Sur de la Florida

Cubana gana en Corte Federal, evitará deportación y será residente de nuevo

La cubana Rosa González conversa con su abogado de inmigración Eduardo Soto. Una corte federal en Miami emitió un veredicto a su favor, evitando su deportación y ordenando la restauración de su residencia permanente.
La cubana Rosa González conversa con su abogado de inmigración Eduardo Soto. Una corte federal en Miami emitió un veredicto a su favor, evitando su deportación y ordenando la restauración de su residencia permanente. el Nuevo Herald

Rosa González expresó felicidad el lunes luego de enterarse que las autoridades de inmigración no la van a deportar a Cuba y que le van a reintegrar la residencia permanente que le quitaron previamente por haber utilizado un pasaporte estadounidense para llegar a Miami.

“Estoy bien feliz”, dijo González, de 42 años, durante una entrevista en la oficina de su abogado de inmigración, Eduardo Soto.

La acción de una corte federal en Miami ordenó a la agencia de inmigración a restaurar la residencia a González, marcando así el posible final de un complicado caso que puso a la mujer al borde de la deportación —en momentos en que millares de cubanos temen que pronto podrían ser expulsados a la isla de la cual huyeron.

Más de 34,000 cubanos que viven en Estados Unidos tienen órdenes de deportación emitidas por jueces de inmigración después de que muchos de ellos fueran condenados por delitos. Ese no es el caso de González, aunque si le habían revocado la residencia debido al uso del pasaporte estadounidense.

A raíz de la normalización de relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la mayoría de estos cubanos tienen ahora temor de que eventualmente vayan a ser expulsados si es que ambos países llegan a un acuerdo migratorio que contemple las deportaciones.

“Yo estaba mortificada por esa situación”, dijo González.

VIAJE A COSTA RICA

La odisea de González comenzó hace 11 años, cuando ella y su hijo Rubén, de 14 años, abordaron un avión a Costa Rica dejando atrás Cuba —como miles de otros cubanos que no piensan regresar a vivir en la isla.

Meses después González y su hijo abordaron otro avión, esta vez con destino a Miami, utilizando el pasaporte estadounidense que ella destruyó y tiró a la basura al llegar al Aeropuerto Internacional de Miami (MIA) donde se presentaron buscando refugio como cubanos.

Luego que González solicitara residencia al año y un día de estar en Miami, la agencia de inmigración denegó su petición utilizando como argumento el que haya utilizado el pasaporte haciéndose pasar como estadounidense para poder abordar el avión a Estados Unidos desde Costa Rica. Al mismo tiempo, las autoridades migratorias le informaron que la habían puesto en proceso de deportación, dijo González.

Fue después de esto que González se puso en contacto con Soto, el abogado de inmigración en Coral Gables.

Soto persuadió a las autoridades migratorias a cambiar de parecer. La agencia de inmigración eventualmente otorgó a González su tarjeta verde de residencia —con una fecha retroactiva al 2006 cuando inicialmente la solicitó.

Esto, sin embargo, no marcó el final de la historia.

SOLICITUD DE CIUDADANÍA

Cuando solicitó la ciudadanía, la agencia de inmigración de nuevo denegó su petición citando otra vez como razón el uso del pasaporte, dijo González. Al mismo tiempo su residencia fue revocada.

Si un extranjero utiliza un pasaporte estadounidense para viajar a Estados Unidos haciéndose pasar como ciudadano se considera un delito y lo convierte en un inmigrante inadmisible.

Pero el sitio web de la agencia para refugiados de las Naciones Unidas dice que el uso de documentos falsos es frecuentemente la única vía de escape al exterior para los extranjeros que buscan asilo en otro país, que por ende no deben se castigados por tal ardid.

De nuevo, Soto entró en acción. Presentó una demanda ante el Tribunal Federal y la semana pasada la queja se resolvió en favor de González, restaurándole la residencia.

Soto insistió, en documentos presentados ante la corte, que González no trató de engañar a los funcionarios de control migratorio porque nunca les presentó el pasaporte estadounidense. Solo les mostró sus documentos cubanos y les dijo que deseaba acogerse a la Ley de Ajuste Cubano.

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