Sur de la Florida

Las amenazaron con despedirlas por hablar en español, dicen enfermeras de Florida

Siete enfermeras puertorriqueñas que trabajan en una clínica del Departamento de Salud estatal en el Condado Polk, en el centro de la Florida, alegan que fueron amenazadas con el despido por hablar español en su centro de trabajo.
Siete enfermeras puertorriqueñas que trabajan en una clínica del Departamento de Salud estatal en el Condado Polk, en el centro de la Florida, alegan que fueron amenazadas con el despido por hablar español en su centro de trabajo. NYT

Siete empleadas puertorriqueñas, en su mayoría enfermeras, del centro de la Florida denunciaron que las amenazaron con el despido por hablar español en el centro de trabajo, reportó Channel 8 News.

El grupo conformado por cuatro enfermeras, una secretaria y una asistente administrativo que trabajan en la clínica del Departamento de Salud en Haines City, ubicada en 1700 E Avenida Baker, en el condado Polk, dijeron que su trabajo corre peligro por hablar su idioma natal.

“No me siento cómoda. Siento que si hablo español, me están mirando, me van a despedir, van a hacer algo porque estoy hablando mi idioma”, dijo una de las integrantes del grupo a Channel 8.

Según el grupo, se comunican en inglés con los pacientes y otras personas, pero entre ellas conversan en español.

Una enfermera incluso dijo que la contrataron por hablar español ya que, según ella, la mayoría de los pacientes de la clínica son hispanos.

“Fue realmente sorprendente porque nos exigieron que habláramos español con fluidez debido a la cantidad de pacientes bilingües que vienen aquí”, dijo la enfermera Gloria Maunez en un comunicado de prensa enviado por la coalición Respeta Mi Gente.

El incidente ha provocado el repudio de distintas organizaciones que tildaron a este incidente de discriminatorio. La Coalición Respeta Mi Gente, conformado por las organizaciones Alianza for Progress, Boricua Vota, Boricuas de Corazón, Bring it Home, FLIC, Faith in Florida, For Our Future, Hispanic Federation, Misión Boricua, Organize Florida, Puerto Rico Connect y Vote Riders, se reunió el lunes en Davenport, Condado Polk, para ofrecer una rueda de prensa para expresar su apoyo a las siete empleadas, reportó el diario puertorriqueño El Nuevo Día.

En el evento se dió a conocer que Latino Justice, una organización especializada en asuntos legales, está trabajando junto con la Coalición para analizar si hubo una violación de la ley y determinar los próximos pasos a seguir.

Además de contar con la presencia de diferentes organizaciones que abogan por la comunidad latina, el alcalde de Haines City, Morris West, asistió a la rueda de prensa, donde aclaró que la clínica donde trabajan las mujeres, a pesar de ser parte de la jurisdicción, no pertenece a la ciudad de Haines City, según El Nuevo Día.

En una ciudad donde el 38 por ciento de los habitantes son hispanos, el alcalde enfatizó la importancia de la diversidad y su “total rechazo” hacia la discriminación.

“Somos una ciudad muy diversa y no creemos en la discriminación. Estamos listos para ayudar a estas empleadas en las denuncias”, dijo West a el Nuevo Herald.

Por su parte, Marcos Vilar, director ejecutivo de Alianza for Progress, dijo que situaciones como estas cada vez son más comunes en Estados Unidos.

“Hemos visto que bajo el clima actual se están dando casos en contra de la comunidad hispana. Se están desarrollando por la retórica del presidente y otros líderes que participan en una retórica hostil hacia la comunidad latina”, dijo Vilar a el Nuevo Herald.

“Este es un país formado por inmigrantes del mundo, que hablan muchos idiomas. Repudiamos este hecho y queremos que la comunidad sepa que existen organizaciones que están defendiendo en contra de la discriminación”, compartió Vilar.

La Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo, una agencia federal, ha establecido que es ilegal exigir que un empleado hable únicamente inglés, excepto cuando ello es imprescindible para las operaciones del centro de trabajo.

Un representante del Departamento de Salud le dijo a el Nuevo Herald que no han despedido a nadie hasta el momento y que están investigando la situación para determinar lo sucedido.

Rebecca Prinstein grabó con su teléfono el momento en que un empleado de una tienda de UPS en Miami la conminaba a que saliera del establecimiento porque ella estaba hablando en español y no en inglés.

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