Sur de la Florida

Escuelas se adaptan a los nuevos estándares

Julissa Mendoza, Marielys Gutierrez y Erik Obando juegan con ‘Chuchi’, un dragón barbado que es la mascota del salón, en el Miami High Sr. High el viernes, 3 de octubre del 2014 para nota sobre “Un dia en la vida de los estudiantes de Miami High.”
Julissa Mendoza, Marielys Gutierrez y Erik Obando juegan con ‘Chuchi’, un dragón barbado que es la mascota del salón, en el Miami High Sr. High el viernes, 3 de octubre del 2014 para nota sobre “Un dia en la vida de los estudiantes de Miami High.” el Nuevo Herald

A pesar de ser un viernes soleado y caluroso, los estudiantes y maestros de Miami Senior High School parecían estar contentos en sus aulas poniendo los puntos finales a los objetivos de la semana.

La emblemática secundaria fue la escogida por el Distrito Escolar de Miami-Dade para acoger a un grupo de periodistas, invitados por iniciativa de New America Media y de la Fundación Bill & Melinda Gates, para observar cómo transcurre el día escolar desde que se implementaran los nuevos estándares comunes.

Muchos padres aun no entienden qué son y cómo estos estándares comunes de la educación afectarán la educación de sus hijos.

Los estándares comunes – conocidos en inglés como Common Core Standards – son una serie de parámetros que se han ido estableciendo en las escuelas de todo el país a través del año escolar. De éstos se espera que, todos los alumnos, no importa el estado donde estudien, se gradúen con los mismos conocimientos y destrezas críticas y de análisis en las asignaturas claves: matemáticas, idiomas, ciencias y estudios sociales; sin importar la manera en que hayan adquirido el conocimiento de estas asignaturas.

En pocas palabras, lo que persiguen los estándares es unificar el nivel de educación de los graduandos de secundaria para que vayan mejor preparados a la universidad.

Pero ¿qué tan fácil ha sido implementar estos cambios? “No ha sido fácil, en especial con los maestros mayores”, admite Amaris Leal, subdirectora de MSHS, institución que tiene inscritos a 2,967 estudiantes – de los cuales un 99% son hispanos– y emplea a 150 personas incluyendo a profesores y personal paraprofesional.

Según Leal, “hay mejor preparación e instrucciones en cuanto a las destrezas que necesitarán para proseguir hacia la educación superior. Ya no hay una educación segmentada donde todo estaba separado. Ahora que todo está complementado y hay que estar en comunicación y en colaboración con los otros; uno ve ese cambio. Aún conmigo, como profesional, el estar colaborando con otros me ha mejorado tanto en el conocimiento como en la práctica”.

Leal explicó que para ayudar a los maestros y a los estudiantes a acoplarse a los parámetros, se designó a los profesores Jorge Sánchez, Richard Bellón y Marysa Sheren como asesores en ciencias, matemáticas y alfabetización; respectivamente.

“Este es el primer año que se ha implementado por completo, pero nos hemos venido preparando para este cambio”, dijo Leal. Agregó que desde el pasado año han venido trabajando para cambiar la mentalidad de los estudiantes y de los maestros.

De acuerdo a los estándares, ahora son los estudiantes los que llevan la parte más pesada de la clase, tienen que incluir la tecnología, participar y ayudar a diseminar el conocimiento, explicó Leal.

Por su parte, Sheren dijo que ya los estudiantes no están relegados a sentarse y escuchar pasivamente a los profesores. “Ahora los estudiantes tienen que llevar el peso de la clase; es decir, tienen que trabajar más duro sus maestros”, explicó.

“Hoy en día como la información está al alcance de la mano en la internet; ya la función del maestro no es la de dispensar informacion porque ésta ya está disponible”.

En tanto Bellón se refirió a los cambios en los métodos pedagógicos y lo que esto significaba para los maestros veteranos “que no quieren entregar el control, pero se acoplan porque saben que a la larga es mejor para los estudiantes”.

Leal explica que estos estándares comunes son más rigurosos que los anteriores, y que la meta es que los alumnos salgan preparados para entrar a una institución de educación superior.

Sin embargo, el verdadero alcance de los estándares comunes aún no ha sido cuantificado ya que, según explica Leal, las evaluaciones no son sino hasta mayo del 2015, y el año escolar apenas tiene un poco más de dos meses de haber comenzado.

Sin embargo, todos los alumnos y profesores que hablaron con el Nuevo Herald se mostraron optimistas ante la implementación del nuevo método. Y a juzgar por los alumnos, estos aprecian el cambio en la forma de enseñar.

Xavier Suárez, profesor de lectura del 10mo grado, está complacido que a sus estudiantes hoy en día se les está enseñando cómo llevar un debate sano y a demostrar sus puntos de vista tanto en lenguaje hablado como por escrito.

Suárez, quien está haciéndole seguimiento a la mejoría de sus estudiantes, dijo que siente que va a haber un gran salto para mejor la próxima vez que los evalúe. “Hoy vino un estudiante y me dijo que se sentía más confiado al probar sus ideas y para hablar; y eso es una mejoría para ellos”.

Agregó que espera que se siga adelante con estos métodos porque “cuando yo fui a la escuela, mis profesores me enseñaron a escribir, pero eso no les pasa a todos los alumnos”.

Asimismo espera que otros profesores tengan en mente que esto no es solo por cumplir con los mandatos federales, que esto es para ellos (los estudiantes) y porque es realmente bueno para ellos.

Dentro del aula de Suárez, los alumnos están divididos en pequeños grupos y trabajan cada uno en una parte diferente del análisis de la lectura. Uno de estos grupos estaba conformado por Ashley Martínez, de 16 años; Nicole Granatiempo, de 15 años; y Daniela Avila, de 15 años. Ellas dijeron que les gustaba como se desarrollaba la clase porque cada una aprendía a como demostrar su punto de vista a las otras.

Leal dice que ya es posible percibir los cambios gracias a situaciones específicas donde se nota el desarrollo en el estudiantado.

“Les estamos diciendo no solo lo que deben aprender sino por qué lo tienen que aprender. Los estamos llevando a un nivel donde pueden desarrollar la parte analítica de las matemáticas, de las ciencias; y ser capaces de explicar el proceso mental que los llevó a alcanzar una respuesta en particular. Así que si hay un cambio que se puede ver”, dijo.

“Este es el primer grupo de estudiantes de los que se espera un alto nivel de análisis y puede que con los alumnos se sienta poco fluido pero para eso está la instrucción”, agregó Leal.

Por su parte Bellón, el asesor de matemáticas, dijo que era importante que ya no estuvieran aprendiendo en solitario sino que comenzaran a colaborar entre ellos.

“Los chicos están trabajando en colaboración entre ellos; lo que es importante en la fuerza laboral de hoy en día. Cuando los chicos están trabajando en equipo – especialmente con las barreras que tienen como lo es el inglés como segundo idioma – aprenden a rebotar ideas entre ellos. Ahora en matemáticas nos estamos alejando de la competencia y la confrontación. Ahora en matemáticas hay bastante que leer lo que es un poco difícil; y en estas lecturas es lo que se basa la diferencia”, dijo Bellón.

“Y dicho esto cuando ellos entran en el mercado laboral, estamos colaborando más como asesores que como maestros. Podemos juntar esfuerzos entre los asesores y desarrollar estrategias que puedan usar”, agregó Sheren.

Los nuevos estándares comunes de Florida requieren que tanto maestros como estudiantes cooperen entre ellos y que trabajen de forma más cercana.

“Los cambios implementados en las aulas ahora van a rendir dividendos en el futuro de los estudiantes, no solo en la educación superior sino en el mercado laboral del siglo XXI”, dijo Bellón.

 

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