Sur de la Florida

Acosta renuncia como secretario federal del Trabajo dos días después de defender acuerdo ofrecido a Epstein

Alex Acosta, el secretario federal de Trabajo, informó el viernes que ha renunciado, seis días después que Jeffrey Epstein, multimillonario acusado de tráfico sexual de menores, fue encausado en Nueva York. La renuncia del también ex fiscal federal del sur de la Florida ocurre una docena de años después de su decisión de otorgar a Epstein un acuerdo de negociación de cargos poco estricto en un caso de delitos sexuales en la Florida.

El presidente Donald Trump se presentó con Acosta en la Casa Blanca a las 9:34 a.m. y dijo que el secretario lo llamó más temprano para decirle que iba a renunciar. Aunque Acosta dedicó el miércoles casi una hora a defender la forma en que manejó el caso de Epstein en el sur de la Florida en 2007 y 2008, Trump dijo que la decisión de renunciar fue del propio Acosta.

“Quiero agradecer a Alex Acosta. Ha sido un excelente secretario”, dijo Trump antes de estrecharle la mano. “Pienso que hizo un gran trabajo [el miércoles]. Hizo un excelente trabajo bajo una gran presión”.

Trump dijo que el segundo de Acosta, Patrick Pizzella, ocupará el cargo de manera interina.

La renuncia sigue a una serie de artículos publicados en el Miami Herald que presentaron el papel de Acosta en el caso de Epstein, y especialmente su aceptación de la exigencia por parte del equipo legal del gerente de fondos de inversión de no informar de la resolución del caso a las tres docenas de víctimas menores de edad que el FBI había identificado.

El sábado pasado, Epstein fue arrestado cuando llegó al aeropuerto Teterboro de Nueva Jersey en su jet privado.

Desde entonces han comenzado a aparecer nuevas posibles víctimas.

Bradley Edwards, abogado que representa a algunas de las mujeres que acusan a Epstein, dijo que la renuncia de este viernes no responde a todas las preguntas que él y sus clientes tienen para el ex fiscal federal.

“Queremos sentarnos con él para que nos explique porque lo hizo”, dijo Edwards, quien agregó que “lo que realmente queremos saber es si alguien más por encima de él ordenó que no se notificara a las víctimas [del acuerdo secreto]. Queremos saber si hubo alguien responsable de esto”.

Acosta, hijo de inmigrantes cubanos criado en Miami y graduado de la Facultad de Derechos de la Universidad de Harvard, lideró la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia bajo el presidente George W. Bush y fue fiscal federal del sur de la Florida. Más tarde fue decano de la Escuela de Derecho de la Universidad Internacional de la Florida antes de ser nombrado secretario federal del Trabajo en 2017.

Pero ahora, a pesar de todos sus logros, quizás Acosta sea recordado más por lo que no hizo.

Acosta era el fiscal federal del Distrito Sur de la Florida a mediados de los años 2000s cuando la Policía conoció acusaciones de que Epstein llevaba niña a su mansión en Palm Beach y les pagaba por desnudarse y darle masajes y por actos sexuales. La Policía, preocupada de que los fiscales estatales fueran a permitirle salirse con la suya, acudieron al FBI. Pero a final de cuentas el despacho de Acosta permitió a Epstein declararse culpable de cargos estatales de prostitución y otorgó inmunidad a él y a otros coconfabulados a cambio de que compensaran a sus víctimas y que Epstein se inscribiera como agresor sexual.

“Los delitos cometidos por Epstein son terribles”, tuiteó Acosta hace unos días, cuando defendió el acuerdo ofrecido a Epstein en 2007, que puso fin a la investigación federal del caso en el sur de la Florida y permitió a multimillonario cumplir solamente 13 meses de prisión en Palm Beach.

“Con las pruebas que existían hace más de un decenio, los fiscales federales insistieron que Epstein debía ir a prisión, inscribirse como agresor sexual, para que todos supieran que era un depredador sexual. Ahora hay nuevas pruebas y testimonios, y el encausamiento en Nueva York ofrece una oportunidad importante para llevarlo de manera más completa ante la justicia”.

Antes que el Miami Herald publicara su serie de reportajes en noviembre de 2018, Acosta no había recibido muchas críticas como miembro del gabinete de Trump.

Pero la controversia sobre Epstein lo cambió todo, cuando legisladores federales comenzaron a exigir su renuncia. Durante los últimos siete días, dos comisiones legislativas lo exhortaron a presentarse para explicar el acuerdo ofrecido a Epstein.

“Salimos de él”, dijo la representante demócrata miamense Donna Shalala al preguntársele sobre la renuncia de Acosta. “Ya era hora. Lo que hizo fue inaceptable como funcionario de cumplimiento de la ley y su justificación fue absurda. Por eso digo que salimos de él”.

La representante federal Debbie Mucarsel-Powell, demócrata por Miami, dijo que estaba claro que Acosta tenía que renunciar una vez que un juez de Miami falló en febrero que la fiscalía federal había infringido una ley que protege los derechos de las víctimas de delitos cuando no informó a las acusadoras del acuerdo ofrecido a Epstein. “Era inconcebible que continuara en ese cargo, a un nivel tan alto, cuando no siguió las reglas cuando era fiscal federal”.

Mucarsel-Powell dijo que la renuncia de Acosta se debe a un cambio cultural en Estados Unidos.

“Hay mucha arrogancia alrededor de los hombres que rodean al presidente y sus funcionarios nombrados”, dijo. “Piensan que pueden salirse con la suya, pero estamos en Estados Unidos, donde nadie está por encima de la ley y la presión fue tal que Acosta se dio cuenta que no podía quedarse en el cargo”.

Hasta hace poco, la situación de Acosta como fiel servidor público republicano había sido una continuación de una larga y exitosa carrera en el gobierno federal y como decano de la Facultad de Derecho de FIU.

Acosta, de 50 años y protegido de la administración de Bush, pareció destinado al éxito desde que era niño. Se graduó anticipadamente de la Academia Preparatoria Gulliver en Miami, para después estudiar en la Universidad de Harvard y llegar al Departamento de Justicia. Fue subsecretario de Justicia encargado de la División de Derechos Civiles entre 2003 y 2005, donde gozó de gran respeto.

Fue nominado y confirmado como fiscal federal del Distrito Sur de la Florida en 2005. El magistrado Samuel Alito, de la Corte Suprema, para quien Acosta trabajó una década antes cuando Alito era juez del Tribunal Federal de Apelaciones del Tercer Circuito, partició en la ceremonia de juramentación del cargo de Acosta.

El regreso de Acosta al sur de la Florida, a pesar de tener raíces aquí, fue recibido con sospechas por algunos fiscales debido a su poca experiencia en casos civiles o penales. Pero Acosta mostró un lado pragmático cuando decidió ganarse a su colegas en la fiscalía federal y agencias federales de cumplimiento de la ley.

Durante sus cuatro años en el cargo, la fiscalía federal del sur de la Florida encausó a importantes figuras de narcotráfico, terrorismo y fraude, como el terrorista José Padilla, el cabildero republicano Jack Abramoff, el torturador liberiano Chuckie Taylor Jr. y los narcotraficantes colombianos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela.

Su despacho también manejó cientos de casos de fraude en los servicios médicos, bancarios y de hipotecas por valor de miles de millones de dólares, como el destacado banco suizo UBS, por establecer cuentas bancarias secretas en paraísos fiscales para clientes estadounidenses que querían evitar el pago de impuestos federales sobre los ingresos.

Acosta también se enorgulleció del encausamiento de casos de tráfico sexual y turismo sexual con menores, así como casos de pornografía infantil en internet.

Pero es el caso de Epstein el que lo persigue hasta hoy.

“Si todavía fuera decano de una facultad de Derecho, nadie lo criticaría tanto”, dijo al Miami Herald David O. Markus, abogado defensor miamense y demócrata. “Pero era miembro del gabinete de Trump. De manera que un mal acuerdo, aunque no fuera algo corrupto, de hace 10 años se usó como pretexto para sacarlo”.

Markus ha defendido anteriormente a Acosta en medio de los efectos colaterales del caso de Epstein, calificándolo de un fiscal “justo y estricto” quien hizo un trabajo “muy bueno” como secretario del Trabajo de Trump.

Desde entonces, Acosta ha defendido el acuerdo ofrecido a Epstein, alegando que fue una decisión difícil que tomó para asegurar que Epstein cumpliera tiempo en prisión y tuviera que inscribirse como agresor sexual. Epstein también tuvo que pagar compensación por daños superior a los $100,000 a cada una de las más de tres decenas de víctimas.

En un artículo de opinión publicado en febrero de 2019 en el Miami Herald, el abogado Jeffrey Sloman, quien fue segundo de Acosta en la fiscalía federal, lo defendió y alegó que muchas de las víctimas de Epstein estaban “aterrorizadas de cooperar [con la fiscalía] contra él [Epstein]”. Sloman ha dicho que el despacho de Acosta trabajó duro para presentar el caso federal contra Epstein, pero tuvo que sopesar las probabilidades del encausamiento contra el potencial de “volver a victimizar” a personas que ya habían pasado por tanto.

“Algunas contrataron abogados para tratar de no presentarse ante un jurado de instrucción. Uno de los testigos clave se mudó a Australia y se negó a contestar llamadas nuestras. También investigamos y discutimos obstáculos legales significativos para llevar a juicio lo que en realidad era un caso local de abuso sexual”, escribió Sloman. “Dicho eso, algunos han sugerido equivocadamente que nuestro despacho se postró ante los abogados defensores caros de Epstein, o peor aún, que sus abogados lograron intimidarnos”

Acosta no ha respondido a solicitudes de entrevista del Miami Herald sobre el caso. Acosta tocó brevemente el caso durante el procedimiento de su confirmación. Durante una audiencia en abril ante el Congreso, alegó que asegurar que Epstein fuera a prisión y quedara inscrito de por vida como agresor sexual era un resultado positivo.

La forma en que Acosta manejó el acuerdo de negociación de cargos de Epstein es objeto de una revisión del Departamento de Justicia.

Alex Daugherty y Michael Wilner, reporteros de McClatchy DC, y Julie K. Brown, reportera de investigaciones del Miami Herald, contribuyeron a este reportaje.

  Comentarios