Sur de la Florida

Ciudad se une en solidaridad tras asesinato de inmigrante guatemalteco

Micaela López (izq.) y sus hermanos Donald y Mauda López, durante el evento en honor a su hermano asesinado, Onésimo Marcelino López Ramos, en el Centro Comunitario de Júpiter el 18 de septiembre.
Micaela López (izq.) y sus hermanos Donald y Mauda López, durante el evento en honor a su hermano asesinado, Onésimo Marcelino López Ramos, en el Centro Comunitario de Júpiter el 18 de septiembre. El Sentinel

La ciudad de Júpiter aún llora la muerte de Onésimo Marcelino López Ramos, un joven inmigrante de 18 años, víctima de un aparente crimen de odio racial.

López Ramos perdió la vida el pasado 15 de abril, cuando llegaba a casa tras un día de trabajo como cocinero de pizzas en un restaurante italiano. Tres jóvenes, que según la policía andaban “a la caza” de guatemaltecos con el propósito de robarles, se le acercaron con malas intenciones. Onésimo y su hermano Donald trataron de huir, pero sus atacantes los alcanzaron y golpearon al primero con un objeto contundente, matándolo, cuenta el informe oficial.

Los tres sospechosos, Jesse Harris, David Harris y Austin Taggart, ahora están acusados de asesinato en primer grado, agravado por un “crimen de odio”.

El odio, la discriminación e ignorancia es precisamente lo que pretende combatir “One Jupiter” (Un solo Júpiter), una coalición creada a raíz del asesinato del centroamericano.

Con este fin y también para recaudar fondos destinados a la familia López Ramos, los voluntarios del grupo celebraron recientemente una actividad en el centro comunitario de la ciudad costera al norte de Palm Beach.

Somos una comunidad y esperamos que la gente entienda eso. Después del asesinato nos dimos cuenta de que teníamos que invertir nuestro tiempo y recursos en educar a la comunidad y destacar la cultura guatemalteca

David Urieta, director de comunicaciones de El Sol

Con el rostro de Onésimo adornando el afiche oficial de la alianza, One Jupiter celebró una noche de arte y cultura guatemalteca con comida y refrigerios, música, un documental y mucha alegría. Asistieron unas 300 personas, muchos de ellos norteamericanos interesados en conocer más sobre la cultura de sus vecinos centroamericanos. En Júpiter residen unos 8,000 guatemaltecos, según el Censo de EEUU.

“Estoy tan sorprendida que hemos logrado una asistencia tan buena esta noche”, dijo Suzanne Cordero, una de las organizadoras mientras observaba el salón lleno, con algunas personas de pie.

“Esto nos dice que todos somos parte de una comunidad y que tenemos un rol que desempeñar en nuestra comunidad”, agregó Cordero, la directora ejecutiva de The Guatemalan Tomorrow Fund, un grupo sin fines de lucro dedicado a construir escuelas en Guatemala.

El grupo también quiere llevar un programa de “anti bullying” a la escuela secundaria de Júpiter, donde ha habido problemas de hostigamiento contra los estudiantes maya, dijo Cordero.

Después de la muerte de López Ramos, The Guatemalan Tomorrow Fund se unió a otras organizaciones como El Sol Neighborhood Resource Center, el Jupiter Art Committee, el Lighthouse Art Center y el Loxahatchee River Historical Society para lanzar “One Jupiter”. Su objetivo es crear conciencia sobre la diversidad cultural y evitar otra tragedia como la de la muerte del joven.

“Queremos asegurar que otro Onésimo no vuelva a pasar”, dijo David Urieta, el director de comunicaciones de El Sol, un centro dedicado a ayudar a inmigrantes jornaleros y a sus familias.

“Buscamos que los residentes de Júpiter conozcan a sus vecinos de muchos años. Sus hijos van a la misma escuela; las familias van a los mismos supermercados”, agregó Urieta.

“Somos una comunidad y esperamos que la gente entienda eso. Después del asesinato nos dimos cuenta de que teníamos que invertir nuestro tiempo y recursos en educar a la comunidad y destacar la cultura guatemalteca. Para evitar que vuelva a pasar. No estamos diciendo que fue un crimen de odio. Eso es lo que dice la policía. Estaban ‘guat-hunting’, según los reportes. Eso es ignorancia”, añadió Urieta, refiriéndose a un término insultante que se usa para indicar que asaltan y roban a guatemaltecos.

La velada

En una velada unificadora, la gente observaba una exposición de arte con coloridos temas guatemaltecos, algunos pintados por artistas de El Sol. Tomaban un espeso chocolate caliente tradicional de Guatemala, preparado por las hermanas de López Ramos; comían tortillas con guacamole y salsa de queso blanco con chorizo, donado por un restaurante local; y bailaban al son de la Marimba Mayaland, que tocaba música típica centroamericana.

También tuvieron la oportunidad de conocer a la “princesa maya” Delia Maquín Cucul, de 17 años, quien andaba vestida con un traje tradicional de su tribu y una corona dorada, tocada con una enorme pluma.

“Esto es muy bonito”, dijo la joven guatemalteca, ganadora de un certamen en su país. Parte de su premio fue un viaje a Júpiter donde viven muchos de sus compatriotas.

Los asistentes también vieron el documental Brother Towns, sobre la conexión entre el pueblo de Jacaltenango en Guatemala, y la ciudad de Júpiter. El filme trata sobre la migración de ese pueblo y la creación del centro El Sol.

Durante el evento, las presentaciones se hicieron en inglés con un traductor que hablaba en español.

La familia

Onésimo murió frente a su casa de alquiler, cerca del centro comunal en Júpiter, donde vivía con su hermano, Donald López, de 28 años, y sus dos hermanas, Micaela López, de 34, y Mauda López, de 26 años; y sus cuñados y sus cinco pequeños sobrinos (los hijos de sus hermanas).

Los tres hermanos estaban presentes en la jornada de One Jupiter. La familia dice que, a pesar de la tragedia, siente apoyo de parte de muchos residentes de la comunidad.

“Acá los americanos nos han tomado mucho en cuenta” dijo Micaela López, la hermana mayor. “Nos han apoyado económicamente. A veces llega gente a la casa y nos preguntan si necesitamos algo. Muchas veces no sé quiénes son”.

“Siento que Dios no nos deja solos”, agregó.

Micaela fue la primera de la familia en emigrar a Júpiter, en 2001. Poco a poco la siguieron sus hermanos. Onésimo, el menor de la familia, fue el último en llegar, en 2013.

“Vine para tratar de sacar mi familia adelante”, dice Micaela mientras comienza a llorar.

Al preguntarle por qué llora, contesta:

“Me siento mal porque pienso que si yo no hubiera venido, él no hubiera venido acá”.

Donald López recuerda a su hermanito como una persona alegre y sociable, que tenía muchos sueños. Una de sus metas era trabajar unos años más en EEUU, reunir dinero y regresar a Guatemala para cuidar a sus padres. Después de su muerte, sus restos fueron trasladados a Guatemala para el entierro.

“Onésimo se sentiría sorprendido como yo”, dijo su hermano, al ver el salón lleno. “No esperaba que hicieran una exposición en honor a mi hermano; me hace sentir feliz porque mi hermano sería feliz”.

Donald, un obrero de la construcción, estaba con su hermano cuando murió. Dice que Onésimo era el “hermano favorito” de todos sus hermanos. Se alegra de que tantas personas aun lo recuerdan.

“Con todo esto casi no se siente la tristeza, pero cuando uno está solo se pone a pensar y uno se pone triste”, confesó.

Donaciones

La comunidad y las organizaciones involucradas en la iniciativa que busca apoyar a los López Ramos han estado recogiendo dinero para ayudar con los gastos fúnebres.

La familia tomó prestados $5,000 para enviar el cadáver a Guatemala y cubrir los costos de las exequias. Hasta ahora One Jupiter ha recaudado $1,700 a través de la cuenta online, señaló Urieta. Durante la actividad también se pidió un donativo para la familia.

Sara Widboom, una enfermera de 34 años, asistió al encuentro después de leer sobre One Jupiter en un periódico local. La mujer llegó sin saber nada sobre la cultura guatemalteca, pero le tocó el relato de Onésimo.

“Es una historia muy conmovedora sobre un problema actual, el de la inmigración”, dijo Widboom mientras observaba los cuadros de arte. “No creo que encontramos las soluciones esta noche, pero estoy impresionada con la cantidad de personas que asistieron y con la diversidad de gente aquí”.

Al preguntarle si cree que la comunidad mayaguatemalteca puede asimilarse a la vida en Júpiter, respondió:

“Creo que ya están asimilados, como mejor puedan. Ellos obedecen las leyes, mandan sus hijos a la escuela y están tratando de hacer una mejor vida para ellos y para sus familias”.

Cynthia Trone, directora de educación afiliada al Lighthouse Art Center en Júpiter y voluntaria de One Jupiter, comentó sobre los próximos pasos a seguir.

Informó que el grupo piensa llevar la exhibición de arte y cultura guatemalteca a lugares como la escuela secundaria de Júpiter, la biblioteca pública y el Florida Atlantic University.

“Esto es solo el principio”, dijo Trone, quien fue una de las presentadoras en el encuentro el pasado viernes. “Se trata de crear conciencia, respeto y de compartir la cultura mayaguatemalteca que está tan ligada a nuestra comunidad”.

Es el mensaje que impulsa a One Jupiter, dijo la educadora de arte. “Nuestra esperanza es fomentar la compasión y el entendimiento hacia personas que son diferentes a nosotros”.

Cómo ayudar

Donaciones: Puede aportar para ayudar a la familia de Onésimo con sus gastos a través del portal You Caring, a la cuenta youcaring.com/inmemoryofonesimo

One Jupiter: Puede comunicarse con Cynthia Trone, cynthia@lighthousearts.org, 561-748-8737; o David Urieta, david@friendsofelsol.org

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