Sur de la Florida

Agente de ICE admite haber mentido tras su detención

El agente de ICE Juan Felipe Martínez llega a la Corte Federal de Miami, este jueves, para otra jornada del juicio donde se la acusa de soborno y extorsión.
El agente de ICE Juan Felipe Martínez llega a la Corte Federal de Miami, este jueves, para otra jornada del juicio donde se la acusa de soborno y extorsión. el Nuevo Herald

Juan Felipe Martínez, el agente de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) que está siendo enjuiciado en Miami por presunta corrupción, admitió haber mentido el día que fue detenido, haber borrado llamadas de su celular y haber dado tres versiones diferentes sobre por qué había una bolsa con $110,000 en el asiento delantero de su auto, declaró el jueves el agente a cargo de la investigación.

Rey Rodríguez, el agente que investigó las acusaciones de extorsión y soborno contra Martínez, atestiguó que el 29 de marzo del 2011 – fecha en que el agente fue detenido – éste le explicó que la bolsa repleta de dinero pertenecía a un informante colombiano que había cambiado un cheque que le había entregado una abogada prominente en Miami por haberle referido un cliente.

La versión marcó la tercera explicación que Martínez dio a los agentes federales ese día al ser detenido poco después de que se bajara de su auto José Miguel Aguirre Pinzón, el informante colombiano, en el centro de diversiones de Bayside Market Place en el downtown de Miami. Ese episodio desencadenó la investigación contra Martínez que eventualmente llevó a su encausamiento y arresto por presunta corrupción en diciembre pasado. Martínez, de 49 años, rechazó todas la acusaciones y se declaró inocente.

El testimonio de Rodríguez, que condujo a la investigación en los últimos tres años, proporcionó por primera vez una detallada descripción de lo que dijo Martínez en los primeros momentos después de su detención por agentes de la Agencia de Lucha Contra Las Drogas (DEA), quienes fueron los que vieron cuando Aguirre se subía y luego dejaba el auto del agente.

El primer testigo del juicio, el agente de la DEA, John Clayton, declaró que cuando transportaban a Martínez a una oficina en Weston para ser interrogado, éste llamó a alguien con quien tuvo una conversación en español, idioma que no entendía, y que luego el acusado le dijo que acababa de hablar con una abogada que le dijo haberle dado dinero a Aguirre. Pero Clayton no pareció darle credibilidad a lo que había dicho Martínez porque cuando la DEA empezó a seguir a Aguirre éste había recibido una caja con $118,000, presuntamente proveniente del ganancias del narcotráfico. Cuando Aguirre dejó el dinero en el auto de Martínes el monto se había reducido a unos $110,000.

Clayton indió que inicialmente, Martínez expresó no saber por qué Aguirre había dejado el dinero en el auto. Pero luego, durante el interrogatorio en Weston, Martínez modificó la versión diciendo que Aguirre le había pedido de favor guardar el dinero porque no quería tenerlo en la habitación del hotel donde se hospedaba.

El jueves, el agente Rodríguez dijo que Martínez modificó aún más su explicación del dinero.

“Juan Martínez me dijo que había estado de acuerdo en guardar el dinero para Aguirre por una noche porque había llamado a la abogada y que ella le había confirmado haberle dado un cheque a Aguirre por enviarle el cliente”, declaró Rodríguez.

Un problema adicional surgió de inmediato cuando Rodríguez no pudo encontrar el número de teléfono de la abogada en el celular de Martínez,

Rodríguez dijo que inicialmente Martínez acusó a los agentes de la DEA que lo detuvieron de borrar números de su celular. Pero luego, dijo Rodríguez, Martínez admitió que él había borrado los números.

“Le dije que lo que me había dicho no tenía sentido, porque los números que yo había encontrado en su celular no incluían el de la abogada,” dijo Rodríguez al jurado el jueves. “Dijo que había borrado las llamadas, que había cometido un error y que me había mentido”.

Rodríguez identificó a la abogada como Susy Ribero Ayala, una criminalista ampliamente conocida en Miami que actualmente funge como uno de los abogados de Anthony Bosch, operador de clínicas en el sur de la Florida acusadas de vender esteroides prohibidos a jugadores de béisbol de las Grandes Ligas.

Ribero Ayala no pudo ser localizada ni en el teléfono de su oficina o su celular para que hiciera comentaros.

Su nombre ha sido mencionado varias veces durante el juicio por otros testigos que incluso la han vinculado románticamente a Martínez entre el 2009 y el 2011.

En otra parte del testimonio, Rodríguez dijo que durante allanamientos de la oficina y residencia de Martínez, así como revisión de documentos bancarios, los agentes habían encontrado evidencia de que el acusado tenía más dinero en el banco del que él y su esposa ganaban al año, un monto estimado en menos de $150,000.

Dijo que en el 2010 depositó más de $235,000 en efectivo en sus cuentas bancarias, aparte de los depósitos que recibían él y su esposa por sus salarios.

Rodríguez indicó que el origen del efectivo en parte quizás fue un pago que le pudo haber entregado Aguirre a Martínez en Nueva York el 3 de septiembre del 2010 cuando ambos presuntamente coincidieron en esa ciudad y se reunieron para cenar.

Ese mismo día, declaró un agente de la DEA el lunes, Aguirre había obtenido $180,000 en una habitación de un hotel en Filadelfia de parte de un informante que recogió el dinero transferido de una cuenta en Miami.

Esa transferencia fue vinculada por otro testigo a una operación de extorsión instigada por Aguirre contra una compañía colombiana de construcción en Pereira.

Ejecutivos de la empresa pagaron $1.9 millones para evitar ser puestos en una lista del gobierno federal que incluye a narcotraficantes y terroristas.

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