Sur de la Florida

La comunidad judía de Miami conmemora el 25 aniversario del atentado de la AMIA

David Harris, CEO del American Jewish Committee, toma la palabra en el evento conmemorativo al atentado de la AMIA.
David Harris, CEO del American Jewish Committee, toma la palabra en el evento conmemorativo al atentado de la AMIA. Cortesía/AJC

En la mañana del lunes 18 de julio de 1994, exactamente a las 9:53 AM, un terrorista detonó un coche bomba dentro del edificio de la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina) en pleno centro de Buenos Aires. La explosión demolió el edificio, mató a 85 personas, hirió a otras 300 y originó una saga legal que duró décadas y que, en lugar de llevar a los responsables ante la justicia, solo expuso la incompetencia y la corrupción en los más altos niveles del sistema judicial argentino.

El martes por la noche, casi 25 años después de la destrucción del edificio de la AMIA, miembros de la comunidad al centro de ese ataque —la población judía de Argentina, la más grande de América Latina— se reunieron en un evento conmemorativo en el campus de Beth Torah Benny Rok en Miami. A ellos se unieron representantes de más de 50 organizaciones judías del sur de la Florida, así como miembros de muchas de las delegaciones consulares de la ciudad, incluidas las de Argentina e Israel. La subgobernadora de Florida, Jeanette Nuñez, también estuvo presente.

Durante toda la noche estuvieron presentes dos emociones: tristeza por las vidas perdidas y frustración por la impunidad de los agresores detrás del ataque, a pesar de la considerable evidencia que vincula la bomba con el gobierno iraní y su grupo proxy, Hezbolá.

A principios de este año, se llevó a cabo una condena en el caso de AMIA (dos funcionarios argentinos, incluido un ex juez federal, fueron encarcelados por encubrir pruebas), pero los orquestadores principales del ataque siguen en libertad, a pesar de que Interpol haya emitido al menos nueve órdenes de arresto contra funcionarios iraníes.

“Como rabino, participé en más de 20 funerales de las personas que recordamos hoy, y todavía recuerdo estar en el lugar donde ocurrió el ataque, rodeado de escombros, tratando de identificar los cuerpos antes de que fueran llevados a la morgue”, dijo el rabino de Beth Torah, Mario Rojzman, un nativo de Buenos Aires. “La bomba explota de nuevo cuando nos damos cuenta de la profunda impunidad que rodeaba y aún rodea este caso”.

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La explosión demolió el edificio, mató a 85 personas, hirió a otras 300 y originó una saga legal que duró décadas y que, en lugar de llevar a los responsables ante la justicia, solo expuso la incompetencia y la corrupción en los más altos niveles del sistema judicial argentino. ALI BURAFI AFP/Getty Images

Si bien los rituales de recuerdo y las demandas de justicia se han convertido en una tradición mundial cada año en esta época, en 2019 unas maniobras diplomáticas en Buenos Aires le están dando un significado adicional al vigésimo quinto aniversario del ataque.

Según La Nación, se espera que el presidente argentino, Mauricio Macri, firme el jueves una orden ejecutiva que declare a Hezbolá una organización terrorista, lo que convertiría a Argentina en el primer país latinoamericano en dar ese paso.

La designación es, según La Nación, el producto de una demanda conjunta de los gobiernos de Israel y Estados Unidos. Le permitiría a Argentina aplicar una amplia gama de restricciones políticas y financieras a los miembros de Hezbolá en su territorio.

La designación de Hezbolá coincidirá con una breve visita a Buenos Aires del Secretario de Estado de los Estados Unidos, Mike Pompeo, uno de los principales promotores de la agresiva política en contra de Irán dentro de la administración Trump. Pompeo estará en la ciudad el viernes para rendir homenaje a las víctimas de la AMIA, así como para participar en una cumbre contra el terrorismo.

En Beth Torah en Miami, la noticia de que Argentina estaba a punto de declarar oficialmente a Hezbolá como un grupo terrorista provocó un gran aplauso.

“Quiero agradecer al presidente Macri por seguir adelante y declarar a Hezbolá una organización terrorista”, dijo Rojzman, el rabino, quien también llamó a la mayor oposición de Macri en su próxima campaña de reelección —el equipo de la ex presidenta Cristina Kirchner, cuyo posicionamiento geopolítico alineó al país con Teherán durante su administración, y Aníbal Fernández, que se postula como presidente— “dos amantes de Hezbolá y enemigos de Israel”.

El American Jewish Committee (AJC), una organización mundial de defensa judía, organizó el evento del martes por la noche. Juan Dircie, su Director Asociado para National Latino Outreach, explicó por qué la designación de Hezbolá fue un tema de conversación tan recurrente.

“Hezbolá opera libremente en la región. Tenemos claramente la relación entre Hezbolá y Venezuela, con lo cual Hezbolá es hoy un actor en la región”, dijo. “Seguir dándoles un mensaje de impunidad es muy peligroso”.

Para Dircie, obtener justicia para la comunidad judía de Argentina, por más que se demore, no es solo una manera de rendir homenaje a las víctimas de AMIA. También es necesario para disuadir posibles ataques futuros.

“La falta de justicia nos hace un soft target, y claramente un punto de vulnerabilidad”, dijo. “Porque los países que no pueden responder con justicia son países que lamentablemente tienen un futuro incierto. Esa es la realidad.”

Entre las personas en la multitud en Beth Torah estaba Lidia Starobisky. Estaba en Buenos Aires cuando explotó la bomba, en un consultorio médico, pero ha estado viviendo en los EEUU por casi 20 años.

“Desde que vivo acá todos los años vengo. Porque para mi es una obligación moral estar”, dijo. “Aca la comunidad latina empezó a enterarse y los argentinos les empezamos a contar y se integraron muy bien. Tienen que saber. Son cosas importantes”.

Para el argentino Gastón Bogomolni, que también asistió al evento, el ataque de la AMIA fue personal.

“Tenía 16 años y los recuerdos son atroces. Como en muchas de las casas estando cerca o lejos fue una bomba fuerte. Hubo un retumbo [que se sintió en] las paredes y las ventanas. Mi hermano en ese momento estudiaba en la facultad económica a la vuelta de la AMIA y varios conocidos fueron asesinados”, dijo. “Apenas sucedió eso salimos todos al socorro, a los escombros a ayudar”.

Esos recuerdos dolorosos regresan cada vez que Bogomolni se encuentra de regreso en Buenos Aires y en el nuevo edificio de la AMIA. Pero todavía tiene esperanzas de que haya justicia.

“La esperanza siempre está ahí. No hay que bajar los brazos”, dijo. “En un momento siempre se va a hacer justicia”.

A principios de esta semana, la Cámara de Representantes aprobó una resolución, presentada por el congresista del sur de la Florida, Ted Deutch, que condena el ataque al centro de la AMIA.

“Veinticinco años después, el antisemitismo continúa amenazando las vidas de las comunidades judías en toda América Latina, en todo el mundo e incluso aquí en los Estados Unidos”, dijo Deutch en el seno de la Cámara. “Con esta votación, el Congreso honra a las víctimas de este horrible ataque [...] y exige la plena rendición de cuentas de los responsables. Ha pasado demasiado tiempo”.

Lautaro Grinspan is a bilingual reporter at the Miami Herald and el Nuevo Herald. He is also a Report for America corps member. Lautaro Grinspan es un periodista bilingüe de el Nuevo Herald y del Miami Herald, así como miembro de Report for America.
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