Sur de la Florida

Cientos de personas exigen el cierre de centro en Homestead para niños inmigrantes

Cientos marchan en Homestead por niños migrantes en día padre

Alrededor de 200 personas se congregaron afuera del albergue de Homestead para menores migrantes este domingo para exigir que el gobierno de Trump cierre el centro y reúna a los niños con sus familias.
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Alrededor de 200 personas se congregaron afuera del albergue de Homestead para menores migrantes este domingo para exigir que el gobierno de Trump cierre el centro y reúna a los niños con sus familias.

Más de 200 manifestantes no dejaron que las torrenciales lluvias impidieran su misión y protestaron el domingo en la tarde frente al Albergue de Homestead para Menores Migrantes Sin Acompañantes, para exigir al gobierno de Donald Trump que cierre el controversial centro de detención y permita la reunificación de las familias de inmigrantes.

La protesta durante el Día del Padre fue particularmente emotiva para Miguel Brito, un inmigrante guatemalteco que lleva 15 años viviendo en esta ciudad del sur de la Florida.

Rodeado de la energía de los activistas que gritaban consignas como “¡Los vemos; los queremos!”, y alzaban pancartas mientras marchaban, Brito caminaba cabizbajo con una sombrilla para protegerse de la fuerte lluvia. Su rostro reflejaba la tristeza de pensar en el dolor que podían sentir los padres y madres inmigrantes separados de sus hijos. No dejaba de pensar en sus dos hijos, uno de 2 años y otro de 7 meses, los cuales dejó en su casa con su esposa para él pudiera participar en la manifestación.

“Me pongo triste como si fuera mi propia familia, por eso estoy aquí”, dijo Brito, de 35 años, tras expresar que desea que los niños que están en el albergue de Homestead pronto regresen con sus familias.

Decenas de personas de todas partes del país viajaron al sur de Florida este fin de semana en conmemoración del Día del Padre para manifestarse en contra del centro de detención, que está ubicado al suroeste del Condado Miami-Dade y que pertenece al Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Uno de ellos fue David Nurenberg, que usó las millas que se tenía guardadas con su aerolínea para viajar de Boston a Miami el viernes por la noche.

“Nosotros somos privilegiados porque podemos estar juntos como familia”, explicó Nurenberg, un maestro de inglés de 42 años. “Decidí que quería usar ese privilegio para reunirnos el lunes para el día del padre y pasar el domingo con estos niños en Florida que no son privilegiados”.

Dijo que planea ir a cenar con sus hijos, de 8 años y 5 años, el lunes por la noche y enseñarle las fotos de la manifestación y hablarles sobre por qué no estuvo con ellos el domingo.

El centro de Homestead es el único refugio de su tipo que queda abierto en el país. En enero las autoridades federales cerraron uno similar que estaba ubicado en Tornillo, Texas. Hay casi 1,300 niños de entre 13 y 17 años, originarios de Centroamérica, que viven en el centro de Homestead ahora, pero el gobierno anunció en abril que expandirá su capacidad para alojar hasta 3,200 inmigrantes.

Más de una docena de grupos activistas y de diferentes religiones organizaron el evento el domingo, que duró alrededor de tres horas. Este es el segundo año en que manifestantes protestan para esta fecha. El año pasado, en el Día de la Madre en mayo también protestaron unas 300 personas.

Algunas familias fueron juntas. Tamar Campbell, una española de 31 años, dijo que su esposo le pidió que pasaran su día juntos ahí, así que ambos llevaron a su hijo Amos, de 1 año, en un coche de bebés, y a Micah, de 4 años, que se divirtió saltando en los charcos.

“Decidimos que era bueno enseñarles que hay cosas por las que tenemos que juntarnos con los demás y levantar la voz por los que no pueden hablar por ellos mismos”, dijo Campbell.

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