Sur de la Florida

Continúa la polémica por las cámaras para agentes de la policía

El oficial Michael Calatano, del Departamento de Policía de Daytona Beach, usando la nueva tecnología de las cámaras personales. La policía de Daytona Beach empezó a usar las cámaras en el 2012, lo que la convierte en uno de los departamentos con más experiencia de la Florida en los dispositivos.
El oficial Michael Calatano, del Departamento de Policía de Daytona Beach, usando la nueva tecnología de las cámaras personales. La policía de Daytona Beach empezó a usar las cámaras en el 2012, lo que la convierte en uno de los departamentos con más experiencia de la Florida en los dispositivos. Foto de cortesía

Si un policía de Miami-Dade enciende una cámara instalada en alguna parte de su uniforme, ¿quién decide cuándo debe apagarla?

Se trata de una pregunta crucial que se hacen los funcionarios locales a medida que el Condado Miami-Dade se acerca más a una verdadera ola nacional de agencias policiales que buscan utilizar de forma obligatoria las cámaras de vigilancia en miniatura. Con la opinión pública de lleno a favor de las cámaras y los políticos también respaldándolas, el debate principal consiste en establecer las reglas para saber exactamente cuándo debería comenzar la grabación y cuándo debería terminar.

“Quiero asegurar que protegemos la privacidad de las personas cuando no hay por el medio ningún delito”, dijo Carlos Giménez, alcalde de Miami-Dade. Giménez tiene planeado llevar a cabo una campaña de cabildeo para modificar las estrictas leyes de la Florida para eximir alguna parte de la grabación, o de lo contrario adoptar reglas que le exijan a los agentes buscar permiso para filmar cuando no se enfrentan con un sospechoso.

“Queremos cerciorarnos de que grabamos cuando es necesario hacerlo”, dijo Giménez, quien propuso traer las cámaras a Miami-Dade meses antes del incidente ocurrido el 9 de agosto en que un policía le dio muerte a un adolescente en Ferguson, Missouri, lo que convirtió los aparatos en una causa nacional. “Pero tampoco queremos excedernos”.

Con una de las mayores fuerzas policiales de todo el país, Miami-Dade tiene ante sí un sinfín de complicaciones con una tecnología que para algunas agencias del orden todavía es muy nueva.

“Hay pocas pruebas sobre los beneficios y tropiezos que pueda tener la tecnología”, escribió Michael White, profesor de criminología de la Universidad Estatal de Arizona en un reporte de 2014 que le comisionó hacer el Departamento de Justicia. “Simplemente no hay suficientes evidencias para hacer una recomendación definitiva sobree la adopción de este tipo de cámaras”.

Miami-Dade planea gastar milliones de dólares al comprar unas 1,500 cámaras en los próximos años en momentos en que el presupuesto ha obligado a Giménez a amenazar con hacer grandes recortes de empleos en la policía en el 2014. Y sigue adelante con el plan pese a las objecciones del sindicato local de la policía, quien se queja de que Giménez está usando el tema de las cámaras para mejorar su situación política sin detenerse mucho a pensar sobre el tema.

“Tenemos un alcalde que acepta muy fácilmente las cosas reaction. Y ahora resulta un poco turbador salir de ese problema”, dijo John Rivera, presidente de la Asociación Benevolente de la Policía. “No sabemos si los aspectos negativos son más que los positivos. Hay que ir a las casas de la gente y verlos en su peor momento”.

El pasado 2 de diciembre, los comisionados del condado aprobaron unánimemente una resolución que le ordena al gobierno de Giménez consultar con el sindicato de Rivera para redactar una serie de regulaciones sobre las cámaras que la comisión deberá aprobar. El documento es una especie de catálogo de pros y contras en un debate que tiene lugar a lo largo del país, cuando los líderes políticos piden que se adopten ampliamente las cámaras y los escépticos presionan aun más para que se estudie detenidamente si se deben o no usar.

Si bien de forma limitada, la investigación académica sobre las cámaras ha tenido resultados que entusiasman. El departamento de policía de Mesa, Arizona, reportó una disminución de 48% en las quejas de los ciudadanos contra agentes de policía después que se han empleado las cámaras, y en Rialto, California, el uso de la fuerza policial bajó un 60 por ciento luego que se le ordenó a la policía a filmar diversos incidentes.

Este mes la Casa Blanca anunció un programa de $130 millones para aumentar los programas de cámaras, de ellos $75 millones en fondos conjuntos para los gobiernos locales. Shevrin Jones, representante estatal de Broward, recientemente presentó a discusión un proyecto de ley donde se ordena el uso de las cámaras para todas las agencias de policía de la Florida. Miami Beach está estudiando diversos procedimientos para su nuevo programa de cámaras.

Las cámaras en el cuerpo han provocado una venta enorme para Taser, el principal fabricante de los dispositivos. En los 90 días que terminaron el 30 de junio, mucho antes de la muerte en Ferguson del jovencito desarmado, la división de cámaras de la compañía generó ventas por casi $5 millones, lo que es un aumento de 135% con relación al año anterior. Taser informó que casi 1,200 agencias policiales han ordenado las cámaras, que cuestan alrededor de $600 cada una. El almacenamiento de videos es un centro de ingresos para Taser, que cobra $1,200 anuales para descargar la grabación de las cámaras a su sistema de archivo llamado evidence.com.

La cámaras son más o menos del tamaño de un encendedor, y pueden ser conectadas a una gorra, gafas y camisas. Graban video en todo momento, en un espacio de 30 segundos que es constantemente sustituido con nueva grabación. Cuando un agente activa el botón para grabar, la cámara guarda los últimos 30 segundos de un video silente y de inmediato comienza a grabar también con sonido. La grabación sigue hasta que el agente apaga la cámara.

Este año, los comisionados de Miami-Dade aprobaron $1 millón para el programa. Según documentos del presupuesto, la policía solicitó cerca de $850,000 para comprar 500 cámaras en el 2015, y un año de almacenamiento de datos para los dispositivos podría costar $400,000. Otros $2 millones en mejoras podrían hacer falta para 15 estaciones de policía del condado, y de acuerdo con una petición para licitaciones, Miami-Dade querría a fin de cuentas comprar 1,500 cámaras.

“Son muy caras”, dijo Gene Gibbons, abogado que representa al sindicato de policía de Miami Beach, quien agregó que por lo general respalda el uso de cámaras pero le preocupa las regulaciones y costos. “¿Cuánto vamos a gastar en este aparato?”

La policía de Daytona Beach empezó a usar las cámaras en el 2012, lo que la convierte en uno de los departamentos con más experiencia de la Florida en los dispositivos. En noviembre 2013, la policía de Daytona le disparó al ex jugador de la NFL Jermaine Green seis veces mientras mantenía como rehén a su novia, amenazándola con un cuchillo. “La comunidad se quejó de que no había motivos para dispararle’’, recuerda Jimmy Flint, portavoz del departamento. La policía le mostró a líderes comunitarios y a la familia el video. “En el video se puede apreciar claramente lo que ocurrió”, dijo el portavoz.

Daytona Beach modificó su reglamento original para exigirle a los agentes que debían informarle a las víctimas de un delito que una cámara está filmando lo que sucede “y pedirles permiso para continuar”. Orlando, por su parte, envuelto en un programa piloto de cámaras, también tiene un reglamento que limita el rodaje residencial. El reglamento exige filmar dentro de una propiedad privada sólo si un delito se cometió allí, pero de lo contrario, le da al dueño de la casa la opción del momento en que que debe apagarse la cámara.

El Condado Miami-Dade ya tiene en vigor un reglamento sobre las cámaras, que se redactó previamente a un examen de 30 días de 19 cámaras en el otoño del 2013 para determinar qué marca de equipo funcionaba mejor. El documento de seis páginas incluye amplios consejos sobre la privacidad, y le advierte a los agentes que no filmen “en lugares donde existe una expectativa razonable de privacidad”.

Dado que la prueba solamente duró 30 días, no había muchas esperanzas en el uso de las primeras cámaras. Giménez dijo que quiere que el reglamento final comprenda medidas de seguridad mayores para los ciudadanos que no son sospechosos de haber cometido un delito. “Quiero cerciorarme que protegemos la privacidad de la gente cuando no está envuelta a un delito”, dijo el alcalde.

En el área de Miami, donde Justin Bieber fue noticia de titulares cuando resultó detenido y hasta la patrulla de control de animales tiene un reality show, el interés en las acciones de la policía de seguro llamará mucho la atención.

“Quizás alguien no le cae bien a un vecino que dice que hará una petición pública’’, dijo Tom Knight, jefe de policía del Condado Sarasota. “Entonces la persona termina en YouTube”.

Para Knight, el derecho del público a ver la filmación de la cámara lo hace oponerse a la tecnología hasta que los legisladores de la Florida encuentren una vía para que un segmento de la filmación se mantenga confidencial. Knight mantiene que es demasiado complicado probar y establecer reglas sobre en qué momento las cámaras deben apagarse, ya que los agentes aplicarían los protocoles de maneras diferentes.

“Mi departamento legal dice que no podemos entrenar a 418 patrulleros sobre cuándo deben encenderse y cuándo deben apagarse las cámaras”, dijo Knight. Con leyes menos severas sobre documentos públicos, Knight dijo que los abogados de las agencias podrían revisar las filmaciones para ver si se violaron prácticas habituales y luego mantener confidenciales esas grabaciones.

Giménez se ha opuesto a los esfuerzos para que Miami-Dade analice con más detenimiento el empleo de las cámaras. Giménez descartó una sugerencia para que el plan comenzara con el uso voluntario de cámaras que hizo la comisionada Daniella Levine Cava, quien recibió un formidable apoyo del sindicato de policía en su reciente campaña electoral.

“Creo que si usted hace un cambio de este tipo, en una atmósfera donde existen ciertas preocupaciones, sería una buena política empezar así”, le dijo Levine Cava al alcalde durante la reunión del 2 de diciembre. Giménez reconoció que el plan de compra del condado podría suponer el uso por fases de las cámaras, pero señaló: “Con el tiempo, todo agente que patrulle las calles tendrá que llevar consigo estas cámaras”.

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