Sur de la Florida

Después de visitar albergue de Homestead, líderes de Miami-Dade se muestran ‘gratamente sorprendidos’

El alcalde del Condado Miami-Dade y otros líderes locales visitaron el martes el albergue para menores migrantes de Homestead y dijeron que aunque la situación sigue siendo preocupante, se sorprendieron gratamente por su limpieza y lo bien que parecen tratar a los niños.

Los aproximadamente 1,300 menores que permanecen allí, todos de entre 13 y 17 años , duermen en literas con un máximo de ocho personas por habitación. Todos hacían ejercicio suficiente, estaban recibiendo clases y tres comidas decentes al día. Según los visitantes, los baños estaban muy limpios.

“Observé una instalación bien dirigida y pude hablar con los niños al azar”, dijo el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez. “Todos hablan español y todos me miraron a los ojos cuando me dijeron que la comida es buena”.

El grupo que visitó el martes —Giménez, el vicealcalde Maurice Kemp; el director de Emergencias, Frank Rollason, y el director de la Policía condal, Juan Pérez— fueron invitados a recorrer la instalación por Servicios Federales de Protección, la agencia que supervisa la seguridad en el albergue del sur de Miami-Dade.

Giménez dijo que no incluyó la vista en su agenda pública del martes porque no quería convertirla en un evento mediático.

Los líderes condales dijeron que querían observar el centro no solamente para asegurar que tratan debidamente a lo menores durante el tiempo que estén en Miami-Dade, sino para ver qué servicios el condado pudiera tener que ofrecer en caso de incidentes como un incendio o un huracán. Dijeron que pasaron unas cuatro horas en la instalación.

Pérez dijo que la Policía de Miami-Dade se había estado comunicando con el Departamento de Salud y Servicios Humanos, que supervisa el centro, para ayudar con las manifestaciones y otros eventos. El jefe policial dijo que su principal preocupación es la seguridad de los menores y del personal. Y se hizo eco del alcalde sobre las condiciones que observó en la instalación.

“Muchos jóvenes cruzaron la frontera sin acompañantes y es triste”, dijo. “Pero con los que hablé estaban contentos y de buen humor”.

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Juan Përez, jefe de la Policía de Miami-Dade. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

Defensores de los niños visitaron el centro, acompañados de los comunicación. Varios candidatos demócratas a la presidencia que estaban en la ciudad para los debates de la primaria demócrata también se presentaron en el lugar.

Pero a diferencia de algunas de las instalaciones de Aduanas y Protección Fronteriza que albergan a adultos y familias a lo largo de la frontera con México, los niños detenidos en Homestead no se habían quejado de falta de comida, mala higiene o tener que dormir en el suelo en espacios parecidos a jaulas.

De hecho, cuando comenzó la temporada de huracanes, el Departamento de Salud y Servicios Humanos dejó de enviar menores a la instalación y redujo la cantidad en la instalación a la mitad, de 2,700 a 1,300. Los niños que han salidos del centro se han reunido con patrocinadores o han sido trasladados a otros refugios. A finales de mayo, el Miami Herald informó que el centro no tenía un plan para la temporada de huracanes.

Giménez dijo que tuvo la oportunidad de hablar con los trabajadores de caso en Homestead, muchos de los cuales le mostraron fotos y notas de agradecimiento que le dejaron los niños que se han marchado. Giménez dijo que los menores duermen en literas con un máximo de ocho personas por habitación, y los varones están separados de las hembras, al igual que los de 17 años del resto de los menores.

“Mientras estén en Miami-Dade queremos asegurarnos de que cuenten con todos los servicios que necesiten”, dijo el alcalde.

Por su parte, el jefe policial Pérez dijo: “Es difícil describir la situación porque, en definitiva, son menores que han sido separados de sus padres. Pero dadas las circunstancias, estoy más que satisfecho con lo que vi”.

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