, dijo Ken Chisholm, coordinador de salud mental de las escuelas públicas del Condado Bay. Casi 5,000 más todavía no tienen un lugar donde vivir.

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La escuela primaria Northside, en una imagen del 24 de enero de 2019, donde se ve un closet lleno de zapatos donados para alumnos afectados por el huracán Michael, en Panama City. David Goldman AP

“Observamos un aumento en problemas relacionados con la ansiedad y la depresión”, desde no ir a la escuela hasta exteriorizar frustración, dijo. “Esos problemas son lo que se esperan después que un huracán de categoría 5 devasta la zona”.

El personal ha dependido de un equipo de respuesta financiado por dinero asignado a servicios de salud mental en las escuelas después de la masacre en la escuela secundaria de Parkland el año pasado, para evaluar a más de 150 estudiantes con estrés psicológico, así como un programa de asesoría psicológica debido a desastres ayudado por la FEMA y fondos estatales que pasa por todos los condados afectados por huracanes.

Pero la reducción en la cantidad de personas especializado en salud mental significa que es difícil hacer frente a la demanda, incluso para los niños.

Hay tan pocas camas disponibles en la región que algunos de los 125 alumnos sometidos a evaluación y tratamiento obligatorio sobre la base de la Ley Baker tras el paso de la tormenta han tenido que enviarse a lugares tan lejos como Bradenton. Cerca de mil estudiantes del Condado Bay han sido referidos a servicios de salud mental especializados, pero el distrito no tiene información sobre si unos 320 de esos alumnos seguían recibiendo asistencia. La escasez de personal escolar y proveedores de servicios ha significado que algunos alumnos no han sido atendidos, mientras que los registros médicos de otros no están completos debido a la falta de personal.

Y encima de todo esto están los problemas del día a día de los estudiantes cuyas familias no se han recuperado. Algunos no tienen transporte fiable para ir a solicitar tratamiento o asistir a las consultas. Otros han tenido problemas de dinero o seguro para pagar el tratamiento.

Si usted sufre una crisis, por favor llame a la Red Nacional de Prevención del Suicidio al 1-628-9454. También puede llamar al 211 o al 954-740-6731. Si prefiere no llamar, puede textear “FL” al número 741741 para comunicarse con un asesor en el momento.

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