Sur de la Florida

‘Manejó diez horas para ir a matar alguien como yo’: Miami reacciona a la violencia en El Paso

Cuando Emily González y su madre Mayra Flores se mudaron desde El Paso a Miami hace tres meses, ellas pensaban que habían dejado atrás “un lugar muy seguro”.

“Nosotros somos de una ciudad fronteriza, tenemos inmigrantes mexicanos, centroamericanos y sudamericanos”, dijo Flores. “Somos una comunidad acogedora”.

Cuando aparecieron las primeras noticias acerca del atacante en el Walmart de El Paso en la mañana del sábado pasado, Flores y González se precipitaron a sus teléfonos para textear a parientes y amigos en su ciudad de origen, para asegurarse que estuvieran fuera de peligro. Afortunadamente para ellas ninguna de las personas de su entorno estaba entre las 22 víctimas de la masacre.

Pero estuvo muy cerca.

“La cuñada de mi padre estaba en ese Walmart y recibió un disparo en la pierna” dijo González. “Ella está bien pero cuando uno conoce alguien que ha sido afectado, alguien que ha sido lastimado. Todos somos familia. Esto es algo que todavía no logro entender”.

El dolor y la incomprensión aumentaron cuando se supo que la masacre en Walmart no solo fue otro tiroteo masivo, sino que además fue un crimen dirigido específicamente contra la comunidad latina, llevada a cabo por un hombre que manejó 650 millas hacia El Paso con la clara intención de disparar “a la mayor cantidad de mexicanos que pudiera” según un manifiesto racista que las autoridades creen que el asesino publicó en Internet.

“Cuando me enteré de eso yo lo agarré personal porque yo estoy pensando, alguien me odia nomás porque soy latina, porque soy morena, porque hablo con lenguaje. No sabe como soy, no me conoce. Manejó diez horas para ir a matar alguien como yo”, dijo Flores. “No lo puedo creer”.

El martes, las mujeres de El Paso se unieron a políticos locales — incluidos los senadores estatales José Javier Rodríguez y Annette Taddeo — así como a activistas de organizaciones pro inmigrantes y movimientos en favor de la reforma de las leyes sobre armas. En una manifestación frente a la Torre de la Libertad, el grupo hizo un llamado a la acción contra la violencia armada y el nacionalismo blanco, y la amenaza mortal que representan en combinación.

Entre los reunidos el martes estaba Bryan Hernández, presidente de los Demócratas de Kendall. Dijo que el ataque de El Paso se sintió diferente de otros pasados.

“Ya no me afectan tanto estos tiroteos. Recibí la notificación en mi teléfono y pensé ‘otra vez’. Hoy en día, tengo que hacer eso para no volverme loco“, dijo. “Pero luego leí acerca del manifiesto y para mí fue un golpe en el estómago. Mi mamá es de Colombia y mi papá es de Honduras. Algunos racistas también podrían habernos hecho esto a nosotros”.

Adriana Rivera, directora de comunicaciones de Alianza para el Progreso, no leyó el manifiesto porque sabía que “sería demasiado difícil para [ella]”. Pero se había enterado que el documento describe al ataque como “una respuesta a la invasión hispana de Texas.”

“Me emociono con este tipo de retórica”, dijo. “Sabes, soy puertorriqueña. Puerto Rico es parte de Estados Unidos y todos allí son latinos. Entonces, ¿no somos parte del tejido de este país como latinos? No entiendo cómo la gente como él planea deshacerse de todos los latinos en este país”.

Entre los reunidos el martes había una sensación de pérdida por “nuestros hermanos y hermanas latinos”, como lo expresó Hernández. Pero también estaba presente la sensación de que un ataque impulsado por el odio racista podría apuntar a Miami, una ciudad que, como El Paso, es mayoritariamente hispana.

“Esto podría haber ocurrido en Miami y en el futuro también puede ocurrir en Miami”, dijo Rivera, cuyo esposo tiene el mismo nombre que una de las víctimas en Texas. “Si alguien dice,‘Wow, me gusta lo que hizo el asaltante de El Paso, tenía toda la razón. ¿Dónde más podría ir para hacer algo así y matar a muchos hispanos? Miami’”!

Carlos Calzadilla, presidente de Young Progressives of America, está “definitivamente preocupado”.

“Esto es algo que podría suceder en cualquier lugar de los EEUU, especialmente en las comunidades que son mayoría latinas como Miami. Necesitamos luchar políticamente y unirnos porque estos supremacistas blancos quieren eliminarnos“.

Para Calzadilla, la violencia en El Paso fue la manifestación de un sentimiento antiinmigrante que se ha convertido prevaleciente en la era de Trump.

“Este ataque terrorista está relacionado con las políticas de inmigración del presidente Trump, con la deshumanización de las personas en la frontera”, dijo. “Está todo conectado. Trump es un supremacista blanco y ha estado avivando las llamas de odio”.

Al igual que Calzadilla, otros en la manifestación del martes señalaron la retórica del presidente Trump como un factor contribuyente detrás de los asesinatos en El Paso, con una serie de personas mencionando la risa del presidente cuando alguien en un mitin en Florida sugirió simplemente “disparar” a los recién llegados.

“La gente te muestra quiénes son cuando no tienen guión y Trump es el hombre que se rió cuando alguien en la audiencia dijo que hay que disparar a los hispanos. Ese es el hombre que es”, dijo Rivera. “Cuando está leyendo desde el teleprompter, ese es su publicista. Trump es el hombre que se ríe cuando la gente dice que disparen a los hispanos“.

Rivera agregó que Trump ha estresado a su comunidad desde sus primeros momentos como figura política.

“Comenzó a hacer campaña con la retórica sobre los mexicanos como violadores y narcotraficantes y cuando dice que los ‘mexicanos’ sabemos que se refiere a todos nosotros, ¿verdad? Quiero decir, cuando sales de la ciudades mayormente hispanas, entiendes que cuando la gente dice ‘mexicanos,’ también se refieren a ti. Se refieren a todos los hispanos“.

Flores, la mujer de El Paso, reconoce que el racismo no es nuevo. Pero ella dice que este nivel de miedo si lo es.

“Racismo siempre ha habido. Esa es la mera verdad. Desde antes del Presidente Trump siempre ha habido racismo. La diferencia es que ahora tenemos un líder que lo está motivando ese odio, ese racismo, eso de discriminar a inmigrantes. Se ve menos mal. ‘A pues mi presidente es un racista, no está tan mal’”, dijo. “Apenas ganó Trump fue cuando mi mamá empezó a sentirse como que no era aceptada en este país. [...] Ella es mexicana y no se siente segura en la ciudad donde vivimos todas nuestras vidas. Hasta mencionó que quería volver a vivir a México y yo ‘No, ma, estás loca cómo te vas a ir. Está la violencia horrible allá también’”.

Lautaro Grinspan is a bilingual reporter at the Miami Herald and el Nuevo Herald. He is also a Report for America corps member. Lautaro Grinspan es un periodista bilingüe de el Nuevo Herald y del Miami Herald, así como miembro de Report for America.
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