Sur de la Florida

Dentistas cubanos llegan a Miami tras odisea migratoria

Julio César Alfonso, presidente de Solidaridad sin Fronteras (segundo de der. a izq.), posa con los dentistas Oddy Ginarte, Raquel Lobato y Martha Martin, el martes en el Aeropuerto Internacional de Miami.
Julio César Alfonso, presidente de Solidaridad sin Fronteras (segundo de der. a izq.), posa con los dentistas Oddy Ginarte, Raquel Lobato y Martha Martin, el martes en el Aeropuerto Internacional de Miami. EL NUEVO HERALD

Tras casi cuatro meses de permanecer varados en Colombia, tres dentistas cubanos que habían desertado de misiones internacionalistas en Venezuela llegaron el martes a Miami al acogerse al programa especial de refugio para profesionales de salud de la isla.

Los odontólogos Raquel Lobato, Martha Martín y Oddy Ginarte, llegaron de Bogotá la tarde del martes y fueron recibidos por familiares, activistas y periodistas que acudieron al Aeropuerto Internacional de Miami.

“Me parece mentira haber llegado a Estados Unidos”, dijo Ginarte, un dentista de 28 años nacido en la provincia de Granma. “Había perdido las esperanzas de llegar aquí, pero felizmente nuestro caso fue dado a conocer públicamente y mucha gente nos apoyó para hacer realidad nuestro sueño”.

Entre marzo y abril, cuando en diferentes momentos los dentistas estaban a punto de abordar sus vuelos a Miami, sus visas estadounidenses les fueron canceladas sin mayor explicación.

El caso de los tres odontólogos fue revelado por el Nuevo Herald en junio y de inmediato un grupo de cinco congresistas, la mayoría cubanoamericanos, expresaron su preocupación y solicitaron la ayuda de las autoridades migratorias.

Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y Carlos Curbelo, legisladores cubanoamericanos del sur de la Florida, así como Albio Sires, cubanoamericano de Nueva Jersey, y Jeff Duncan, republicano de Carolina del Sur, enviaron cartas al director del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS), León Rodríguez, y al embajador de Estados Unidos en Colombia, Kevin Whitake para encontrar una solución al caso.

CRUZADA SIN DESCANSO

El presidente de Solidaridad sin Fronteras (SSF), Julio César Alfonso, agradeció la mediación de los parlamentarios y de los medios de comunicación para iniciar una cruzada para que “las autoridades migratorias tomaran cartas en el asunto”.

Establecida en Hialeah, SSF es una organización que abogó para que el Departamento de Estado creara en el 2006 el Cuban Medical Professional Parole, una autorización especial de ingreso a Estados Unidos de profesionales la salud de origen cubano que se encontraban en terceros países.

“Estamos contentos de que todo haya salido bien”, dijo Alfonso tras darles la bienvenida a los tres dentistas en el aeropuerto. “Pero nuestro trabajo tiene que seguir adelante porque hay varios médicos cubanos que están a la espera de sus visas estadounidenses luego de abandonar las misiones [internacionalistas en terceros países]”.

César Ramírez, trabajador social del Servicio Mundial de Iglesias, dijo que esa organización gestionará la ayuda temporal económica a los tres dentistas.

De ese grupo, Ginarte es el único que no tiene familiares en Estados Unidos por lo que, luego de tramitar su permiso de trabajo, el Servicio Mundial de Iglesias le gestionará su traslado a una ciudad aún por determinar.

Ramírez también indicó que Lobato se establecerá en Las Vegas, donde su madre trabaja como empleada de limpieza. En el caso de Martín, ella permanecerá en Miami donde reside su esposo Henry Barzagá, quien desde hace unos meses trabaja en una barbería del suroeste del Condado Miami-Dade.

“Aún no puedo creer que llegué a Estados Unidos”, dijo Martín tras abrazar a su esposo y a su sobrino Christopher Rojas, de 10 años. “Lo que hemos pasado no ha sido fácil, pero felizmente, al final, todo ha salido bien”.

UN LARGO CAMINO

Martín, camagüeyana de 24 años, había abandonado en enero la misión médica del municipio venezolano de Cabimas, en el estado Zulia, y llegó a Bogotá para presentarse ante la embajada estadounidense con sus documentos para acogerse al programa de visas.

Casi dos meses después, Martín fue notificada sobre su aprobación para el programa de visas. Luego acudió a la embajada, entregó su pasaporte y un par de días después se lo devolvieron con la visa estadounidense. Poco después, compró un pasaje aéreo a Miami por $590 para el 30 de marzo. Sin embargo, ese día, cuando faltaba poco para abordar, una supervisora de la aerolínea le informó que le habían cancelado la visa intempestivamente.

Historias similares padecieron Ginarte y Lobato.

“Felizmente pudimos superar esa etapa tan dolorosa”, dijo Lobato. “Hoy me siento muy contenta y dispuesta a luchar para hacer realidad mi sueño de estudiar mucho para volver a ejercer mi carrera”.

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