Sur de la Florida

El Sur de la Florida al frente de la regularización de drones

Christopher Brown, un empresario de Sacramento, California, usa un dron para filmar desde el aire una propiedad, el 25 de febrero del 2014.
Christopher Brown, un empresario de Sacramento, California, usa un dron para filmar desde el aire una propiedad, el 25 de febrero del 2014. MCT

Piénselo bien antes de regalarle a sus hijos una de esas navecitas voladoras con cámaras de video, pilotear un dron pronto conllevará reglamentaciones y un trámite burocrático similar al de conducir un automóvil.

En el sur de la Florida, Doral ha tomado la delantera en educar tanto a residentes y comerciantes, como a fuerzas policiales de la ciudad, sobre las regulaciones que se vienen para limitar los vuelos de estas pequeñas aeronaves con un seminario informativo el lunes por parte de autoridades federales.

“El uso de drones se ha convertido en algo común a medida que incrementa el entusiasmo por esta tecnología”, dijo Edward Rojas, administrador de Doral en el Ayuntamiento de la ciudad, frente a docenas de entusiastas y proveedores de vehículos aéreos no tripulados. “La educación es clave para mantener a la ciudad segura debido a nuestra ubicación geográfica, nuestra cercanía al aeropuerto de Miami”.

Mike Wilson, representante de la Administración Federal de Aviación (FAA), dijo que la agencia está terminando de redactar una serie de nuevas recomendaciones para minimizar el uso peligroso de los drones de cara a las fiestas navideñas, cuando se calcula que se vendan hasta un millón de unidades en Estados Unidos.

“Queremos asegurarnos de que la gente sepa dónde está cuando está afuera, que conozcan sus alrededores y lo que pueden hacer con sus drones”, dijo Wilson.

Los drones civiles pueden ser utilizados como juegos infantiles o como artefactos sofisticados para grabar videos profesionales desde las alturas. Los precios por un dron oscilan entre $80 y $2,000, aunque algunos para cinematografía alcanzan los $8,000.

Las reglas actuales varían según el uso del dron, ya sea recreacional, comercial, o gubernamental. Pero en general, la ley prohíbe a un propietario hacerlo volar a más de 400 pies de altura, o a menos de cinco millas de un aeropuerto. Además, la aeronave no puede volar sobre un grupo de personas, y debe ser operado de día, dentro de la línea de visión del tripulante.

El problema, según la FAA, es la proliferación de los drones en el último año (las ventas han aumentado un 52 por ciento desde el 2014) y el reto que enfrentan las autoridades locales sobre cómo hacer cumplir la ley cuando ellos mismo no están seguros de las reglamentaciones.

Esto se ha visto reflejado en varios incidentes, como el artefacto que aterrizó a unos pies de la Casa Blanca en octubre; los drones que perturbaron las operaciones para controlar los incendios en California; y el partido que fue interrumpido durante el US Open de tenis por la intrusión de un dron.

“En caso de un incidente que involucre un dron, evaluaremos cómo se usó el dron para cometer el delito, qué es lo que el oficial de policía cree que el operador de la aeronave hizo y cuál fue su intención”, dijo Frank Ledee, fiscal asistente de la Oficina de la Fiscalía Estatal.

Ledee explicó que si una persona resulta lesionada por culpa de un dron, el piloto podría enfrentar cargos de delito menor, una pena que puede acarrear hasta un año de cárcel.

El nuevo sistema de reglamentaciones impondría el registro obligatorio de las aeronaves que pesen entre media libra y 55 libras. También se restringirá aún más el espacio aéreo público de operación: volar cerca de una escuela, eventos deportivos, o edificios gubernamentales quedará estrictamente prohibido.

Puede que, dependiendo del dron, el operador deba tener un mínimo de 17 años de edad y someterse a una prueba escrita y práctica de vuelo cada 24 meses para renovar su licencia.

La idea es que la FAA tenga finalizada una lista de “recomendaciones” para mediados de diciembre, dijo Wilson. Se espera que la guía completa sobre el uso adecuado de los drones entre en vigor a fines del 2016.

Carlos Montoya, un ingeniero civil que utiliza drones en Honduras, su país natal, para realizar estudios de topografía previo a obras de construcción, espera que las nuevas leyes faciliten la incursión de su compañía en el mercado estadounidense.

“Se nota que es un trabajo en progreso, de que todavía se necesita descubrir para que se utilizan estos drones”, dijo Montoya. “Hay mucha área que se tiene que explorar, pero creo que van en buen camino”.

Usar un dron de manera comercial está prohibido al menos que el operador aplique para una exención del gobierno que otorga una certificación de uso, un proceso que actualmente toma meses en ser aprobado.

No está claro hasta el momento si aquellos que adquieran sus drones antes de la implementación de las nuevas reglas deberán registrar sus unidades.

Mientras tanto, en la ciudad de Miami, los comisionados considerarán una votación preliminar el jueves sobre una propuesta de ley municipal que regularía el uso de los drones.

La ordenanza controlaría el uso de estas aeronaves en un radio de media milla sobre lugares públicos en los que se celebren eventos especiales que atraigan un alto número de personas, como conciertos, ferias o eventos deportivos. Estos sitios incluirían Bayfront Park, Marlins Ballpark, Miami Marine Stadium, el festival de la Calle Ocho, y otros parques, estadios, plazas, espacios abiertos y calles, mientras se estén llevando a cabo los eventos.

Los propietarios de drones que deseen volar sus aparatos en los lugares establecidos durante eventos, deberán obtener un permiso municipal. El administrador de Miami tendrá la facultad de agregar una tarifa por la emisión del permiso. Una infracción podría acarrear un castigo de hasta un cargo de delito menor. Los drones permitidos deben pesar menos de 5 libras y no incluir artefactos removibles.

“Se trata de la seguridad pública, y [la ordenanza] es una herramienta que las autoridades locales pueden utilizar para proteger al público”, dijo el comisionado Frank Carollo, quien está presentando la ordenanza. “Ahora mismo los agentes de la policía tienen que comunicarse con la FAA para ver como se puede proceder en caso de que ellos crean que hay que controlar una situación que involucra un dron”.

Al igual que el plan de la FAA, Carollo dijo que busca evitar accidentes o potenciales choques de varios drones en el aire, que luego caerían sobre el público.

“Esto puede servir como un modelo para otras municipalidades que buscan el balance entre la seguridad pública y estos nuevos equipos tecnológicos”, agregó Carollo.

La reportera Brenda Medina colaboró con este reportaje.

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