Sur de la Florida

Amnistía Internacional critica duramente detención de menores migrantes en albergue de Homestead

HHS publica video sobre albergue para menores de Homestead

El Departamento de Salud y Servicios Humanos liberó este video del albergue de menores de Homestead, donde viven 1,200 menores migrantes.
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El Departamento de Salud y Servicios Humanos liberó este video del albergue de menores de Homestead, donde viven 1,200 menores migrantes.

Citando lo que califica de numerosas violaciones de los derechos humanos, Amnistía Internacional exhortó al gobierno de Estados Unidos a cerrar el centro de detención para menores inmigrantes de Homestead antes que comience el próximo curso escolar en Miami-Dade en agosto.

La organización mundial de derechos humanos publicó el jueves un informe de 41 páginas sobre la instalación de Homestead —la mayor del país para menores migrantes no acompañados— después de recorrer el albergue hace unos días.

“Estados Unidos contempla ciertas protecciones legales para los niños no acompañados porque tienen vulnerabilidades únicas. Estados Unidos está infringiendo sus obligaciones de derechos humanos en el centro de Homestead al mantener a menores no acompañados detenidos indefinidamente”, indica el informe. “Mantener a estos menores en el albergue de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados infringe las obligaciones de derechos humanos de Estados Unidos”, agrega el informe.

Según el Acuerdo Flores de 1997 —que rige la detención, trato y liberación de todos los niños migrantes que llegan a Estados Unidos— la Oficina de Reasentamiento de Refugiados tiene la obligación de liberar a los menores en un plazo de 20 días, plazo que ha sido incumplido numerosas veces. El acuerdo también indica que los menores no acompañados deben ser colocados en “el entorno menos restrictivo posible”, de acuerdo con “sus mejores intereses”.

Homestead “es una instalación preparada para albergar menores”, expresa el informe. “La instalación ofrece atención a gran escala en un entorno industrial en que miles de menores tienen que ajustarse a horarios de actividades altamente regulados, que impiden la atención personalizada y les niegan el grado de libertad adecuada para su edad”, agrega el informe.

“No se debe detener a los niños. Eso nunca es lo mejor para ellos. La detención tiene efectos negativos bien documentados sobre el desarrollo de los menores y puede provocar traumas a largo plazo y discapacidad. Cuando sea necesario detenerlos, tienen que ser como algo de último recursos, durante el menor tiempo posible y en el entorno menos restrictivo posible”.

El Miami Herald ha recorrido la instalación de Homestead tres veces. A los menores se les obliga a usar pulseras de identificación, tienen que caminar de uno en fondo, los identifican por un número en vez de su nombre y el día está estrictamente regimentado, como solamente cinco minutos para ducharse y 10 minutos para llamar a sus familiares una vez a la semana. La instalación está rodeada por un muro alto y patrullas de seguridad las 24 horas del día.

Los menores están separados por género en todo momento y tienen que seguir líneas pintadas en el suelo cuando caminan afuera de los edificios, siempre acompañados por un empleado del albergue. No se les permite abrazarse, ni siquiera entre hermanos.

El informe de Amnistía Internacional expresa que el centro viola los derechos humanos de los menores de varias maneras: “No les ofrecen servicios de interpretación adecuados, servicios insuficientes de gestión remota de casos, servicios inadecuados de educación y un sistema inadecuado para reportar alegaciones de abuso sexual”.

Las supuestas agresiones sexuales se han documentado parcialmente durante los últimos 12 meses, muestran registros. Aunque el director del albergue reportó a Amnistía que sólo hubo una alegación de abuso sexual, el Departamento de Niños y Familias de la Florida le dijo al Herald que la agencia había recibido informes de por lo menos siete alegaciones en el albergue desde el año pasado y al menos otras 15 en dos albergues más pequeños en el sur de la Florida, uno en Miami Gardens y otro en Cutler Bay.

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Varios menores entran a una tienda de campaña en el albergue temporal para menores migrantes de Homestead, Florida, en febrero de 2019. Wilfredo Lee AP

La manera en que las autoridades federales investigan las alegaciones de abuso sexual en el albergue sigue siendo un misterio, porque no las investiga la policía local o el Departamento de Niños y Familias, como sería en cualquier otro caso.

Si la Policía de Miami-Dade recibe una llamada para ir al centro por un supuesto caso de abuso sexual, la seguridad del lugar no les permite entrar, dijo la Policía al Herald.

Pero como el centro de detención está en terrenos federales, los funcionarios dicen que tienen el derecho de no regirse por normas locales ni estatales.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos, la agencia que tiene el contrato con Caliburn, la compañía privada que maneja el albergue, la Oficina de Reasentamiento de Refugiados evalúa todos los reportes de abuso sexual presentados por el proveedor de servicios.

“Cuando es apropiado, la Oficina de Reasentamiento de Refugiados emite medidas o suspende la colocación de menores extranjeros hasta que el proveedor ha abordado las preocupaciones identificadas. [Servicios de Protección a Menores] investiga las alegaciones de abuso sexual según las leyes estatales y el FBI y el Departamento de Salud y Servicios Humanos investiga las alegaciones según las leyes federales”.

Pero esa parte sobre las leyes estatales es parcialmente cierto, según el Departamento de Niños y Familias estatal, que ha indicado repetidas veces al Herald que la agencia “no está autorizada a investigar ninguna alegación ni entrar al albergue”. El HHS declinó entregar al Herald información sobre agresiones sexuales en Homestead.

Homestead abrió inicialmente como albergue de emergencia en 2016 durante el gobierno del entonces presidente Barack Obama, en momentos que se disparó la cantidad de migrantes que llegaban a la frontera. Fue cerrado y posteriormente lo volvieron a abrir en marzo de 2018 con la misma designación de albergue de emergencia.

“El gobierno usa una exención que debe reservarse para situaciones excepcionales, para burlar sus obligaciones a tenor con el Acuerdo Flores para ofrecer servicios con licencia del estado a los niños migrantes”, expresa el informe de Amnistía Internacional. “La operación a largo plazo del albergue de Homestead desafía la designación de albergue temporal de emergencia”.

En días recientes, el albergue ha estado sacando menores de la instalación como preparativo en caso de un huracán. De unos 3,000 menores hace un mes, el jueves había en el albergue 1,100 niños, y fuentes han dicho al Herald que se espera que saquen a cientos más en los próximos días.

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