Sur de la Florida

Aspirantes demócratas no logran entrar al albergue de menores migrantes de Homestead

La candidata presidencial demócrata Elizabeth Warren rodeada por periodistas mientras tanta de entrar al Albergue Temporal de Menores Migrantes de Homestead, Florida, en una imagen del 26 de junio de 2019.
La candidata presidencial demócrata Elizabeth Warren rodeada por periodistas mientras tanta de entrar al Albergue Temporal de Menores Migrantes de Homestead, Florida, en una imagen del 26 de junio de 2019. dvarela@miamiherald.com

La nueva visita obligatoria en el sur de la Florida por parte de los aspirantes demócratas a la presidencia en 2020 es un lugar tan reservado que la mayoría no tiene oportunidad de poder entrar.

Excepto el Adrienne Arsht Center for the Performing Arts, ningún lugar de Miami recibirá más atención de los candidatos campañas esta semana que el centro de detención de Homestead para niños migrantes, el mayor albergue para menores solos en el país.

Solamente el miércoles, la actriz y activista Alyssa Milano y la esposa del senador federal Bernie Sanders se presentaron en el albergue, seguidos de la senadora Elizabeth Warren y dos autobuses llenos de partidarios. Unas horas más tarde fueron la senadora federal Amy Klobuchar. A todos les negaron la entrada, igual que le ocurrió al representante californiano Eric Swalwell el martes. A pesar de eso, se espera que el ex representante texano Beto O’Rourke; Pete Buttigieg, alcalde de South Bend, Indiana; Julián Castro, ex secretario del Departamento de Vivienda, y las senadoras Kamala Harris y Kirsten Gillibrand, así como la autora Marianne Williamson, traten de entrar al lugar más adelante esta semana.

Solamente los legisladores federales tienen alguna oportunidad de entrar, debido a una estricta norma federal que limita el acceso a la instalación. Pero observar a los niños dentro del albergue y evaluar la atención que reciben no es el punto.

Para los candidatos presidenciales, el único albergue temporal para menores extranjeros en el país es el fondo perfecto para una campaña contra las posturas de línea dura de Donald Trump en materia de inmigración y las fuertes críticas al trato que da el gobierno federal a las familias migrantes. Excepto el muro en la frontera, en Estados Unidos hay pocos símbolos comparables del distanciamiento entre demócratas y republicanos en materia de inmigración.

“Esto está mal”, dijo Warren, quien llegó al lugar el miércoles, con una gorra color naranja similar a la que usan los niños en la instalación. “No hace falta que compañías con fines de lucro que cabildean en Washington mantengan funcionando las políticas de inmigración fallidas porque están ganando mucho dinero”.

Aunque es probable que ninguno de los candidatos pueda entrar al albergue esta semana, dentro hay unos 2,400 adolescentes que esperan noticias de que el gobierno federal les ha encontrado un guardián que viva legalmente en el país para entonces liberarlos. Hasta entonces, estos menores —en su mayoría de Honduras, Guatemala y El Salvador— viven en una instalación que cuesta alrededor de $1,000 millones al año y que opera una compañía con fines de lucro vinculada con un ex jefe de despacho del presidente Donald Trump.

Debido a problemas de financiación —cada menor en el albergue le cuesta al gobierno $750 diarios— los adolescentes no reciben servicios de educación, pocos servicios jurídicos y pocas actividades de recreación financiadas por el gobierno federal. Los demócratas dicen que las condiciones en la instalación del sur de Miami-Dade son peores que las de una prisión federal, caracterización que Caliburn, empresa matriz de Comprehensive Health Services (CHS), que opera la instalación, afirma es “una descripción falsa para engañar al público y anotarse puntos políticos”.

“La verdad es que a los menores en el albergue temporal de Homestead se les da una amplia gama de servicios, como tratamiento médico y asesoría del comportamiento, y ejercicio recreativo”, dijo Tetiana Anderson, portavoz de Caliburn. “El bienestar físico y emocional de todos estos niños es la principal preocupación del albergue”.

Pero la compañía provoca tantas críticas como el albergue mismo.

Warren, quien anunció su visita el martes por la noche durante una reunión pública en la Universidad Internacional de la Florida, está entre los legisladores que han exigido una investigación de las circunstancias en que el general John Kelly, ex jefe de despacho de Trump, integró la junta asesora de Caliburn poco antes que la firma CHS recibiera un contrato sin licitación de $341 millones para seguir operando el albergue. Warren también ha propuesto leyes para prohibir las prisiones y centro de detención privados.

Mientras tanto, la atención sobre el trato de la administración a los menores se intensifica en este momento, al tiempo que John Sanders, comisionado en funciones de Aduanas y Protección Fronteriza, anunció el martes su renuncia tras reportes de que cientos de niños estaban albergados en condiciones insalubres en una instalación de la CBP en Texas. También esta semana el público se horrorizó con una imagen terrible de un padre y su hija de 2 años que supuestamente se ahogaron el lunes en el río Grande tratando de cruzar a Estados Unidos.

“La reforma de las leyes de inmigración debe ser un tema clave en estas elecciones presidenciales”, dijo la representante federal Debbie Mucarsel-Powell, quien representa al distrito más al sur de Estados Unidos, donde está ubicado el albergue de Homestead. “Todos los candidatos a la presidencia en 2020 tienen que visitar el Centro de Detención de Homestead y acompañarnos en denunciar las crueles políticas de inmigración de Trump. Tenemos que colocar a estos menores en hogares e instalaciones seguras y cerrar este centro de detención”.

El Departamento de Salud y Servicios Humanos, encargado de cuidar a los menores migrantes no acompañados, dice que el albergue es una pieza clave de un sistema que tiene que acomodar a una gran cantidad de migrantes y refugiados. La capacidad del albergue —que comenzó a operar a en una antigua instalación de U.S. Job Corps durante el gobierno del entonces presidente Barack Obama— ha sido ampliado tres veces en medio de un aumento sin precedentes en los arrestos en la frontera con México.

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