Sur de la Florida

Fallece el ex alcalde Maurice Ferré, considerado el padre del Miami moderno

Maurice A. Ferré, el político y empresario de una aristocrática familia puertorriqueña, ampliamente considerado el padre del Miami moderno, falleció en Miami a los 84 años.

Ferré, quien se sometió durante dos años a tratamiento por un cáncer agresivo, falleció en paz rodeado de su familia el jueves en la casa donde vivía desde hace muchos años en Coconut Grove.

En los frecuentemente tumultuosos 12 años que fue alcalde de Miami, de 1973 a 1985, Ferré implementó una nueva visión para la ciudad —entonces una pequeña ciudad sureña que batallaba con la persistente segregación racial, afectada por la cantidad de personas que se mudaban a los suburbios y a punto de una transformación debido a la llegada de un número sin precedentes de refugiados cubanos— que era convertirla en centro internacional urbano.

En una entrevista con el Nuevo Herald, uno de los seis hijos de Ferré, Maurice Raimundo Ferré, reflexionó sobre el legado de su padre.

“Él dice que no era un gran político, pero yo digo que sí Maurice Ferré fue un gran político, porque fue un político honesto, un político directo que sabía confrontar la situación y cambiar las cosas y sabía que se necesitaba cambiar.

Y eso fue lo bonito de Maurice Ferré”, afirmó.

Añadió que se sintió muy conmovido por el apoyo de la comunidad en Miami, personas que admiraron la obra del ex alcalde en la ciudad.

“Él sabía la importancia del cambio climático, de todas las cosas que eran necesarias y él quería seguir peleando hasta el final de su vida. Estamos como familia muy orgullosos de él... en un momento muy importante, muy doloroso”, dijo.

La nueva concepción de la ciudad que formuló Ferré, recibida al principio con resistencia por una élite cívica y empresarial arraigada, respondía al historial cosmopolita del alcalde y a una visión urbana de las posibilidades de Miami. Esa visión iba desde integrar la fuerza de trabajo de la ciudad hasta impulsar la construcción de edificios altos a lo largo de Brickell Avenue y la internacionalización de los negocios y el comercio, a la vez que se creaba un lugar para el inevitable ascenso del poder político cubano que a final de cuentas lo sacó del cargo.

“Ferré le cambió el rostro a Miami”, dijo Darío Moreno, experto en política local de la Universidad Internacional de la Florida.

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Maurice A. Ferré Damon Higgins The Palm Beach Post

Ferré se mantuvo activo hasta casi el final, hablando y escribiendo en defensa del valor del espacio de parques en el downtown de Miami. Apasionado desde hace mucho tiempo el transporte público, Ferré se inscribió a principios de este año como cabildero, junto con su hijo, de una compañía que fabrica trenes de levitación magnética para una licitación con el fin de ampliar el sistema de transporte público de Miami-Dade.

Después de muchos años fuera de los cargos públicos, Ferré se vio de nuevo bajo los reflectores de la atención hace unos meses, cuando la Comisión de Miami le cambió el nombre al antiguo Parque del Bicentenario, en el downtown de Miami, para que lleve su nombre. Ferré, vástago de una familia que hizo su fortuna en la industria del cemento y la construcción, reconoció que cuando fue alcalde quizás fue exagerado en su entusiasmo por la construcción y la urbanización.

Pero incluso antiguos enemigos políticos lo alabaron durante la ceremonia de cambio de nombre del parque, más notablemente Joe Carollo, actual comisionado de Miami en ex alcalde de Miami, quien expresó su oposición a Ferré en una conferencia de prensa donde debía apoyar su reelección en 1983, con Ferré a su lado, en una de los rechazos públicos más abiertos más notorios en la historia política de la ciudad.

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