Sur de la Florida

Cubano se declara culpable de estafar al Medicare y enviar dinero a Cuba

Jorge Pérez, quien se dio a la fuga, está acusado de estafar al Medicare y enviar el dinero a un banco cubano. Su hermano menor, Eduardo Pérez, se declaró culpable de ayudar en la estafa.
Jorge Pérez, quien se dio a la fuga, está acusado de estafar al Medicare y enviar el dinero a un banco cubano. Su hermano menor, Eduardo Pérez, se declaró culpable de ayudar en la estafa. Miami

Cuando el inmigrante cubano Eduardo Pérez de Morales llegó a Miami hace una década, no podía imaginarse la buena vida que le esperaba.

Pérez ayudó a su hermano mayor a dirigir una lucrativa compañía de envíos, y luego, por su cuenta, diversificó sus intereses en arte y otros negocios. Él y su novia comenzaron a criar más de una docena de caballos andaluces en la casa de Miami-Dade de su futura suegra.

Sin embargo, sólo dos meses antes de casarse en el legendario Hotel Biltmore en Coral Gables este verano, el ciudadano norteamericano de 27 años fue detenido por fungir como “intermediario” de las actividades ilícitas de su hermano mayor, dijeron las autoridades. Pérez, que solía recorrer la ciudad en un lujoso Maserati, se enfrenta a una condena de seis años de cárcel cuando se le dicte sentencia en enero. El mes pasado se declaró culpable de conspirar con su hermano, en la actualidad un fugitivo de la justicia.

Ambos están acusados de facturar y lavar $238 millones obtenidos mediante estafas al Medicare a través de compañías falsas en Canadá y luego mandarlos al secreto sistema bancario de Cuba. El bizantino esquema, descrito como una “enorme operación para lavar dinero” por un fiscal federal, es algo sin precedentes ya que es el primer caso que conecta a delincuentes del sur de la Florida especializados en robarle al Medicare con el banco nacional de Cuba.

“Eduardo Pérez de Morales fungió como el intermediario”, escribió H. Ron Davidson, asistente de la Fiscalía Federal en una declaración que firmó el acusado en su acuerdo de culpabilidad. “Con pleno conocimiento de causa Pérez de Morales entregó grandes sumas de dinero en efectivo a estafadores del Medicare que el acusado sabía realizaban actividades ilegales”.

Desde luego, la suntuosa boda que Pérez tenía preparada para julio —pagada por su futura suegra, quien dio una entrada de $25,000 al Biltmore— se canceló. Ello ocurrió, después de peticiones repetidas que hicieron los abogados defensores de Pérez, quienes no pudieron persuadir a jueces federales que lo dejaran en libertad bajo fianza luego de su arresto en mayo ya que era considerado “de alto riesgo de fuga” y podría tratar de escapar a Cuba, donde su hermano de 50 años, Jorge Emilio Pérez de Morales Sante, podría residir.

“Estamos hablando de $238 millones en transferencias fraudulentas, es decir una asombrosa cantidad de dinero”, dijo el juez Lurana Snow en una audiencia de fianza que se celebró este año. “Este acusado ha viajado con frecuencia al extranjero, tiene lazos muy estrechos con Cuba, y tiene todos los motivos para intentar escapar dado la magnitud de la estafa. Es posible que el acusado pueda unirse a su hermano”.

Aunque la Oficina de la Fiscalía Federal no tiene evidencias que indiquen una participación del gobierno de Castro, Davidson ha señalado más de una vez la conexión cubana establecida mediante el presunto organizador de la estafa, el medio hermano de Pérez, Jorge Pérez.

Jorge Pérez está acusado de dirigir la operación de blanqueado de dinero a través de su compañía de envíos con licencia en Cuba, Caribbean Transfers, desde el 2005 hasta el 2011. Pérez es propietario de una casa con vista al mar en La Habana, pero podría estar en México, República Dominicana o España, según el Buró Federal de Investigaciones (FBI). Davidson calificó la compañía de envíos de Jorge Pérez, que cerró después de su encausamiento en el 2012, como una Western Union en el extranjero.

Caribbean Transfers le daba dinero en efectivo ya lavado —obtenido de los exiliados cubanos que le mandan dinero a sus familiares en la isla— a empresas corruptas de cuidado de salud con sede en Florida, Michigan, Tennessee y Nueva York, de acuerdo con la acusación formulada.

El papel de Jorge Pérez quedó al descubierto después que Oscar L. Sánchez, dueño convicto de una tienda para cambiar cheques de Naples, lo señaló como el hombre que financiaba su negocio en la Florida y otras agencias de envíos. El fiscal dijo que todos estos negocios se dedicaban a cambiar cheques o a mandar dinero a nombre de estafadores del Medicare, y luego transferían el dinero sucio a través de las compañías fantasmas propiedad de Jorge Pérez en Canadá, vía Trinidad hacia Cuba.

Dado que el FBI no ha podido localizar a Jorge Pérez, el ex abogado defensor del hermano menor dijo en una corte federal que éste fue encausado con el único propósito de atraer a Estados Unidos al hermano fugitivo.

Douglas Williams, primer abogado de Eduardo Pérez, calificó el caso como “el encausamiento de un hermano más joven como parte de un plan para atrapar al hermano mayor”.

En la actualidad, el hermano más pequeño, con su declaración de culpabilidad para cooperar con la fiscalía, podría entregar a su hermano mayor. Eduardo Pérez está acusado de lavar entre $1 millón y $2.5 millones, una cantidad que podría limitar su condena de cárcel a un máximo de seis años. Se enfrentaba a una pena de 20 años de prisión por el cargo de conspiración para blanquear dinero.

Como parte del trato, Eduardo Pérez accedió a testificar ante un jurado de instrucción o en un juicio si la fiscalía lo pide. Esto quiere decir que si su hermano, Jorge Pérez, alguna vez es capturado y presentado en un tribunal en Miami, Eduardo Pérez sería un testigo clave en su contra.

El actual abogado defensor de Eduardo Pérez, Gustavo Lage, dijo que su testimonio es una posibilidad, pero señaló que el acuerdo no exige específicamente que sea un testigo de cargo contra su propio hermano.

“El acuerdo de cooperación emplea un lenguaje trillado, de modo que tal vez no se apruebe, en función de lo que suceda entre ahora y su sentencia en enero”, dijo Lage el viernes. “Hasta ahora, no se ha hecho ninguna solicitud”.

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