Sur de la Florida

La nueva ola de inmigrantes en Miami se parece mucho a las anteriores

Los cubanos siguen liderando la comunidad de inmigrantes de Miami-Dade

Del 2010 al 2017, el número de habitantes de Miami-Dade nacidos en Cuba se incrementó en 120,000 --más que de cualquier otro país. En la actualidad, 1 de cada 4 residentes de Miami-Dade nació en la isla.
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Del 2010 al 2017, el número de habitantes de Miami-Dade nacidos en Cuba se incrementó en 120,000 --más que de cualquier otro país. En la actualidad, 1 de cada 4 residentes de Miami-Dade nació en la isla.

Joel Martínez, de 32 años, llegó a Miami desde Cuba por la misma razón que casi todos los cubanos han venido a la Ciudad Mágica desde hace 60 años: buscar una vida mejor.

“En Cuba todos los jóvenes, incluso los adolescentes, quieren irse a otro país porque no ven un futuro”, dijo Martínez, quien estudió Economía en la Universidad de La Habana. “No se puede hacer un plan a cinco o 10 años, así que te vas a otro país. Y Estados Unidos siempre está en primer lugar entre las opciones. Es el país de las oportunidades”.

Lo que hace interesante la historia de Martínez es lo familiar que resulta.

Conozca a la nueva ola de inmigrantes en el sur de la Florida: son muy parecidos a los antes.

“Yo no lo llamaría una nueva ola de cubanos”, dijo Juan Gómez, director de la Clínica Carlos A. Costa de Inmigración y Derechos Humanos en la Universidad Internacional de la Florida. Lo que pasa es que las olas nunca se interrumpieron.

Miami nunca ha tenido una mayor diversidad, con más habitantes nacidos fuera de Estados Unidos. A lo largo de los años, la mezcla ha evolucionado, mientras algunos grupos poblacionales dejan de aumentar, otros creen.

Pero son los cubanos los que siguen a la cabeza de los que llegan a Miami-Dade, según información del Censo de Estados Unidos.

Entre 2010 y 2017, la población de habitantes de Miami-Dade nacidos en Cuba aumentó casi 21 por ciento, aproximadamente 120,000, un alza mayor que la de cualquier otro país de origen durante ese período. Hoy, en Miami-Dade viven casi 700,000 personas nacidas en Cuba. En 2017 este grupo representaba 25.7 por ciento de la población total del condado, en comparación con 23.5 por ciento en 2010. Los nacidos en Cuba eran 48.5 por ciento de los habitantes de Miami-Dade nacidos fuera de Estados Unidos, un alza en comparación con 46 por ciento en 2010.

Y según Wilfredo Allen, abogado de inmigración miamense, la suspensión de la política de “pies secos, pies mojados” apenas ha afectado la cifra.

“Miami sigue siendo el principal destino”, dijo. Aunque algunos cubanos se han ido a vivir a estados como Arkansas, Iowa y Nebraska —así como ciudades secundarias más tradicionales, como Tampa y Nueva New York— “en general Miami es el principal destino”, afirmó.

Por aire y tierra

En 1970, aproximadamente 90 por ciento de la población hispana en Miami-Dade era de origen cubano. Para 1990, la cifra había bajado a 58 por ciento. Y en el decenio que comenzó en el 2000, la población de nacidos en Cuba aumentó solamente 15 por ciento.

En otras palabras, el aumento de 20 por ciento en el decenio más reciente indica que el crecimiento de la población de Miami-Dade nacida en Cuba indica un renacimiento.

Pero esta vez es diferente, de varias maneras.

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Johnny Castillo, de 20 años, compra en Nooo Que Barato, en Hialeah, el 31 de julio de 2019. Castillo llegó a Estados Unidos hace 9 años procedente de Cuba. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

En la era de la política de “pies secos, pies mojados”, los cubanos llegaban por mar. Hoy llegan por avión, y cada vez más, por tierra. Los que llegan por tierra en su mayoría arriban a la frontera entre México y Estados Unidos, donde Ciudad Juárez está muy cerca de El Paso, donde esperan que los autoricen a entrar, dijo el abogado Allen. Muchos son deportados a la isla.

Pero entre los que logran entrar a Estados Unidos, la mayoría termina en Miami, agregó.

“Se sienten más cómodos aquí, se adaptan con más facilidad”, explicó Allen. “Aunque los cubanos se están yendo a vivir a todas partes del país, los recién llegados tienen más probabilidades de que el Servicio de Ciudadanía e Inmigración los apruebe si están en Miami”. Por ejemplo, dijo Allen, a clientes que les han negado un estatus legal en otras ciudades, los han aprobado en Miami.

Guyana, al este de Venezuela, se convirtió en otro punto de cruce después que el gobierno estadounidense mudó de Colombia a ese país el procesamiento de las visas de inmigrante para cubanos en 2018. Desde Georgetown, la capital de Guyana, los inmigrantes cubanos pueden volar directamente a Miami.

“Digamos que ya estoy en Estados Unidos, pero tengo a mi esposa o hija [in Cuba] ay quiero reclamarla”, dijo. “Eso se procesa en Guyana”, dijo Gómez, de FIU.

Para Martínez, el economista, fue más fácil: la familia de su esposa, que ya estaba en Miami, reclamó a la pareja, y tomaron un vuelo directo de La Habana al Aeropuerto Internacional de Miami.

“Mi historia es menos complicada”, dijo.

Un factor clave que ha permitido que la ola de inmigrantes cubanos se prolongue es que, aunque la política de “pies secos, pies mojados” se eliminó en 2017, la llamada Ley de Ajuste Cubano sigue vigente. Esa ley permite a los cubanos que están en Estados Unidos solicitar la residencia permanente si pueden probar que llevan en el país un año y un día.

En el pasado, dice Allen, al aterrizar en Miami muchos cubanos se dirigían directamente a la oficina del Servicio de Aduanas e Inmigración y pedían asilo.

Pero ahora es más probable que los cubanos lleguen a Estados Unidos con visa, esperen el año y un día, y entonces solicitan la residencia a tenor con la Ley de Ajuste. Muchos tienen pasaportes de España, Italia e incluso Alemania, con los que entran al país. Los que ya están en Estados Unidos pueden reclamar a sus familiares, como fue el caso de Martínez.

Aunque algunos cubanos exceden la estancia autorizada por su visa, dice Allen, la Ley de Ajuste les ofrece más opciones para conseguir la residencia que a individuos de cualquier otro país.

Los cambios

La ola más reciente de cubanos ha sido opacada por la cantidad de venezolanos que llegan a Miami-Dade. Entre los países de origen cuyos ciudadanos llegaron al condado en cantidades superiores a los 10,000 este decenio, los de Venezuela son el grupo de aumento más rápido. Entre 2010 y 2017, la población de nacidos en Venezuela establecida en Miami-Dade aumentó 57 por ciento, de unos 39,000 a aproximadamente 61,000.

Pero incluso así, menos venezolanos viven en Miami que colombianos, haitianos y nicaragüenses.

Pero el equilibrio está cambiando.

En momentos que la aguda situación en Venezuela se deteriora aún más, en Colombia se ha estabilizado. Con la firma de un cese el fuego entre la guerrilla de las FARC, así como la expansión de la clase media y el sector tecnológico, la cantidad de colombianos que llega Miami-Dade aumentó apenas 1 por ciento este decenio, y tan recientemente como 2015 mostraba una declinación.

En 2010, los colombianos eran aproximadamente 7 por ciento de la población de Miami-Dade nacida en el extranjero; en 2017 esa cifra había caído a 6.6 por ciento.

Por su parte, los haitianos también siguen llegando. Pero muchos se dirigen más al norte, a los condados Broward y Palm Beach, que en el pasado. Entre 2010 y 2017, la cantidad de haitianos que vive en Broward se disparó 17 por ciento, a más de 80,000, cifra muy similar a los 83,000 que viven en Miami-Dade. El aumento de la población de ese grupo ha sido mayor en Palm Beach: 33 por ciento, a casi 60,000. Aunque la cantidad de habitantes de Miami-Dade nacidos en Haití aumentó 14 por ciento entre 2010 y 2017, su representación en la cantidad de personas en el condado nacidas en otros países no cambió y se mantuvo en 5.8 por ciento.

Entre los habitantes de Miami-Dade nacidos en Centroamérica, el aumento entre 2010 y 2017 fue estadísticamente insignificante. Por ejemplo, la población de los nacidos en Nicaragua bajó Hasta 2017, los centroamericanos eran el 13.8 por ciento de la población de Miami-Dade nacida en el extranjero, en comparación con 16 por ciento en 2010.

Además de los venezolanos, los grupos de nacidos en el exterior de mayor crecimiento entre los nuevos habitantes de Miami-Dade son: los dominicanos, que aumentaron 20 por ciento a más de 41,000; los españoles, con un aumento de 29 por ciento, a más de 10,000; brasileños, con un alza de 24 por ciento a casi 15,000, y ciudadanos del sureste de Asia, que en su conjunto aumentaron casi 20 por ciento, a más de 11,000.

‘La Gran Habana’

En este momento, aproximadamente uno de cada dos habitantes de Miami-Dade nacidos en el vino de Cuba. Pero si han llegado en su mayoría por las mismas razones que olas anteriores, su asentamiento es muy diferente.

Serafín Blanco, dueño de Ñooo Que Barato, una tienda de descuentos y punto de referencia no oficial de Hialeah, lo dice claro.

“Olvídese de La Pequeña Habana. Ahora tenemos La Gran Habana, y se llama Hialeah”.

El asentamiento de cubanos en Hialeah no es nada nuevo. Lo que es diferente ahora: la cifra no muestra señales de bajar. Entre 2010 y 2017, la población de nacidos en Cuba en esa ciudad aumentó aproximadamente 14 porciento, aproximadamente 17,500, a unos 145,000. Hoy, la población de Hialeah de personas nacidas fuera de Estados Unidos está entre las mayores de cualquier ciudad estadounidense: 74 por ciento. Y de esos, aproximadamente 82 por ciento son cubanos.

Y aunque Hialeah es ahora la comunidad con más cubanos en el sur de la Florida, en otra el crecimiento es mayor. La información del Censo muestra que la cantidad de personas nacidas en Cuba y que viven en West Kendall casi se duplicó entre 2010 y 2017, de 8,569 a 15,297.

Además de la geografía, dice Jorge Duany, director del Cuban Research Institute de la Universidad Internacional de la Florida, no hay ninguna característica específica que defina a la actual generación de inmigrantes.

“Es una muestra amplia, son personas de toda condición social”, dijo. La primera ola de inmigrantes cubanos pudo establecer rápidamente negocios profesionales, como bancos. Muchos de la actual generación tienen más probabilidades de estar al volante de un Uber o limpiando una oficina.

“Es una ola de inmigrantes más representativa”, dijo. “Durante los primeros años de la revolución la ola de inmigrantes cubanos resultó ser más selectiva”

A pesar de su título universitario, Martínez tuvo que tomar el primer trabajo que encontró cuando llegó: guardia de seguridad en un patio de camiones en Hialeah. A eso le siguieron otros empleos: portero, supervisor en un concesionario y después cajero. Finalmente, encontró un trabajo de contador, que llevó a su empleo actual como supervisor de cuentas en un hotel local. Martínez dice que gana unos $40,000 al año.

Pero dice que no se hubiera ido a otro lugar que no fuera Miami.

“Los cubanos creen que hicieron [de Miami] una gran ciudad”, dijo. “Para muchos cubanos, aquí se sienten como pez en el agua. El tiempo, el cielo, todo es muy parecido”.

De hecho, dijo, la mayoría de sus alumnos de Economía han terminado en Miami.

“Algunas veces parece que uno conoce a más personas aquí que en Cuba”, dijo.

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