Sur de la Florida

Juicio por corrupción contra agente de ICE entra en la recta final

El agente de ICE Juan Felipe Martínez entrando a la corte.
El agente de ICE Juan Felipe Martínez entrando a la corte. ENH

El juicio por corrupción contra Juan Felipe Martínez, agente de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE), entró en la recta final el viernes, cuando la Fiscalía Federal terminó de presentar testigos y los abogados del acusado empezaron a presentar su caso.

Al mismo tiempo, los fiscales y la defensa comenzaron a preparar instrucciones para el jurado, y es posible que los abogados de ambos bandos presenten sus argumentos a inicios de la próxima semana. No se espera que Martínez testifique.

Una vez que las partes presenten sus argumentos de cierre, la jueza federal Cecilia Altonaga entregará el caso a los integrantes del jurado, quienes comenzarán sus deliberaciones para cerrar lo que han sido cinco semanas de juicio.

El último testigo de la fiscalía fue Rey Rodríguez, un agente federal que investigó las acusaciones contra Martínez, quien fue arrestado y encausado en diciembre del 2013 bajo cargos de extorsión y soborno.

Durante su testimonio el viernes, Rodríguez reveló los nombres de presuntos cómplices no encausados de Martínez. Entre estos, dijo, se encuentra Susy Ribero Ayala, una prominente abogada criminalista de Miami.

El abogado de Ribero, Sam Rabin, dijo en una entrevista telefónica con el Nuevo Herald el viernes por la noche, que su cliente no tuvo nada que ver con las acusaciones contra Martínez.

“Esto se acerca al limite de lo indignante porque no conocemos de ninguna evidencia que refleje actividad delictiva o cualquier fechoría por parte de la señora Ribero,” dijo Rabin. “Además, Ribero Ayala se presentó voluntariamente a un examen de polígrafo sobre algunas de las acusaciones principales contra el agente Martínez y pasó con una puntuación muy alta”.

El nombre de Ribero se ha mencionado múltiples veces durante el juicio y algunos de los testigos de la fiscalía la han vinculado románticamente con Martínez – cosa que Rabin negó el viernes por la noche.

“Los rumores de que había una relación romántica entre Ribero y Martínez no tienen absolutamente ningún merito”, dijo Rabin. “Eran amigos que se reunían a través de sus actividades profesionales y tenían una amistad de negocios”.

Aparte de la mención del viernes, el nombre de Ribero surgió también el jueves cuando Rodríguez declaró ante el jurado sobre el día en que Martínez fue detenido por agentes federales luego que estos encontraron una bolsa con $110,000 en el auto del acusado el 29 de marzo del 2011.

Poco antes del descubrimiento de la bolsa con el efectivo, Martínez se había reunido en el auto con José Miguel Aguirre Pinzón, un informante colombiano del gobierno que tenía nexos con personas dedicadas al lavado de dinero.

Rodríguez dijo que Martínez le explicó que ese dinero provenía en parte de un cheque por $100,000 que Ribero le había entregado a Aguirre como honorarios por haberle referido un cliente.

Rabin, el abogado de Ribero, ofreció una explicación un poco diferente.

“Ella le dio un cheque de $100,000 al señor Aguirre que se suponía iba a usarlo para contratar a un investigador privado”, dijo Rabin. Aunque Rodríguez calificó a Ribero y otros cuyos nombres figuraron en el juicio como conspiradores no encausados, el agente dijo que solo dos testigos no habían recibido alguna forma de inmunidad.

Estos son el empresario colombiano Jorge Ramírez y el empresario de origen nicaragüense Nelson Barker, ambos implicados en una de las acusaciones de extorsión contra Martínez.

Ribero actualmente funge como uno de los abogados de Anthony Bosch, operador de clínicas en el sur de la Florida acusadas de vender esteroides prohibidos a jugadores de béisbol de las Grandes Ligas.

Después que Rodríguez terminó de atestiguar, los abogados de Martínez iniciaron la presentación de su caso – brindando una versión alternativa de cómo Martínez pudo haber obtenido grandes cantidades de dinero legítimamente.

El jueves, Rodríguez declaró que había encontrado evidencia de que Martínez tenía más dinero en el banco de lo que él y su esposa ganaban anualmente, un monto de menos de $150,000. Agregó que en el 2010 Martínez depositó más de $235,000 en sus cuentas bancarias, aparte de los depósitos que recibían él y su esposa por concepto de salarios.

Rodríguez dijo además que cuando agentes federales allanaron la casa de Martínez, encontraron dinero en efectivo en un sobre dentro de un saco en un closet de la recámara del hijo adolescente del acusado.

El primer testigo de la defensa fue Teny Sharoff, vecina de Martínez, que declaró que en el 2010 observó a su esposo en dos ocasiones darle sumas de dinero en efectivo a Martínez, a quien consideraba como un amigo cercano.

Luego subió al estrado a testificar Gabriela Martínez, esposa del acusado.

Gabriela Martínez declaró que aparte de los salarios de ambos, la pareja tenía dinero adicional por razón de una herencia que le dejaron sus padres que emigraron de Argentina, así como prestamos y el pago de una aseguradora debido a un accidente de tránsito en el 2010. Por otra parte la esposa de Martínez dijo por lo general tenía efectivo en varios lugares de la casa porque no confía en los bancos debido a las frecuentes crisis financieras en Argentina.

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