Sur de la Florida

Se espera que el centro de detención de migrantes de Homestead reabra en octubre

A finales de agosto, el Dpto. de Salud y Servicios Humanos informó que "planeaba reducir la capacidad de la instalación de Homestead de 2,700 a 1,200 camas”.
A finales de agosto, el Dpto. de Salud y Servicios Humanos informó que "planeaba reducir la capacidad de la instalación de Homestead de 2,700 a 1,200 camas”. Miami Herald Staff

Se espera que el centro de detención de niños migrantes comience a recibir menores otra vez tan pronto como octubre o noviembre, dicen fuentes federales, aunque la instalación fue cerrada oficialmente hace menos de dos semanas.

Fuentes cercanas a la operación dijeron al Miami Herald anticipa un aumento en la llegada de menores a la frontera con México en algún momento de octubre.

“Homestead no está cerrado. Volverá a albergar a menores, el asunto es cuándo”, dijo un funcionario federal que supervisa la operación, quien señaló que los administradores están estudiando si van a esperar a que termine la temporada de huracanes a finales de noviembre si la esperada ola de menores en la frontera en realidad ocurre.

El 3 de agosto, los pocos cientos de menores que quedaban en la instalación fueron reubicados abruptamente. La evacuación general ocurrió durante un período de cuatro semanas después que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) anunció que ya no enviaría más menores al lugar. Una ola tropical en el Atlántico fue lo que en definitiva provocó la decisión final de trasladar al resto de los menores, según el plan contra huracanes de la instalación.

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Niños migrantes en los terrenos del albergue para menores migrantes de Homestead, en una imagen de junio. Desde entonces todos los menores han sido reubicados. Lynne Sladky AP

En su momento de más actividad, el centro acogió a 3,000 menores, pero la cantidad ha bajado rápidamente a medida que avanza la temporada de huracanes de la Florida. En su último día de operaciones en el centro había 300 niños.

El HHS declinó decir si el centro volvería a acoger menores otra vez. A principios de agosto, la agencia dijo que “planeaba reducir pero retener cierta capacidad de camas en la instalación de Homestead de 2,700 a 1,200 camas en caso de una situación de emergencia”.

Cuando se anunció el cierre de la instalación, funcionarios federales dijeron al Herald que mantendría unos 130 empleados en el lugar para mantenerlo debidamente, aunque esté cerrado. Sin embargo, esta semana el Miami Herald conoció que esos planes han cambiado y que más de 2,500 empleados cambiarán de empleo, aunque otros 1,700 lo perderán.

Rick Beasley, director de CareerSource, una agencia de empleo, dijo que liderará ese esfuerzo, junto con Caliburn, la compañía contratada para dirgir el albergue, para ayudar a los trabajadores que pierden su empleo.

“Por lo que entiendo, van a volver a traer menores. No está cerrado, solamente se ha reducido la capacidad”, dijo Beasley.

El directivo dijo que se celebrará una feria de empleos en los próximos días o semanas. Mientras tanto, miles de empleados siguen yendo al lugar, aunque ya no hay menores en el albergue. El personal dice que dedican su tiempo a los juegos de mesa y a practicar deportes para matar el tiempo.

Caliburn declinó decir por qué los empleados siguen yendo a trabajar y a qué dedican su tiempo.

Homestead era el mayor centro de detención operado con fines de lucro para menores migrantes de todo el país, con 3,200 camas en el momento de más actividad. Como es un “centro temporal de acogida de migrantes” no necesita una licencia estatal.

Fuentes del HHS dijeron al Herald que Homestead no ha solicitado una licencia estatal, un proceso que demora unos seis meses, porque eso significaría que solamente podría acoger a un máximo de 500 menores —el límite de la mayoría de los albergues temporales— y que la agencia necesita esa flexibilidad en caso de una emergencia.

En los últimos meses el gobierno enfrentó fuertes críticas en todo el país por parte de legisladores locales, estatales y federales, así como de activistas que se oponen a la detención de menroes, especialmente en albergues sin licencia, donde el costo de su acogida es mucho mayor y el tiempo que pasan allí tiende a ser mucho mayor.

Las instalaciones permanentes son menos costosas. Un albergue temporal cuesta al gobierno un promedio de $775 diarios por niño, mientras que un albergue permanente le cuesta unos $250 diarios por menor.

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