Sur de la Florida

Policía demoró más de una hora en darse cuenta que una joven estaba atrapada en un auto accidentado

Annie Becerra, quien iba de pasajera en un auto que se llevó una luz roja y chocó en una esquina en West Kendall en noviembre de 2018, quedó atrapada entre el piso y la pizarra durante más de una una hora después del choque sin que los policías la descubrieran.
Annie Becerra, quien iba de pasajera en un auto que se llevó una luz roja y chocó en una esquina en West Kendall en noviembre de 2018, quedó atrapada entre el piso y la pizarra durante más de una una hora después del choque sin que los policías la descubrieran. - Case File

Annie Becerra, una joven madre del suroeste de Miami-Dade, iba en el asiento delantero del pasajero de un Nissan Versa que no respetó una luz roja y se estrelló contra otro vehículo.

De alguna manera, durante más de una hora nadie notó la presencia de Becerra en el vehículo destrozado, incluso mientras la policía empezó la investigación y entrevistaba testigos.

Su antiguo novio y padre de su hija, el conductor del Nissan, quien según los fiscales estaba ebrio, se dio a la fuga tras el accidente pero lo encontraron oculto cerca del lugar. El hombre regresó a su auto destrozado, se sentó en el asiento trasero y se puso a comer pizza. Mientras tanto, los minutos pasaban.

El joven, Freddy Mieryteran, “no dijo nada” que había otra persona en el auto, recordó después un agente de la Patrulla de Carreteras de la Florida (FHP). No fue hasta que el agente comenzó hacer un inventario del lugar del accidente que vio a Becerra “aprisionada entre el piso del auto y la pizarra”.

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Annie Becerra - Facebook

El agente la sacó del auto destrozado, pero ya era tarde. Con graves lesiones cerebrales, Becerra, de 23 años, fue llevada al Kendall Regional Medical Center, donde falleció varios días después.

Según los abogados de la familia, pasó aproximadamente una hora y 5 minutos desde el accidente hasta que descubrieron a Becerra en el auto. “Como resultado, su cerebro siguió inflamándose y al final de costó la vida”, expresaron los abogados de la familia en una carta a la FHP y a la Policía de Miami-Dade.

Ahora los abogados han anunciado oficialmente que demandarán a la FHP y a la Policía de Miami-Dade por negligencia. La FHP declinó comentar, citando la demanda pendiente. La Policía de Miami-Dade no contestó a una solicitud de declaraciones.

Mieryteran, de 21 años, espera juicio por homicidio por ebriedad y otros delitos. El jueves debía ser presentado ante un tribunal penal de Miami-Dade para una audiencia de rutina; su abogado defensor declinó hacer declaraciones.

El terrible caso no se dio a conocer hasta ahora y documentos recién liberados de la Policía y el tribunal ofrecen una narración detallada de lo que sucedió la noche del 30 de noviembre de 2018.

Becerra creció en Cuba y su familia la trajo al sur de la Florida cuando tenía 6 años. Se graduó de la escuela secundaria John A. Ferguson en 2016 y asistió al Miami Dade College con la esperanza de graduarse de terapista para niños discapacitados.

Becerra se inspiró en su hermano menor, que batallaba contra el cáncer desde los 18 meses de edad. “Ella quería trabajar con niños autistas”, dijo su madre, Odalys Fortes.

Tuvo que dejar los estudios cuando nació su hija, que ahora tiene 2 años. Becerra relished her role as a mother, Forte said. “She was so happy with her daughter,” Forte said.

El padre de la niña es Mieryteran, de 21 años, quien fue su novio en la escuela secundaria. El hombre tiene antecedentes penales: en abril de 2018 fue arrestado después que la Policía dijo que se robó una tarjeta de crédito de un auto estacionado, y la usó para comprar dos juegos de video en el Walmart de Sweetwater. Lo condenaron a libertad condicional.

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Freddy Mierytera - Florida Department of Corrections

Los dos tuvieron una relación tormentosa.

Tres meses antes del choque, Becerra presentó una solicitud de orden de alejamiento contra Mieryteran, alegando que el hombre entró a la fuerza a la casa de su abuela por una ventana de la sala. Entre otras alegaciones: Mieryteran le dio un puñetazo en la cara que le dejó un hematoma en un ojo, la quemó a propósito con aceite caliente, la golpeó con los puños, la pateó y la arrastró por el cabello el Día de las Madres.

Pero la solicitud fue desestimada porque Becerra no asistió a la audiencia judicial.

Los dos ya no estaban juntos, pero se veían con frecuencia por la hija común. No se sabe exactamente por qué Becerra estaba con Mieryteran el día del choque.

La noche del 30 de noviembre, Mieryteran conducía el Nissan, un auto alquilado que se había reportado robado. El joven no tenía licencia de conducción válida. Becerra iba en el asiento delantero del pasajero. La hija no estaba con ellos.

Según la FHP, el Nissan iba a exceso de velocidad hacia el este por Kendall Drive, y no respetó la luz roja del semáforo en SW 122 Avenue. El Nissan se estrelló contra un BMW 320i, que a su vez golpeó a otro auto.

Testigos dijeron que Mieryteran se bajó del auto accidentado y se marchó caminando. Un policía de Miami-Dade fuera de servicio a quien varios testigos avisaron, lo encontró oculto detrás de unos arbustos cercanos.

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Annie Becerra, quien iba de pasajera en un auto que se llevó una luz roja y chocó en una esquina en West Kendall en noviembre de 2018, quedó atrapada entre el piso y la pizarra durante más de una una hora después del choque sin que los policías la descubrieran. - Case file

Mieryteran dijo al agente fuera de servicio que “él era la única persona que iba en el auto y que había dejado ‘a la madre de su bebé’ antes del accidente”, según el informe de la Policía de Miami-Dade.

Como la vía es una carretera estatal, la FHP fue asignada al caso. Mieryteran fue llevado al lugar del choque, donde se le vio comiendo una pizza en el asiento trasero del Nissan.

“Él nunca mencionó que alguien más estaba en el vehículo con él”, según un documento oficial.

Al menos cuatro policías de Miami-Dade estaban en el lugar, según reportes policiales.

“La Policía tiene que tener normas y procedimientos claros para inspeccionar los vehículos después de un accidente grave para asegurar que se encuentren a todos los ocupantes. Que la Policía de Miami-Dade y la Patrulla de Carreteras de la Florida no haya inspeccionado el vehículo a tiempo es imperdonable”, dijo el abogado José Raposo, quien también representa a la familia Becerra.

Kyle Viveiros, agente de la FHP, llegó y comenzó a entrevistar testigos. Entonces notó que del Nissan salía olor a marihuana y que Mieryteran hablaba con dificultad. Más tarde se encontraron unas botellas de Heineken dentro del auto, del que salía “un fuerte olor a alcohol”, según una orden judicial para hacerle un análisis de sangre a Mieryteran.

La aguja de velocímetro estaba detenida en 64 millas por hora, en un lugar donde el límite de velocidad es 45 mph, según documentos judiciales.

Paramédicos de Miami-Dade llevaron a Mieryteran a hospital cuando empezó a quejarse de dolores. Fue poco después, cuando el agente Viveiros abrió con trabajo la puerta torcida del pasajero que vio a Becerra “hecha una pelota” en el piso del auto. Entonces la sacó del vehículo.

“Al principio parecía que estaba respirando, porque el vientre se movía normalmente”, escribió en un informe. Los agentes trataron de reanimarla y llamaron a los paramédicos a las 11:43 p.m. Poco antes de la medianoche, Becerra fue ingresada en el Hospital Kendall Regional, donde falleció un par de días después.

Mieryteran pasó poco tiempo en la sala de emergencias. Los agentes de la FHP lo llevaron de regreso al lugar del accidente para interrogarlo. Eran las 4:22 a.m. El hombre hizo dejación de su derecho permanecer en silencio y comenzó a hablar, según la FHP.

Alegó que el auto era alquilado y que el semáforo estaba en amarillo cuando cruzó la intersección. Insistió en que había dejado a “madre de su bebé” en su casa antes del accidente.

Los agentes lo presionaron y el hombre dijo. “Sí, ahora yo mismo me pregunto si fue así”, dijo, según un informe de la FHP.

También insistió en que no había bebido. Una prueba de sangre que le hicieron cuatro horas después del choque mostró que en el momento del examen tenía una cantidad legal de alcohol en el cuerpo, y también grandes cantidades de cocaína, marihuana y Xanax.

Antes que lo ficharan en la cárcel, a Mieryteran lo llevaron a la sede de la FHP. En el auto patrullero “se quedó dormido y roncaba y todo”, escribió el agente Viveiros.

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