Sur de la Florida

El atractivo de la silueta curvilínea y un robo espectacular impulsan mercado negro de fajas para mujeres

El mercado negro de fajas para mujeres

Un robo de fajas valoradas en $2 millones en un almacén de Miami ha impulsado el mercado negro de este producto. una pieza de ropa interior muy popular.
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Un robo de fajas valoradas en $2 millones en un almacén de Miami ha impulsado el mercado negro de este producto. una pieza de ropa interior muy popular.

Como la silueta curvilínea popular en Miami no es cosa fácil de lograr para muchas mujeres, las tiendas y boutiques desde Doral hasta la Calle Ocho venden una gran cantidad de esa prenda de ropa interior que afina y da forma a la figura femenina: la faja.

“Cintura pequeña. Caderas pronunciadas. Un buen derriere. Muchas mujeres buscan esa figura”, dijo Asanyah Davidson, presidenta del Miami Fashion Institute del Miami Dade College. “Es un gran negocio”.

De hecho, es un negocio tan floreciente que el sur de la Florida hay un mercado negro cada vez más dinámico de fajas, alimentado por un robo espectacular que todavía no se ha solucionado.

Los ladrones se centraron en un destacado proveedor de fajas de West Kendall, Premier International Group. Cortaron la alarma, perforaron el techo, bajaron 20 pies por los anaqueles y dedicaron toda la noche a vaciar el almacén.

Se llevaron 34,000 fajas de alta gama hechas en Colombia con un valor de venta de $2 millones. El robo, que ocurrió el año pasado pero que se da a conocer ahora, sigue dando qué hacer. Hasta el momento, siete personas han sido procesadas por tratar de vender bolsas llenas de fajas robadas, pero los autores intelectuales del hecho siguen libres y solamente se ha podido recuperar menos de una cuarta parte de las fajas robadas.

“Es un golpe muy grande”, dijo María Luisa Jiménez, dueña de Premier International. “Uno pensaría que en un lugar como este país, donde hay tanta seguridad, se iban a meter a la fuerza y a robarse el 95 por ciento de la mercancía”.

La faja, una prenda muy común en América Latina, es prima de los ceñidores de antaño, pero más parecida a prendas interiores más modernas como el Spanx. Aunque a lo largo de los siglos ha habido numerosas versiones del corsé —que han torturado a las mujeres con elementos como hueso de ballena y plástico— han perdido atractivo en Estados Unidos.

Sin embargo, en Colombia se fabrican de todos tipos y materiales, como spandex, nylon y latex, y han disfrutado de gran aceptación junto con el dinamismo del sector de belleza y cirugía cosmética en ese país. Esta prenda de compresión es popular entre las mujeres que se recuperan de operaciones de abdominoplastia, más conocida como tummy tuck, liposucción y levantamiento de glúteos, dicen expertos del sector.

Con una cantidad considerable de colombianas, lazos cercanos con el país sudamericano y la preferencia de los hispanos por las curvas, Miami ha probado ser un mercado lucrativo de fajas. Celebridades como Kim Kardashian (quien prepara el lanzamiento de su propia línea) y legiones de modelos de Instagram también impulsan el atractivo mercado en todo el país y el resto del mundo.

Giselle Alonso conoció las fajas en 2014, cuando estudiaba Derecho y trabajaba en un bufete de Miami. Un día, a la hora de almuerzo, caminaba por la Calle Ocho, se detuvo en una boutique y compró una.

“Me encantó. Te corrige la postura, te mantiene derecha y te hace la cintura más pequeña”, dijo.

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Giselle Alonso, modelo miamense de Instagram, dirige Shape Waist, una compañía que importa y vende fajas y otras prendas de compresión. Giselle Alonso

Alonso quedó tan impresionada que compró varias directamente a un fabricante colombiano y creó una página digital de ventas, además de anunciar las fajas en Instagram, donde solamente tenía 102 seguidores. Vendió todas las fajas en pocos días. A los pocos meses, dejó los estudios para concentrarse en su nueva compañía, Shape Waist.

Hoy Alonso tiene más de 245,000 seguidores en Instagram y tiene un negocio mayorista que vende más de 25,000 fajas al mes en todo el país. Alonso viaja con regularidad a Colombia, donde las fábricas producen una amplia gama de estilos de fajas.

“Todo lo que yo importo se fabrica en Colombia. He tratado de hacerlo en China, pero no ha funcionado”, dijo Alonso, de 32 años. “Cuando se piensa en fajas, se piensa en Colombia”.

Jiménez, de Premier International, compró su primera faja a principios de los años 2000, después que dio a luz a su primera hija. La entonces agente de viajes también empezó a comprar fajas en Colombia y a venderlas puerta por puerta en Miami, donde la recepción no fue muy buena.

“Mucha gente se reía. Al principio era un mercado exclusivamente dirigido a las hispanas”, dijo. “Pero las mujeres anglo empezaron a reconocer que funciona, y el mercado ha crecido”.

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Un retrato de María Luisa Jiménez y su esposo, ya fallecido, Ricardo Jiménez, adorna la oficina en Premier International Group, en una imagen del 16 de julio de 2019. La pareja fundó la compañía que vende y distribuye fajas y prensa similares. Jennifer King jking@miamiherald.com

Cuando empezó, la fábrica en que compraba las fajas en Colombia solamente producía dos estilos. Ella y su esposo, Ricardo Jiménez (quien falleció el año pasado), compraron la fábrica y la ampliaron en momentos que el interés por esa prenda interior despegaba. Hoy Premier International fabrica 32 estilos —bajo las marcas Lipo Express, SlenderTouch y RenovaSlim— para clientes en todo el país. La compañía también tiene 18 tiendas, casi todas de la marca Fajas y Más.

En su almacén en West Kendall hay costureras especializadas en personalizar las fajas. Pero la instalación está llena de cajas plásticas llenas de fajas. La que más se vende es la Classic Half, que tiene un color de piel natural y se usa con blusas con mangas, faldas y vestidos.

“La faja lo levanta todo”, dijo Bárbara Acevedo, de 25 años, directiva en Premier. “Lo pone todo en su lugar”.

Pero hay muchos modelos más. Los modelos derriere no tienen tela en la parte de los glúteos, y se usan más con shorts o minifaldas, y para las mujeres que se recuperan de un levantamiento de glúteos. La compañía firmó recientemente un acuerdo con un cirujano plástico en Kuwait, quien vende sus productos en el Medio Oriente.

“Es cosa de vanidad”, dice Jiménez del atractivo de la faja. “Queremos parecer delgadas, pero no hacer ejercicio”.

Pero el éxito también ha convertido a la familia Jiménez en objetivo de los ladrones. El robo del año pasado ha sido el mayor hasta ahora, pero no el primero.

En 2011, en el primer almacén de la compañía en West Kendall, los ladrones entraron a la fuerza en medio de la noche y se llevaron 17,000 fajas. Jiménez todavía está molesta y dice que los detectives de Miami-Dade no investigaron mucho. No ha habido arrestos y no se recuperó ninguna faja robada. Tres años más tarde ocurrió lo mismo, pero un avispado policía de Miami-Dade notó un camión sospechoso saliendo del almacén a la 1 a.m. Trató de detenerlo, pero los ladrones huyeron a pie. Las autoridades recuperaron las 13,000 fajas robadas.

The Jiménez mudaron su operación a otro almacén, pero les robaron una tercera y cuarta vez, la última el 10 de marzo de 2018, una vez más a eso de la 1 a.m.

Esta vez, el enorme robo llamó la atención de la Unidad contra el Robo de Carga de la Policía de Miami-Dade, que maneja robos en comercios.

Los Jiménez se comunicaron de inmediato con minoristas en todo el país que venden fagas. Tres días después del robo, uno de los mayores clientes de la empresa, Catherine Fashion, llamó con información urgente. Anthony Nunovero, culpable de falsificación de tarjetas de crédito, se presentó en la tienda, cerca de Miami Lakes, para ofrecer “una gran cantidad” de fajas Lipo Express, dijo la Policía. Su oferta: $35 cada una, menos de los $50 que la empresa normalmente pagaba al fabricante, y mucho menos de los $120 que se cobra a los clientes.

Un empleado de la tienda lo demoró a propósito, diciendo que tenía que preguntarle al dueño. Así las cosas, intercambiaron números de teléfono. Nunovero le envió una foto de una de las fajas. El propietario de Catherine Fashion llamó de inmediato a Jiménez. Daba la casualidad que los detectives estaban en el almacén, y empezaron a preparar una operación encubierta.

“Estábamos en el lugar adecuado en el momento correcto”, dijo la sargento Nicole Donnelly, de la unidad especial de la Policía de Miami-Dade.

Los detectives que observaban desde lejos dicen que Nunovero y otro hombre, Edel Salas Díaz, llegaron a Catherine Fashion y trataron de vender una gran cantidad de fajas en $20 cada una. Los hombres se marcharon para buscar la mercancía en una casa en el vecindario miamense de West Little River.

Los detectives los observaron a ellos y a otras tres personas llevar las fajas a un vehículo.

“Sacaron de la casa un montón de bolsas de basura. Decidimos que una vez sacaran 10 bolsas los íbamos a detener y a buscar una orden de registro”, dijo Donnelly.

Los detectives los arrestaron a todos bajo cargos de negociar con propiedad robada. En el lugar se recuperaron varios miles de fajas.

Dos de los acusados fueron condenados a libertad condicional. Otros dos fueron sometidos a programas para personas que delinquen por primera vez. Los fiscales tuvieron que desestimar las acusaciones contra Nunovero debido a testimonios conflictivos sobre su papel en el acuerdo con Catherine Fashion.

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Miles de fajas guardadas en bolsas de basura en la oficina del abogado defensor miamense Art Taquechel. Las fajas fueron recuperadas por su cliente como parte de una investigación de un robo en West Kendall en marzo de 2018. - Art Taquechel

Pero el caso fue positivo en un aspecto. Uno de los sospechosos, Lázaro Duconge Ruiz, en un esfuerzo por ganarse la buena voluntad de los fiscales, comenzó a recoger y a comprar todas las fajas robadas que pudiera encontrar en la calle. Un día dejó numerosas bolsas de basura llenas de fajas en la oficina de su abogado defensor, Art Taquechel, quien le pidió a la Policía que las fuera a recoger.

“Ocupaban la mitad de mi sala de espera, no tenía dónde colocarlas”, dijo Taquechel. “En todos mis años de práctica nunca me había visto algo así. No tenía idea que hay un mercado para fajas robadas”.

¿Cuántas fajas robadas hay en las calles? Eso no se sabe con certeza, pero según los números de serie, algunas de las fajas Lipo Express devueltas a la Policía fueron robadas a la misma compañía en 2011, dijo Jiménez.

Y siguen apareciendo.

En diciembre de 2018, dos mujeres entraron a la tienda Fajas y Más de Hialeah sin saber que es propiedad de la familia Jiménez, y ofrecieron fajas Lipo Express a $20 cada una.

Los detectives montaron otra operación encubierta. La tienda hizo coordinó la compra de 41 fajas robadas y las dos mujeres regresaron con una bolsa llena de mercancía. Cuando la interrogaron, una de las mujeres admitió que había comprado las fajas en una “cafetería que no se acuerda dónde está” a un “hombre desconocido”.

En total, Jiménez recuperó solamente 7,000 fajas, que en su mayoría están arrinconadas en la parte de atrás del almacén.

“Casi todas se mojaron antes que las recuperáramos. No podemos venderlas, no es higiénico”.

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